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Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona en una imagen de archivo / EFE

El reglamento de la Cámara de Comercio de Barcelona reconoce el castellano

La normativa interna decreta que el catalán será la lengua de uso común “sin el perjuicio del derecho de los ciudadanos” a usar el otro idioma oficial

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El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, se negó este miércoles a contestar preguntas en castellano en sus comparecencias públicas. Alegó que el reglamento interno se lo prohibía, aunque el documento que está vigente reconoce de forma explícita el uso de ambas lenguas en la organización de dinamización empresarial.

El artículo 94 de la norma deja claro que se usará el catalán en “sus actuaciones y documentación internas, así como en la relación con la Generalitat de Cataluña, las administraciones locales y otras corporaciones públicas”. Tanto las “instituciones como las empresas que dependen” de ellas e incluso en su publicidad institucional.

Reconocimiento del castellano

También indica que se usará de forma habitual la lengua catalana en la “rotulación y en las comunicaciones y notificaciones dirigidas a personas físicas o jurídicas”. Eso sí, deja igualmente claro que estas directrices se implementarán “sin el perjuicio del derecho de los ciudadanos a recibirlas en castellano si lo piden”.  

La cúpula independentista se saltó esta directriz, ya que declinó contestar a una pregunta que le había hecho una periodista. Canadell aseguró que así lo había decidido el comité ejecutivo, conformado sólo por representantes de la candidatura de la ANC, y que contaban con la normativa interna que les apoyaba.

Primer plenario

La polémica lingüística se ha convertido en la antesala de la celebración del primer plenario de la nueva etapa de la Cámara de Comercio de Barcelona. Supone otro motivo de división entre el equipo de Eines de País, que tienen la mayoría, y el resto de representantes del órgano de dirección.

Con todo, Canadell y sus allegados aún disponen de margen dentro de los 100 días de gracia que pidió su predecesor en el cargo, Miquel Valls, para empezar a implementar líneas de trabajo y saber hasta dónde quiere llevar su envite secesionista. Por ahora, ha resucitado un informe que indica que la independencia es viable, ha presentado un estudio sobre inversión extranjera y ha acusado al “Estado” de estar en contra de Cataluña.

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