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La Torre Agbar, iluminada en colores, presenta una reforma muy compleja / CG

Así será la 'endiablada' reforma de la Torre Agbar de Barcelona

La transformación del edificio de Jean Nouvel en hotel se convertirá en una pesadilla para los arquitectos

4 min

La transformación de la Torre Agbar de Barcelona de edificio de oficinas a hotel será endiablada. Los promotores de la conversión, Westmont Hospitality Group (WHG) y el fondo Emin Capital, están a punto de conseguir la licencia de obras para reformar la icónica edificación de Jean Nouvel.

Ello no significa que no se enfrenten a otro reto mayúsculo: reformar un edificio que nunca fue concebido para que personas pernoctaran en él. "Habrá dificultades técnicas, es evidente. Las habrá como en cualquier otro proyecto hotelero", indican fuentes cercanas a la propiedad.

"Pesadilla arquitectónica"

Preguntados sobre la cuestión, los consultores hoteleros ven mucho más compleja la obra. "La Torre Agbar nunca estuvo concebida para ser un hotel. Es de planta ovalada, con el flujo de ascensores escorado hacia un lado. Ello significa que la división del espacio deja habitaciones o muy grandes o muy pequeñas", explica un prestigioso profesional.

La diferencia de tamaños no es una cuestión menor. "Puedes jugar con el pricing de las habitaciones, pero indudablemente el hotel quedará lleno de espacios inútiles", agrega el mismo profesional.

Más de 100 millones

Los inversores lidiarán con al menos otros dos problemas. "Por un lado, el precio de la reforma. Costará un mínimo de 100 millones de euros. Requerirá grúas verticales y maquinaria muy cara", recuerda otra fuente del sector.

"Por el otro, con 417 habitaciones previstas --continúa el experto-- y una ocupación media del 70%, que ya es mucho para un hotel de cinco estrellas gran lujo, la tarifa media para ser rentable es de más de 400 euros por noche. Por muchos congresos que se celebren en Barcelona, la rentabilidad será difícil".

Edificio enfermo

El hercúleo reto tiene más aristas. En 2007, dos años después de ponerse en marcha, trabajadores de la Torre denunciaron que sufrían unos hoyuelos en piernas y brazos. Los servicios médicos de las empresas ocupantes resolvieron entonces que 40 de los 700 empleados con puesto de trabajo en el inmueble sufrían lipoatrofia semicircular, o la enfermedad del edificio enfermo.

Los inquilinos tuvieron que acometer varias reformas menores para evitar la afección, causada, aseguran varias hipótesis científicas, por la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad.

Pendiente de los bomberos

Sean cuales fueren las dificultades, la propiedad del edificio avanza permisos. A principios de octubre, los abogados de la firma se reunieron con técnicos del cuerpo de bomberos para tratar aspectos arquitectónicos. "Esta licencia tardará más", auguran.

En el mismo sentido, la propiedad hace hincapié en que Hyatt será el operador del establecimiento. "El grupo tiene confianza en el proyecto", concluye un representante, disipando dudas sobre la entrada de otro operador tras la toma del 60% del capital por parte de WHG.