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Una playa de España vacía por las restricciones del estado de alarma / EFE

La reapertura de los destinos mediterráneos deja a España ‘fuera de juego’

La determinación del Gobierno de impedir la entrada de turistas hasta julio favorece a otros competidores directos como Italia, Grecia, Croacia o Turquía

6 min

La carrera por la reapertura de fronteras empieza a tomar protagonismo a medida que bajan los contagios de coronavirus y suben las temperaturas. Los países preparan una campaña de verano en la que primará el turismo interno, aunque los destinos mediterráneos ya dan pasos para facilitar la llegada de viajeros que den oxígeno a sus economías, en especial los procedentes de Reino Unido y Alemania. Grecia, Italia o Croacia han tomado la delantera, mientras que España mantiene estrictas limitaciones y no prevé la llegada de extranjeros hasta mediados de julio, al tiempo que no despeja la incertidumbre de si estos tendrán que guardar 14 días de cuarentena.

Italia, el país más afectado del continente por el coronavirus, se prepara para abrir sus aeropuertos el 3 de junio al tráfico internacional y sin necesidad de cuarentena. Grecia, que solo ha registrado 168 muertes hasta la fecha, hará lo mismo el próximo 1 de julio. Antes, a partir del 1 de junio, ya estarán disponibles campings y hoteles de temporada para el público doméstico, con tal de sostener una industria que supone el 30% del PIB nacional.

Croacia y Turquía también se apuntan

Otros casos son Croacia o Turquía. El primero, un destino que en los últimos años ha tomado peso en sol y playa, abrió hace una semana sus fronteras para impulsar la economía del país, aunque todavía no se ha detallado una normativa concisa respecto al turismo. Por su parte, Turquía restableció el pasado miércoles el turismo sanitario con 31 países. Entre los motivos para entrar en el país se encuentran los trasplantes de órganos, casos de ortopedia, traumatología y cirugía general. Con todo, el sector no tiene dudas de que no tardarán en permitir la llegada de turistas.

Los concesionarios de la Playa de Palmanova, en Calvia, inician los trabajos para la instalación de acceso / EFE
Los concesionarios de la Playa de Palmanova, en Calvià, inician los trabajos para la instalación de acceso / EFE

Mientras tanto, España se muestra más prudente y trata de retrasar la apertura de fronteras, al menos mientras parte de la ciudadanía no está autorizada a salir de su provincia hasta la fase 3. “No podemos prohibir que un madrileño vaya a su apartamento de la Comunidad Valenciana y permitir que un extranjero pueda hacerlo”, manifestó el pasado lunes el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, que también apuntó a que los primeros turistas puedan llegar a mitad de junio. Sin embargo, la vicepresidenta cuarta del Gobierno y responsable de la desescalada, Teresa Ribera, sostuvo ayer que la fecha idónea se sitúa más bien a mitad de julio.

Planificación de las vacaciones

"Tenemos que ir con mucho cuidado sobre cómo la persona que viene no corre riesgo, porque llega a un destino seguro, y al mismo tiempo no supone un riesgo para la población local. Nuestra idea es que podamos trabajar sobre orígenes y destinos seguros más bien pensando en el mes de julio que en el de junio”, detalló Ribera en una entrevista en Efe. No en vano, España ha sido uno de los países más afectados por el coronavirus y el Gobierno considera una “irresponsabilidad” una apertura apresurada que desemboque en un rebrote. Con todo, el sector turístico --12,3% del PIB nacional-- avisa de la desventaja con respecto al resto de países .

“Los europeos se planifican las vacaciones antes que los españoles, y los alemanes, por ejemplo, quieren viajar y elegirán países que son competidores, como Turquía y Egipto, que están al acecho”, explica el presidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (ACAVE), Martí Sarrate. “Está en juego el posible cierre de muchas empresas, como pymes y autónomos, y cuanto antes demos mensajes de seguridad y de control, será mejor. ¿Si hay que hacer cuarentena, quién vendrá de vacaciones?”, manifiesta.

El sector ya ha alertado en varias ocasiones de que solo con el turismo nacional no bastará para salvar los números en verano. España fue el segundo país del mundo que más extranjeros recibió el año pasado con una estancia media de 7,2 días. Además, a la reapertura de los países mediterráneos se unen los esfuerzos de gobiernos como el italiano o el alemán que apoyan medidas para favorecer el turismo doméstico. Una encuesta encargada esta semana por la televisión pública alemana apunta a que la mitad de los ciudadanos no prevén salir del país este verano y solo una quinta parte es partidaria de viajar dentro a un destino de la Unión Europea.