Menú Buscar
Luis Ramallo, Marcos Peña, Ignacio Sánchez Galán y el comisario Villarejo / CG

¿Quién es quién en la trama para descabalgar a Sánchez Galán de Iberdrola?

Un grupo de ejecutivos, excomisarios y abogados emparentados con políticos próximos al PP urdieron una red de presión hace 16 años que renace con el ‘caso Villarejo’

17 min

El caso Villarejo, sus espionajes y grabaciones, amenazan a la institución monárquica, pero no solo. Las derivaciones y manejos del excomisario de policía también han puesto en el foco de la polémica en los últimos meses a la mayor multinacional energética española, Iberdrola, y a su máximo responsable, José Ignacio Sánchez Galán. El presidente del grupo pasa por ser uno de los ejecutivos españoles más arrojados e independientes en materia empresarial. Esa condición parece desagradar en determinados ámbitos, a los que las decisiones de Galán perjudicaron. En su mayoría son antiguos directivos del grupo desposeídos de privilegios o retirados de la vida profesional. También abundan personajes relacionados con un PP pretérito y no pocos revanchistas profesionales.

Las ramificaciones del caso que investiga la justicia son múltiples y afectan a espacios de la vida política, judicial, periodística, empresarial y financiera española. El BBVA es uno de los más salpicados. Su cúpula directiva anterior, con Francisco González al frente, está en entredicho y la entidad, obligada a dar explicaciones. Sus servicios de seguridad contrataron al excomisario para abortar supuestamente operaciones de entrada en el capital.

También sucedió algo similar en Iberdrola. Los hechos se remontan a hace más de 15 años y constituyen la pieza número 17 del sumario que instruye el juez Manuel García Castellón. Esa parte de las acusaciones está basada en un informe sobre contabilización de facturas de diciembre de 2004. Ahí entra el primer personaje de este variopinto clan que ha promovido el acoso y derribo del presidente de Iberdrola.

José Antonio del Olmo

Es un antiguo controller de Iberdrola. En diciembre de 2004 redactó un informe relativo a la contabilización de facturas que tenían que ver con el pago de servicios externos de seguridad. Una vez confeccionado, José Antonio del Olmo metió el informe en un sobre y, acompañado por otro excomisario y entonces jefe de seguridad de Iberdrola, Marcos Peña, se dirigió al notario para depositarlo.

El notario no era otro que Luis Ramallo, antiguo senador, diputado del PP y expresidente de la Junta de Extremadura. Ese documento contenido en el sobre no ha visto la luz hasta justo 15 años más tarde. ¿Qué había cambiado en la situación de Del Olmo en ese momento? Había cumplido 68 años y estaba jubilado, contra su voluntad, en el cargo que ocupaba de Iberdrola, según ha podido conocer este medio.

Cuando Del Olmo metió el informe en el sobre secreto presidía Iberdrola uno de sus dirigentes históricos, Íñigo de Oriol Ybarra. Hasta 2006, Sánchez Galán no ocupó la presidencia ejecutiva del gigante energético. Durante los años transcurridos desde la visita al notario y la apertura del sobre, Del Olmo fue el controller mejor pagado de Iberdrola. Fuentes internas de la compañía consultadas recuerdan que pasó a formar parte de los planes de incentivos salariales y entre retribuciones fijas y variables sus emolumentos se duplicaron.

No fue la única de las ventajas que consiguió por mantener un silencio cómplice: también formó parte de los pocos y distinguidos directivos de la eléctrica que fueron invitados a Sudáfrica con motivo del Mundial de Fútbol de 2010. Del Olmo y su mujer vieron el gol de Iniesta en directo en el estadio Soccer City de Johannesburgo.

Tras jubilarse, el controller Del Olmo rescató el plan de pensiones de la compañía y, en agosto de 2018, pidió a la dirección que su hija pudiera incorporarse como empleada del grupo. Eso ocurrió finalmente el 15 de enero de 2019, según ha podido contrastar este medio.

Con este historial, nadie en Iberdrola sospechaba que Del Olmo fuese un directivo resentido ni próximo a Villarejo. Si a finales de 2004 alertó de una presunta mala contabilización de ocho facturas de Castellana de Seguridad, las metió en un sobre, las llevó al notario, el 18 de noviembre de ese mismo año él mismo firmó el pago de la primera de las 17 facturas declaradas que la empresa del excomisario Cenyt giró a Iberdrola entre 2004 y 2016. Iberdrola también ha puesto en marcha su maquinaria legal por la vía penal contra el antiguo controller despechado.     

Marcos Peña

La cosa va de antiguos comisarios. Son quienes pueblan, con un poder y conocimiento omnímodo, las divisiones de seguridad de las grandes compañías españolas. Conocen todos los movimientos de los dirigentes, sus debilidades y hasta flaquezas en virtud de la protección personal que les proporcionan.

A medida que avanza la investigación, en el entorno de la eléctrica nadie tiene dudas de que Marcos Peña fue quien motivó a Del Olmo para depositar en la notaría el sobre de marras. Peña fue el jefe de seguridad de la multinacional hasta 2006. Excomisario, como Villarejo, amigo íntimo del popular Ramallo, había sido el responsable de la seguridad del grupo con Íñigo de Oriol como presidente. Las cosas le iban bien en la empresa, explican algunos antiguos directivos, hasta que se truncaron con la llegada de Sánchez Galán.

El hoy presidente aterrizó en Iberdrola en 2001 en calidad de vicepresidente y consejero delegado. Al poco de su llegada fichó a Antonio Asenjo, otro antiguo policía que había trabajado con él en Airtel (de donde procedía Galán). Asenjo fue nombrado jefe de seguridad corporativa. Peña, entretanto, miraba los toros desde la barrera.

Peña no solo tenía intereses profesionales en su cargo. Además, el excomisario era apoderado y consejero dominical de Keytech Sistemas Integrales desde el 9 de abril de 1999. La compañía, creada el 30 de julio de 1997, estaba participada en un 37% por Prosegur; en un 37% por Iberdrola Ingeniería y Construcción (Iberinco); y en un 26% por Ikusi. La dirección general de la empresa fue desempeñada desde 1999 por otro directivo de Iberdrola, Ángel Zarabozo, apodado en la compañía con el sobrenombre de El calabozo.

Marcos Peña / EL MUNDO
Marcos Peña, antiguo jefe de seguridad de Iberdrola / EL MUNDO

En 2002, Keytech tenía un negocio creciente y facturó casi seis millones de euros prestando servicios y vendiendo productos relacionados con instalaciones de seguridad de cualquier tipo. Sus principales clientes eran las centrales nucleares de España y además del propio grupo Iberdrola, un negocio en el que en aquel momento competía principalmente con otra compañía del sector, Castellana de Seguridad (Casesa).

Cuando Galán decide prescindir de Keytech para concentrarse en el negocio eléctrico trunca los planes de Peña y Zarabozo. Ambos pretendían hacer grande la empresa que dirigían e identificaron a Asenjo (antes de su estancia en Airtel había pasado por Prosegur) como el culpable de que Keytech se disolviera el 7 de marzo de 2003.

Peña, que coincidió con Villarejo en su etapa de comisario de policía, aprovechó la primera oportunidad para vengarse.

En 2004, junto a Del Olmo descubren el pago de ocho facturas a su anterior competidor Casesa. De acuerdo con la información que depositaron en la notaría de Ramallo, no contaban “con ningún tipo de documentación que justificase que el concepto y el importe eran correctos”. Según el propio documento, “las facturas se las ha entregado siempre el director de seguridad corporativa de Iberdrola (D. Antonio Asenjo Martín) quien le ha transmitía (sic) que el director general de recursos humanos y servicios (D. Fernando Becker Zuazúa) y el vicepresidente y consejero Delegado (D. Ignacio Sánchez Galán) eran conocedores del tema”. Del Olmo no aporta documentación que demuestre su afirmación.

El propio Marcos Peña y Ángel Zarabozo, que acompañan a Del Olmo al notario, son los testigos que firman el acta al fedatario Luis Ramallo y que ahora figura en el sumario. Sin embargo, pese a ser un hombre de confianza de Íñigo de Oriol, el antiguo comisario Peña no denuncia la situación ante el presidente de Iberdrola hasta su salida en 2007.

Donato González y Francisco Granados

Entre 2001 y 2007 conviven dos departamentos de seguridad en Iberdrola: el general de Peña y el de seguridad corporativa de Asenjo. La designación de Galán como presidente ejecutivo de Iberdrola puso fin a la etapa de Peña en la eléctrica.

Desde ese momento, Peña se introduce en el universo del expresidente del PP en Madrid y exconsejero de presidencia Francisco Granados, imputado en la operación Púnica y relacionado con la trama Gúrtel. En junio de 2008, entra a formar parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid como asesor de seguridad y se le señala como el jefe de una red de expolicías y ex guardias civiles dirigida desde el gobierno regional que se dedicaba a espiar a cargos del Partido Popular, por ejemplo, a Cristina Cifuentes.

Francisco Granados, expresidente del PP de Madrid / EUROPA PRESS
Francisco Granados, expresidente del PP de Madrid / EUROPA PRESS

Peña es familiar directo de Donato González, el máximo responsable de Société Générale en España. Se da la circunstancia de que González (conocido entre la prensa especializada en las filtraciones, en especial con un digital editado en Madrid) y Granados trabajaron juntos en Société Générale en la década de 1990. Cuando Granados fue apartado de la política, Donato le reincorporó al banco.

Donato González, presidente del Grupo Société Générale en España y Portugal / SOCIÉTÉ GÉNÉRALE
Donato González, presidente del Grupo Société Générale en España y Portugal / SOCIÉTÉ GÉNÉRALE

Jesús Trillo, el ‘hermanísimo’ y su socio Benigno Blanco

Jesús Trillo-Figueroa Martínez Conde fue director de personal y de los servicios jurídicos de Iberdrola entre 1990 y 2004. Antes había desempeñado el mismo cargo en la antigua Hidroeléctrica Española, que se fusionó con Iberduero para acabar creando Iberdrola. En Hidroeléctrica también coincidió con Marcos Peña. La llegada de Galán a Iberdrola supuso un trauma para él: en 2002, junto al actual presidente de Iberdrola también llegó a la compañía un nuevo equipo jurídico que lo relevó.

Trillo, hermano del exministro de Defensa y exdiputado del PP Federico Trillo, abandonó Iberdrola de mutuo acuerdo en julio de 2004. Tras sufrir un infarto a finales de 2003, a su vuelta el cargo ya había sido cubierto.

El abogado Jesús Trillo
El abogado Jesús Trillo, exdirector de personal y de los servicios jurídicos de Iberdrola

Tras su salida de Iberdrola, Trillo se centró en su despacho Bufete de Abogados IURIS C.T., que también opera bajo la marca Iuris Family Office. Se trata de una boutique jurídica que él fundó en septiembre de 2003. En el bufete también trabaja Benigno Blanco, ex secretario de Estado de Infraestructuras del Gobierno de Aznar.

Este despacho fue contratado por el empresario Nicolás Steegmann, uno de los principales implicados en la trama Acuamed para aprovechar la influencia que Trillo y Blanco tenían “hacia altos cargos de la Administración” a la hora de realizar adjudicaciones, según se conoció durante las investigaciones del caso.

Benigno Blanco, ex secretario de Estado de Infraestructuras / EUROPA PRESS
Benigno Blanco, ex secretario de Estado de Infraestructuras / EUROPA PRESS

Precisamente, Blanco fue secretario del consejo de administración de Iberdrola Ingeniería y Construcciones (Iberinco), la compañía que participaba en el accionariado de Keytech, donde Peña era consejero dominical de Iberdrola y Ángel Zarabozo era director general.

Tras ser nombrado secretario de Estado de Infraestructuras en el año 2000, Benigno Blanco cesó como secretario del consejo de la filial de Iberdrola.

Ramallo, el notario popular

Se jactaba de su amistad íntima con el antiguo jefe de seguridad de Iberdrola Marcos Peña. Su pasado como diputado del PP y vicepresidente de la CNMV no fue glorioso. En 2001, se descubrió que Ramallo recibió un reloj valorado en dos millones de pesetas (12.000 euros) de Antonio Camacho, dueño de Gescartera, la agencia de valores que protagonizó una estafa piramidal en la que fueron afectados famosos, empresas y hasta el patrimonio de la Iglesia.

Ramallo, número dos de la entidad que debía fiscalizar a Gescartera, se justificó diciendo que no fueron regalos. “Pedí a Camacho que me comprase unos objetos para despedirme de los miembros del consejo de la CNMV, porque en Suárez [relojería de lujo] le hacían descuento. Luego no quiso cobrármelos, y yo quise compensarle con un cuadro”. La justicia lo absolvió.

Luis Ramallo, exvicepresidente de la CNMV / EFE
Luis Ramallo, exvicepresidente de la CNMV / EFE

Dos años después, el 29 de julio de 2003, el comité de derechos y garantías del PP, precisamente presidido por Federico Trillo, acordó levantar la suspensión de militancia al exsenador y exdiputado Ramallo. La suspensión de militancia había sido acordada por el PP en junio de 2002, tras conocerse que había recibido regalos. 

Más recientemente, Ramallo fue condenado por el Tribunal Supremo en 2017 por un arbitraje “temerario” que careció de “buen juicio”. Era miembro de un tribunal de arbitraje que debía mediar entre las empresas Puma y Estudio 2000 en un conflicto que las enfrentaba. En esa labor se condujeron de manera temeraria Ramallo y un árbitro independiente, dice el Supremo, que recuerda que los dos condenados dictaron su laudo prescindiendo de un tercer árbitro, el designado por Puma. Por este motivo, Ramallo fue condenado a indemnizar a esta firma con 750.000 euros.