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Imagen de archivo de la sede de Gas Natural Fenosa en Barcelona, situada en la Barceloneta.

¿Quién mandará en la futura Gas Natural Fenosa?

Fainé emerge como el hombre fuerte de una energética que busca nuevo socio y acometerá en los próximos meses cambios en su cúpula

05.09.2016 00:01 h.
9 min

El gobierno español en funciones no tiene músculo hoy para plantar cara a una empresa regulada y de las consideradas estratégicas por su papel de garante del suministro del gas en España. Los dos accionistas de referencia, Repsol y La Caixa, andan a la greña desde hace años, aunque disimulan sus desencuentros más mal que bien. Ambos necesitados de liquidez, miran a la compañía con menos voluntad de permanencia que años atrás. Un presidente octogenario ha confesado a la prensa que está dispuesto a ejercer su definitiva jubilación profesional cuando el jefe se lo permita. Una situación, en suma, que obliga a reformular la empresa y a definir quién mandará en ella en el medio plazo.

Isidro Fainé Casas, todopoderoso directivo del grupo La Caixa, está llamado a asumir el papel de mandamás. Está por ver si el banquero de Manresa desea, además, ejercerlo con el traje de presidente. Quien hoy ocupa ese cargo, Salvador Gabarró Serra, nació en 1935 y ansía otras dedicaciones. “Me iré cuando me dejen, depende de Fainé”, declaró antes del verano.

Sombras y desconfianza entre los socios

Repsol y La Caixa mantienen un pacto accionarial que está llamado a cambiar de fisonomía en breve. Antoni Brufau, presidente de la petrolera, y Fainé no viven la mejor de sus relaciones. Fueron compañeros en la dirección de La Caixa, pero Josep Vilarasau los puso a competir entre ellos, decidió a favor de uno y quebró la camaradería entre los dos catalanes. Desde entonces, cada uno ha visto por separado sombras en la actuación del otro. En apariencia, la relación era correcta. Ambos coinciden en los consejos de GNF y de Repsol. En realidad, los deseos de aplastar al otro prevalecían de fondo por encima de la cordialidad aparente. La salida de Jaume Giró de Repsol, donde ejercía de mano derecha de Brufau hasta 2009, para convertirse en el escudero de Fainé profundizó en el desencuentro.

En virtud del pacto de socios, Repsol nombra al consejero delegado de Gas Natural Fenosa (GNF) y La Caixa a su presidente. Así ha sucedido históricamente hasta que Brufau y Fainé convirtieron su relación personal en disputa empresarial. Unos y otros cuentan con atribuciones para designar consejeros. Ahora se da la circunstancia de que el consejero delegado, el primer ejecutivo de la gasística, Rafael Villaseca Marco, también próximo a la edad de jubilación, no es del agrado de la petrolera (Brufau es vicepresidente) y sus diferencias en los consejos de administración son manifiestas desde hace ya muchos meses.

El interés del banquero manresano

Fainé ha expresado a sus próximos que le encantaría acabar su vida profesional al mando de Gas Natural Fenosa. Hoy, después de dejar el banco, preside la Fundación Bancaria La Caixa, de donde cuelgan Caixabank y Criteria, el hólding poseedor de la participación del 34% en Gas Natural. Mientras sus próximos hacían cábalas sobre los deseos del banquero, en mayo de 2015 se conoció su entrada en el consejo de administración de la compañía energética. Era el paso previo y necesario para poder ascender en los órganos de gobierno.

El único competidor real de Fainé es otro consejero de la compañía, Juan Rosell Lastortras. El ahora presidente de la CEOE hace años que enfocó su carrera hacia la energía. Ingeniero de formación, el patrono no esconde su interés por ponerse al frente de Gas Natural en cuanto se proceda a reformar su gobernanza. La única competencia posible es que Fainé decida incorporar, como sucedió en Caixabank con Jordi Gual, a una personalidad externa y convenza al consejo. Sus peones en el órgano de gobierno (Ramón Adell, Heribert Padrol, Miquel Valls o Francisco Belil, entre otros) son insuficientes para contrarrestar a los repsoles (con Demetrio Carceller a la cabeza) y a Rosell y las adhesiones que pudiera conseguir.

El presidente de CEOE compite

Comparado con Fainé, a Rosell le acompaña la edad y las relaciones que el empresario ha realizado estos años en tanto que alto representante del mundo económico español. “Tiene buenas relaciones con los países en los que Gas está presente y no plantearía problemas de gobernanza ante un nuevo socio que no acabara de entender que Fainé se dedicara a la gasística a tiempo parcial”, explica otro consejero del grupo consultado. Sin ningún tipo de reparo, el empresario catalán confiesa que asumiría con grado el mando de la compañía.

Mientras las cuestiones de perfil personal y profesional deben dirimirse entra en escena un nuevo elemento que puede afectar a la compañía en breve. Repsol y La Caixa han reconocido ante la autoridad bursátil que han emprendido negociaciones con fondos de inversión internacionales para vender una parte de su capital en GNF. Se habla de un 10% cada uno, pero tampoco es el porcentaje definitivo. Fuentes del consejo aseguran que podría ser un 7% o cualquier otra porción de su capital.

Necesidad de venta

A Repsol y a La Caixa les aprieta la necesidad de fondos. Son socios de GNF desde finales de los 80 y principios de los 90. Las plusvalías latentes son enormes y ambos requieren mejorar su posición de liquidez. Repsol, afectada por la caída del precio del petróleo y su compromiso de desinversión en algunos activos, vería con buenos ojos la llegada de entre 1.500 y 2.000 millones de euros a su tesorería. Criteria-La Caixa, regulada por el Banco Central Europeo, necesita reforzar su situación de capital, sobre todo para minimizar después su porción de Caixabank, la deuda existente y acometer con garantías la recompra de las participaciones que el banco posee en la propia Repsol y en Telefónica.

¿Y qué dice el Ejecutivo español de estos movimientos en una empresa de esta importancia? Fundamentalmente, nada. La operación será comunicada en su día, pero nadie del equipo de Mariano Rajoy pondrá obstáculos a la entrada de un fondo como GPI o KKR en el mercado español energético. “No pueden –señala un directivo de GNF–, la mitad del negocio está en el país y la otra mitad fuera. Pese a ser una empresa regulada ya han quedado atrás actuaciones como las que protegieron Repsol del capital extranjero o el caso de Endesa, que ya vimos como acabó”.

A la par que en la empresa se suceden los rumores sobre su sucesión, el equipo gestor ha realizado una operación en Chile que ha sido acogida con entusiasmo. Aguado, eso sí, por los problemas que la firma española está sufriendo en Colombia, en la zona de Caribe Atlántico, donde las autoridades locales piden la reversión de la privatización por la mala gestión del grupo español. "Gas debería tener alguien con capacidad de resolver eso con política y celeridad, y ahora eso no sucede", critica un integrante del consejo de administración.