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Uno de los pabellones del Salón Alimentaria / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Las proteínas alternativas se hacen un sitio en las mesas

La industria agroalimentaria toma nota de los cambios dietéticos y amplía su oferta de productos basados en ingredientes vegetales

5 min

Proteínas alternativas, carne vegetal o, tirando de anglicismos, productos plant-based. Los sustitutos del pollo y del cerdo a base de legumbres, semillas y hortalizas se han hecho un hueco en las mesas... y también en la última edición de la feria Alimentaria. Los datos son elocuentes: en solo dos años el consumo de carne vegetal ha aumentado un 48% hasta facturar 488 millones de euros, según las cifras manejadas por Nielsen MarketTrack.

Detrás de estos números se halla una sinergia entre los nuevos hábitos de consumo y las oportunidades para las empresas, tanto las veteranas de la industria agroalimentaria como otras recién llegadas como Heura y Flax & Kale. Ambos aspectos se retroalimentan para configurar un provechoso negocio que en el salón barcelonés ha exhibido novedades sorprendentes, pero también distintas aproximaciones comerciales.

'Nuggets' que no son 'nuggets'

"Presentamos carnes picadas y troceadas que nos permiten aumentar la flexibilidad de nuestros productos para que sean más versátiles", asegura Cristina Vieites, directora de estrategia comercial de Heura. La startup nacida en Barcelona se ha caracterizado por emular preparaciones convencionales a base de soja y guisante con el afán de seducir a un consumidor en transición de la proteína animal a la vegetal. Así, en su catálogo se encuentran nuggets, tiras para burritos, chorizo y albóndigas, entre otros consumibles. Todo aptos para veganos.

Su aproximación al plant-based es similar en este aspecto al de Flax & Kale, que ha presentado en el salón sus últimas innovaciones queseras. En concreto, la mozzarella líquida y el manchego semicurado. Jaume Betrian, jefe de operaciones y managing director de la compañía, pone en valor el laboratorio de ideas que constituyen los ocho restaurantes del grupo familiar. "Lo probamos en el restaurante y vemos la reacción del cliente. Si la recepción del consumidor es buena lo pasamos a gran consumo", explica.

Empresas con solera

Junto a ambas empresas coexisten otras marcas con mayor trayectoria en el mercado que, o bien experimentan con productos singulares o bien apuestan decididamente por este nicho. En el caso de Helios, su marketing managerIker Asolo, pone en valor la salsa vegañesa lanzada recientemente para dar un giro a la boloñesa tradicional. Se trata de una aventura aislada, pero otros grandes como Noel se han adentrado en este negocio con más fuerza.

La enseña con sede en Sant Joan les Fonts (Girona), una de las abanderadas de la asociación empresarial Innovacc para la innovación cárnica, lanzará el próximo mayo hasta 15 productos englobados en una línea coherente de alimentos con ingredientes vegetales que emulan embutidos y carnes. Incluso un fuet que no es fuet. "Empezamos en 2016 con estos productos y ahora estamos en 2022. Han pasado seis años, por lo que ya no diría que se trata de una moda. Esto se quedará, evolucionará y crecerá", sentencia Jaume Planella, director de I+D de Noel.

Producción para terceros

Pero la industria también se abre a la fabricación para terceros. Es el caso del gigante Vall Companys, que ha lanzado Zyrkular Foods al margen de la matriz para comercializar proteínas alternativas. Esta filial incluye un repertorio de referencias para terceros operadores interesados en incorporar productos de carne o pescado vegetal a su oferta. La idea no es tanto llegar al consumidor final, cuanto proveer una solución de calidad a otros socios.

Sea para vender masivamente en el súper, producir para marca blanca o añadir una nota de color al catálogo, el sector ha tomado nota de los nuevos vientos dietéticos. En España, solo medio millón de personas son vegetarianas 100%. Pero la cifra de flexitarianos --aquellos que mayoritariamente basan su alimentación en vegetales aunque no renuncian a comer animales ocasionalmente-- supera de largo los cinco millones, según datos de Proveg. ¿Y quién dice no a cinco millones de carritos de la compra?