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ISDIN se ha convertido en la compañía líder a nivel mundial en fotoprotección y cuidado de la piel / ISDIN

Así protegen las marcas a los consumidores frente a los productos falsificados

Las firmas introducen códigos alfanuméricos que permiten trazar los bienes que venden, con el objetivo de proteger su imagen y el bienestar de los clientes

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Los datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea y de la OCDE estiman que en 2019 el mercado de productos falsificados y copiados ascendía a 405.500 millones de euros, el 2,5% del comercio mundial. Todos los productos pueden ser falsificados en mayor o menor medida, el problema más grave está en aquellas mercancías cuya copia supone un peligro. Es el caso de los juguetes, medicamentos o productos químicos. Ante esta situación, las empresas se ven obligadas a adoptar estrategias para garantizar el bienestar de los consumidores.

Algunas compañías del sector del lujo como Ferragamo, Apple o ISDIN han introducido soluciones tecnológicas para blindarse frente a esta lacra que compromete su imagen, especialmente en el marcado digital. El sector de la moda y el lujo ha sido uno de los más punteras en tomar cartas en el asunto. El ejemplo más claro es la tecnología RFID, basada en la identificación por radiofrecuencia, y adoptada por parte de Salvatore Ferragamo en 2016. Esta firma fue la primera en introducir chips a sus zapatos para facilitar su rastreo y perseguir las falsificaciones. Lo mismo hace Moncler, entre otras muchas marcas, con los chips con códigos alfanuméricos en sus prendas.

Fotoprotectores adulterados

En el mercado de los medicamentos o los cosméticos de tratamiento, la falsificación supone un verdadero problema para la salud del consumidor. Esta situación se debe a que la composición del producto puede no corresponder con la que se indica en la etiqueta. Entre las empresas españolas, ISDIN ha introducido un sistema de trazabilidad por código QR presente en todos sus productos, especialmente los fotoprotectores, por el gran riesgo que supone su adulteración para la salud de las personas.

En todo este negocio, China es el país que más falsificaciones exporta. Es por ello que la Oficina del Medicamento (SFDA) del país ha creado un mecanismo de rastreo para garantizar que los pacientes sepan que el producto que han adquirido es original. En la misma línea, en 2019, el país del arroz aprobó una ley para regular el mercado de los productos falsificados. La legislación exige que las empresas que se dediquen a ello tengan que tributar. Además, el gobierno chino introdujo un mecanismo de monitorización para combatir los atentados contra la propiedad intelectual.