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Nadia Calviño, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos / EP

Las previsiones de Calviño amplían en 23.000 millones el agujero previsto hasta 2021

El PIB español se situará a finales del próximo año casi un 5% por debajo del registrado en 2019 si se cumplen las estimaciones de Moncloa

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El nuevo panorama macroeconómico que ha dibujado el Gobierno de Pedro Sánchez para 2020 y 2021 es sensiblemente peor que el estimado hace apenas seis meses, a finales de abril. Aunque el Ejecutivo se aferra al optimismo con vistas a la recuperación del próximo año, que prevé más fuerte que antes, el balance entre ambos cuadros arroja una diferencia negativa de unos 23.000 millones para el Producto Interior Bruto (PIB).

El Consejo de Ministros aprobó este martes, junto al techo de gasto, una revisión del cuadro macroeconómico para este año y el siguiente que presentó a la Comisión Europea junto con la actualización del plan de estabilidad. La estimación para 2020 empeora de forma considerable, toda vez que el Gobierno prevé una caída de la economía del 11,2%, esto es, dos puntos más que en abril.

60.000 millones menos

Por el contrario, la perspectiva de la recuperación en 2021 es más optimista que la recogida por entonces, aunque no en la misma proporción. Así, el nuevo cuadro macro contempla que el próximo año el PIB se incrementará el 7,2%, cuatro décimas más que la cifra reflejada en el anterior.

Con las estimaciones recién validadas por Moncloa, el impacto de la crisis del coronavirus hasta 2021 será de unos 60.000 millones de euros del PIB. Es decir, al cierre de 2021 la producción de la economía española estará aún 60.000 millones por debajo de la registrada en 2019, justo antes de la llegada de la pandemia.

Un 5% por recuperar

El agujero previsto por el anterior cuadro macroeconómico se quedaba en algo más de 37.000 millones de euros; de ahí que las nuevas estimaciones amplíen algo más el trecho que el PIB español deberá recorrer para dar la crisis por superada en términos de producción.

Así las cosas, con las previsiones del Gobierno en la mano, la economía española debería crecer casi un 5% a partir de enero de 2022 para volver a los registros de 2019 (si se hubiera cumplido lo pronosticado en el anterior cuadro, la distancia se hubiera reducido al 3%). Un ritmo que ninguno de los cálculos realizados por diferentes organismos contemplan para el año 2022.

El papel de los fondos europeos

Sin ir más lejos, el Banco de España contempla en la última actualización de sus estimaciones un avance del 1,3% para ese año en el escenario más favorable. El más pesimista contempla una subida del 3,3% pero también prevé una caída mucho más acusada en 2020 y una recuperación más tibia en 2021.

No obstante, la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, aseguró que la situación podría mejorar de forma notable si se tiene en cuenta el efecto de los fondos europeos que, teóricamente, deberían empezar a llegar a partir de la segunda mitad del próximo año.

La Airef advierte de riesgos

Calviño señaló que el incremento del PIB en 2021 podría alcanzar el 9,8% en el caso de que el dinero procedente de Europa se invirtiera con acierto. No obstante, el cuadro macroeconómico recoge únicamente las estimaciones inerciales de la evolución económica. El Gobierno considera que la recuperación se encuentra condicionada por numerosos riesgos e incertidumbres, derivadas de la evolución de la pandemia.

Mientras, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha avalado el nuevo cuadro macroeconómico presentado por el Gobierno aunque ha matizado que para que se cumplan deben darse circunstancias favorables y también una eficiente ejecución de los fondos europeos. El organismo ha avisado del riesgo de que se materialicen escenarios menos benignos en torno a ambos factores que llevarían a menores tasas de crecimiento de las previstas.

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