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El presidente de ACS, Florentino Pérez / EP

La presión del Gobierno Draghi bloquea a ACS en Italia

Un influyente ‘proxy advisor’ recomienda a los accionistas de Atlantia aceptar la oferta del banco público CDP por su filial de autopistas, entre otros factores para evitar un “riesgo político”

6 min

El futuro de ACS en Italia se complica por momentos. Las aspiraciones del grupo español de construcción y servicios de hacerse con la filial de autopistas de Atlantia (Autostrade per l’Italia o ASPI, por sus siglas) cuenta con las reticencias, cuando no la directa oposición del Gobierno local, lo que decanta el voto de los accionistas de la compañía italiana a favor de aceptar la propuesta liderada por el banco de capital público Cassa Depositi e Prestiti (CDP).

Un informe emitido por ISS, un influyente proxy advisor (entidad dedicada al asesoramiento de inversores institucionales, principalmente fondos con vistas a las juntas de accionistas) de Atlantia, recomienda a los accionistas decir sí a que el consejo de administración de la compañía acepte la propuesta de CDP en la asamblea que se celebrará a tal efecto el próximo 31 de mayo.

Batalla legal contra Roma

La entidad asesora expone a los socios de Atlantia que lo mejor para la compañía es resolver cuanto antes una situación que lleva dos años impactando de forma negativa en la empresa, que ha tenido que derivar recursos tanto humanos como económicos a resolver un escenario de lucha contra los sucesivos gobiernos que no ha evitado el desenlace de tener que deshacerse del activo.

En su informe, ISS considera que si Atlantia no acepta la oferta de CDP se vería abocada a recrudecer y prolongar la batalla legal contra Roma, de la que hasta ahora ha salido claramente derrotada, o reiniciar negociaciones con el Gobierno Draghi, lo que alargaría demasiado un periodo de incertidumbre que amenaza por afectar financieramente a la empresa.

Aire para Atlantia y Abertis

En este sentido, incluso aparece en el escenario la situación de Abertis, participada de forma prácticamente paritaria por Atlantia y la propia ACS. El desbloqueo de la situación de ASPI con la aceptación de la oferta de CDP contribuiría a insuflar aire a la situación financiera de Atlantia, lo que repercutiría positivamente en el desapalancamiento de la concesionaria española, que pasará a ser la joya de la corona de la empresa italiana.

Con estas premisas, el panorama que se le presenta a ACS y su objetivo de quedarse con ASPI para su aspiración de crear un gigante europeo de concesiones de autopistas se vuelve muy complicado. Más si se tiene en cuenta que sus primeros acercamientos al consejo de Atlantia para presentar una propuesta en firme han sido recibidos con frialdad por parte del órgano ejecutivo de la compañía.

Oferta mejorada

La oferta definitiva de CDP, que cuenta con el apoyo de los fondos Maquarie y Blackstone, se ha elevado en unos 300 millones de euros (hasta los 9.300 millones) para recoger una serie de aspectos relacionados con el impacto de la pandemia del coronavirus en el negocio, una de las reivindicaciones del consejo de Atlantia.

No obstante, la propuesta sigue por debajo de las valoraciones de ASPI que maneja el organismo que, al margen de la decisión de la junta de accionistas, es el que definitivamente debe dar luz verde a la aceptación cuando se reúna con posterioridad a la celebración de la asamblea, probablemente en los primeros días del mes de junio.

Castigo

La opción de ACS ha sido vista desde el Ejecutivo transalpino como una forma de propiciar que, más tarde o más temprano, ASPI volviera a estar bajo el control de la familia Benetton, primer accionista de Atlantia; precisamente, la obligación de deshacerse de este activo llegó como consecuencia del castigo por parte del Estado a la compañía por la tragedia del puente Morandi, en la que fallecieron 43 personas.

Las investigaciones la asociaron a un déficit en el mantenimiento de la infraestructura, gestionada por Atlantia.

La alternativa de TCI

Precisamente en este sentido, el fondo TCI, accionista de la compañía italiana y partidario de la oferta que pudiera presentar ACS (por ser potencialmente más voluminosa) ha propuesto llevar a cabo una escisión en ASPI, con el fin de que los Benetton, principales destinatarios del castigo de las autoridades, salgan de su capital y los minoritarios se puedan mantener en la sociedad.

En opinión del fondo, manifestada en los últimos días en la prensa local, esta opción desbloquearía el proceso de ofertas y permitiría que hubiera más opciones para hacerse con ASPI, lo que repercutiría positivamente en el precio final de la operación. TCI valora ASPI en no menos de 11.000 millones de euros, una cifra muy alejada de las ofertas que hasta ahora se han barajado.