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El Corte Inglés, en el ojo del huracán

El presidente de El Corte Inglés tiene 30 días para reunir al consejo que le destituirá

El secretario del gigante de los grandes almacenes comunica a Dimas Gimeno la petición oficial de los consejeros afines a Marta Álvarez para que se celebre la reunión que acabará con su mandato

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Antes del 10 de junio próximo, el consejo de administración de El Corte Inglés deberá reunirse de forma obligada y extraordinaria con un único punto a tratar en el orden del día: la destitución del accionista y presidente de la compañía, Dimas Gimeno. Así resulta de la comunicación oficial que el secretario del órgano de gobierno, el letrado Antonio Hernández-Gil, entregó ayer al presidente a instancias de los consejeros afines a las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil, según ha podido saber este medio.

Durante la semana pasada, y en el marco de la negociación para resolver las diferencias entre algunos de los accionistas del gigante de grandes almacenes, Hernández-Gil mantuvo diferentes reuniones con Gimeno. El objetivo siempre fue el mismo: negociar su salida de la línea de mando de la compañía. Sin embargo, pese a las ofertas económicas, las peticiones de salida y a la tensión creciente de las últimas semanas entre los accionistas, el actual presidente y sobrino del que fuera gran impulsor y líder ya fallecido de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez, decidió resistir la acometida.

Petición estatutaria y por escrito

Se da la circunstancia de que las convocatorias del consejo debe formalizarlas y rubricarlas el presidente. Ante el bloqueo de la situación, y en nombre de los consejeros aliados con las dos accionistas críticas con Gimeno, el secretario se ha visto obligado a solicitar al presidente que no se demore la reunión.

La resistencia del actual presidente ha forzado que los consejeros contrarios a su permanencia en la empresa realizaran la petición por escrito y a través de los canales establecidos en los estatutos del grupo. Prueba del enquistamiento de las relaciones entre las partes es que en octubre pasado las dos hermanas Álvarez promovieron la retirada a Gimeno de los poderes ejecutivos a la par que se designaban dos consejeros delegados para ocuparse de la gestión de la compañía.

Incertidumbre sobre los votos

Los dos consejeros delegados (Jesús Nuño de la Rosa y Víctor del Pozo) y las dos hermanas, hijas adoptadas de Isidoro Álvarez, son los cuatro consejeros que votarán a favor de que se fulmine del grupo al actual presidente. El consejo de administración, no obstante, está formado por nueve miembros por lo que se necesitan cinco votos a favor de la destitución para que esta medida resulte efectiva. Dentro del consejo se vive, además, una situación de máxima tensión. El consejero independiente Manuel Pizarro (expresidente de Endesa e Ibercaja y exdiputado del PP) ya ha hecho pública su oposición a la salida de Gimeno. En idéntica tesis se encuentra el consejero que representa al jeque catarí que hizo un préstamo de 1.000 millones de euros a la empresa a cambio de un porcentaje que puede variar entre el 10% y el 14% de las acciones cuando este verano venzan los plazos establecidos.

Dos consejeros históricos del grupo y coetáneos del fallecido Álvarez, Florencio Lasaga y Carlos Martínez-Echevarría, intentan desde hace semanas impedir la explosión que se prevé por la guerra familiar entre los accionistas de la compañía. Ambos acaban su mandato el próximo agosto y forman parte de la vieja guardia del grupo con la que las dos hermanas quieren acabar.

Temor de los bancos

Pero el estallido de la crisis interna ha suscitado, a la vez, la máxima preocupación de la banca, con quien el grupo negocia de forma permanente la evolución de su deuda financiera. Los bancos acreedores viven con sumo interés los acontecimientos y han extremado las presiones sobre Lasaga y Martínez para que eviten la ruptura definitiva entre los accionistas.

Los medios financieros consideran, además, que un relevo en la presidencia de Gimeno por Marta Álvarez no favorecería en estos momentos la estabilidad del grupo. Por si todo eso fuera poco, los dos octogenarios consejeros no han dado, a día de hoy, la conformidad a la destitución del presidente. Podría, por tanto, darse la circunstancia de que el consejo se celebrara pero no obtuviera la mayoría necesaria para cesar a su máximo representante.

El origen: una herencia controvertida

Todas las discrepancias tienen como raíz inicial una herencia que ha abierto la caja de los truenos familiar. La madre y el tío de Dimas Gimeno, ambos hermanos de Isidoro Álvarez, están en desacuerdo con el reparto establecido y han iniciado una batalla legal con las dos hijas del fallecido impulsor de El Corte Inglés. La respuesta de las dos hermanas ha tenido en el foco al presidente actual, a quien su tío designó como el ejecutivo encargado de tomar las riendas futuras de la compañía.

La comunicación oficial recibida por Gimeno también ha sido interpretada en el entorno de la compañía como un paso más en la estrategia de acoso al máximo responsable del órgano de gobierno para que acepte alguna de las ofertas económicas que ha recibido por su 7% de acciones y deje paso libre a las dos hermanas y sus acompañantes.

La importancia de El Corte Inglés en la economía española ha llevado a que incluso algunos miembros del Gobierno de Mariano Rajoy se hayan interesado por conocer los entresijos de la disputa para intentar mediar entre las partes y evitar que unas actuaciones precipitadas puedan afectar a la compañía, que emplea a casi 100.000 personas en toda España.