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Los cuatro jóvenes madrileños que crearon Pompeii en 2014 / EUROPA PRESS

Pompeii, la prometedora empresa “de andar por casa” de unos veinteañeros madrileños

Cuatro jóvenes se lanzaron hace cinco años a producir y vender zapatillas, un negocio que desconocían y que ahora factura cuatro millones de euros al año

09.10.2019 00:00 h.
7 min

Hay nuevas empresas que irrumpen de tal manera que cualquiera querría estar en sus zapatos, pues desde el primer momento apuntan al éxito. Y ese parece el caso de Pompeii, una firma de calzado creada en 2014 por cuatro veinteañeros madrileños que coincidieron en la universidad y que sintieron la necesidad de montar algo por su cuenta, que no eran camisetas, como planteaban en su idea inicial. Así nació esta commodity “de andar por casa”, por aquello de que hacen zapatos, que vende sus productos en Internet y que por el momento pisa con fuerza --no sé si con garbo-- por el mundo de las finanzas.

Jaime Garrastazu, los hermanos Nacho y Jorge Vidri y Cosme Bergareche, que después dejó la empresa para fichar por El Ganso, crearon hace cinco años Pompeii con solo 18.000 euros que juntaron entre todos. Inicialmente se plantearon una firma de ropa, pero a todos les gustaban las zapatillas, y hubo consenso para decantarse por ese sector, del que no conocían nada, solo que a ellos les gustaban las "zapas" y querían lanzarse a crear las suyas. De hecho, Jorge tenía más de 80 pares en casa antes de concretarse Pompeii, lo cual debe de asemejarse mucho a una pasión.

¿Qué hacemos, Google?

El planteamiento inicial de los cuatro fue precario y con pocas miras empresariales, pues lo primero que hicieron los jóvenes fue preguntarle a Google cómo y dónde se hacían zapatillas. Y como no entendieron mucho su proceso de fabricación, pero sí que en Elche sabían mucho de este campo, se centraron en la ciudad alicantina y hasta allí se desplazaron.

Una vez en Elche, a nadie parecía interesarle la idea de negocio de estos cuatro veinteañeros de Madrid, salvo a Maribel y Rafa, que les escucharon porque ya tenían un negocio y estaban aumentando la producción y, por tanto, abiertos a nuevas ideas, y estos cuatro aparentemente tenían una buena: una zapatilla con un diseño original, pero no demasiado llamativa, que se pudiese utilizar a diario en cualquier momento y situación. Así surgió la primera zapatilla de estos chicos, que era horrorosa, según comentan, pero le cambiaron los cordones y resulta que el calzado era otro en el que sí podían depositar su confianza para lanzar Pompeii. Fue así cómo nació la zapatilla Higby, que había que producir y vender.

Sin locales

¿Pero cómo venderla? En Internet, que sale bastante más barato y rentable que crear tiendas de inicio, aunque al principio los jóvenes alquilaban locales en diferentes ciudades para ofertar el material que iban diseñando, con sus suelas de colores y los cordones de cuero, las señas de identidad de la marca.

Porque tras Higby llegaron más modelos, con tiradas únicas y numeradas de 349 pares, lo cual las convertía en verdaderamente exclusivas, pero no por su precio, al alcance de casi todos los bolsillos: 50 euros.

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Pompeii vende en internet, pero también tiene espacios exclusivos en El Corte Inglés / POMPEII

Público joven

Las zapatillas de Pompeii están orientadas a un público de entre 18 y 39 años, potencial consumidor de internet, así que qué mejor sitio para instalar su negocio. Crearon su web orientada a “captar tendencias y meterlas en nuestros productos, como hacen otros”. Así, Pompeii ofrece nuevos modelos todos los meses “para que duren y no pasen de moda”.

Los tres jóvenes que siguen al frente de la firma aseguran que controlan la cadena de suministro al detalle para maximizar las ventas y minimizar el riesgo de stock. Por eso también fabrican lotes muy pequeños, pero su catálogo es amplio, com más de 30 modelos de mujer y otros tantos de hombre, que se venden más, aseguran.

Cuatro millones facturados

Solo tres años después de su creación, en 2017, la empresa tenía cerca de 75.000 clientes, 17 de empleados, y había vendido 100.000 pares de zapatillas --el 10% fuera de España--, facturando ese año 2,5 millones de euros, por 2 millones el año anterior y medio en 2015. Pero los mejores datos llegaron al final de 2018, cuando facturaron 4 millones de euros. Los objetivos: ampliar la oferta, llevar la marca a todo el planeta, para lo cual buscan financiación. Ahora sus productos no solo se venden en internet, también pueden adquirirse en El Corte Inglés y están de moda entre adolescentes y jóvenes.

Su éxito radica en que disponen de modelos de zapatillas “reinventados”, que recuerdan a otras que llevan toda la vida en las tiendas. De hecho, el modelo Valcan, por ejemplo, son una alpargatas de las de siempre, pero con cordones. Los creadores de Pompeii confiesan que sus zapatillas son un poco pijas, quizá también por los cordones de cuero, y su clientela da fe de ello. Aunque no quieren encasillarse con un público concreto, es éste quien elige.

'Universidad' propia

A principios de 2019, Pompeii puso en marcha una iniciativa, becando a tres personas para recorrer el mundo con unas Pompeii en los pies. Así surgió la Pompeii University of Mundology o PUM, que ofrece tres becas para recorrer varios continentes y que pueden ser de tres tipos: un viaje de un mes por Europa, un viaje de dos meses, pasando un mes en Europa y otro en Latinoamérica, y un viaje de 3 meses, pasando un mes en Europa y dos meses en Asia.

Para participar había que compartir un vídeo en Instagram explicando por qué querían participar. Lo llaman becas, que siempre suena más técnico que concurso o acción de marketing. En todo caso, una buena manera de promocionar estas zapatillas que apaentemente surgieron de la nada y ya tienen un público definido que las ha hecho suyas.

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