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Dos excavadoras en un solar en construcción en el barrio de Poblenou de Barcelona / EFE

Poblenou, la última esperanza de los constructores en Barcelona

El cambio de usos de los terrenos urbanizables del barrio es la única solución al agotamiento del suelo para edificar vivienas

08.03.2017 23:28 h.
4 min

“Barcelona no da más de sí”. Así resume el sector inmobiliario la falta de disponibilidad de terrenos para construir nuevas viviendas en la capital catalana. El suelo escasea, y es que la limitación geográfica --mar, montaña y ríos-- no permite extender las fronteras de la ciudad. Los datos que comparten la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona y la Asociación de Promotores de Cataluña (APCE) lo ilustran.

En España se iniciaron 59.000 viviendas en 2016 y, en Cataluña, 7.821 (13,25%). Esto supone aumentos de un 32% y un 47% respectivamente. La recuperación del mercado inmobiliario se deja ver en las cifras globales, todavía muy alejadas de los niveles anteriores a la crisis. En Barcelona, la historia cambia. El año pasado se empezaron a construir 1.157 viviendas, un 10% menos que en 2015. Sin embargo, todavía quedan espacios vacíos en algunos barrios.

La periferia

Magòria y La Sagrera son dos de las zonas que todavía cuentan con algún solar edificable, ambas alejadas del centro, explica Òscar Gorgues, gerente de la Cambra de la Propietat Urbana de Barcelona. En estos enclaves, las nuevas promociones están todas vendidas sobre plano, asegura Christian Gracia, el director del área de comercialización de vivienda de la inmobiliaria Forcadell. La demanda es alta.

Pero las esperanzas de constructores y agentes inmobiliarios están puestas en Poblenou, donde el proyecto del 22@ pretendía rehabilitar el barrio con la llegada de empresas y residencias de alto nivel. La iniciativa se ha quedado a medias: “Nunca se alcanzará el objetivo fijado para el 22@”, asegura Gracia. Esto deja espacio para nuevas construcciones.

Cambio de usos

Parte del proyecto estaba encarado a espacios residenciales, aunque la mayor parte del terreno disponible se destinaba a oficinas. La solución que ven es un cambio de usos de la oferta de solares que la demanda de oficinas no absorberá para construir viviendas. Aquí está el nicho de mercado en Barcelona, la “reordenación de espacios en Poblenou”, asegura Christian Gracia,.

El problema, afirma Marc Torrent, el director general de APCE, la asociación de promotores, es la lentitud creciente en la concesión de licencias y en los trámites para modificar los usos. “El urbanismo va cada vez más lento en Cataluña; el suelo está casi agotado en la mayoría de los municipios, y para construir viviendas de obra nueva, hace falta crear más”, afirma Gorgues. Es una situación que va en aumento a medida que se recupera el sector, coinciden los expertos.

Recortes de personal municipal

La tramitación del cambio de usos puede alargarse años. Esta demora hace que muchos promotores se echen atrás. Después, falta la licencia de obras para empezar a construir. Un permiso ordinario puede tardar hasta un año en conseguirse desde que se empieza el trámite, según Torrent.

Esto no es exclusivo de Barcelona, sino que fuentes del sector aseguran que se produce en todos los ayuntamientos y lo atribuyen a los recortes en personal que se produjeron durante la crisis. Ahora, con la reactivación del mercado inmobiliario, las áreas de urbanismo están saturadas de trabajo. 

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