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Antoni Cañete (i) y Pere Barrios (d), aspirantes a presidir Pimec / FOTOMONTAJE DE CG

Pimec vota tras la campaña más tensionada de la patronal

Los empresarios acuden a las urnas para escoger entre la opción continuista liderada por Antoni Cañete y el candidato de la ANC, Pere Barrios

8 min

Pimec acude a las urnas tras la campaña más bronca de su historia. A lo largo de este martes, los socios de la patronal podrán elegir a su próximo presidente en las cinco sedes de la organización en toda Cataluña (Barcelona, Girona, Tarragona, Lleida y Manresa). Sobre la mesa hay dos opciones: Antoni Cañete, exsecretario general de Pimec y representante de la línea continuista, y Pere Barrios, el exvicepresidente de la Cámara de Comercio de Barcelona que ha presentado la alternativa Eines Pimec, respaldada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC).

Tras la renuncia de Josep González a principios de febrero, la entidad activó el mecanismo para escoger a su cúpula dirigente. Desde su arranque, el proceso ha ido cargado de nitroglicerina. La irrupción de una lista crítica apoyada por el independentismo civil ha tensionado tanto a un sistema aprobado en asamblea general por la patronal como a los afiliados. El corolario de una campaña repleta de acusaciones mutuas ha sido la impugnación de las elecciones presentada ayer por el industrial del metal.

Juego sucio 'indepe'

El factor que ha enturbiado el fair play entre ambas partes ha sido la incursión de la ANC en los comicios. La plataforma liderada por Elisenda Paluzie anunció abiertamente que ponía sus recursos y su militancia al servicio de la lista encabezada por Barrios. A esta intervención se unió la ciberguerrilla indepe, más movilizada que la oficialista, que por contra ha estado centrada en llamar al voto con argumentos empresariales y mediante canales más convencionales.

La táctica de la ANC ha consistido en discriminar las opciones en liza según su adhesión al independentismo. Mediante este pressing identitario, la entidad civil ha pretendido sumar apoyos para el exvicepresidente cameral argumentando que se trataba de la única opción adecuada para los propietarios de sensibilidad nacionalista. La movilización ha contado con el favor de Joan Canadell, expresidente de la Cambra y diputado de Junts per Catalunya y de sus allegados que han llamado al voto por el oponente rupturista.

Pere Barrios --segundo izquierda-- junto a miembros de la candidatura de EinesPimec presentando los 200 avales este jueves / CARLOS MANZANO

 

Pere Barrios --segundo por la izquierda--, junto a miembros de la candidatura de Eines Pimec presentando sus 200 avales / CARLOS MANZANO

Debate embarrado

La maniobra del independentismo ha tenido el efecto esperado de disolver el debate económico y centrarlo en materia política. Pese a tratarse de unas elecciones de carácter empresarial, la politización ha teñido por entero el proceso. Mientras Cañete ha dedicado sus esfuerzos a replicar las denuncias de tibieza llegadas del bando indepe --cuando no de entreguismo a la agenda de Foment del Treball--, Barrios se ha limitado al reproche, que en ocasiones ha llegado incluso al terreno personal. De hecho, la candidatura de Eines Pimec se ha conformado con jugar a la contra del estamento patronal, tildando de acomodaticios y faltos de audacia a los gestores de la entidad durante los últimos años y, muy significativamente, al propio Cañete. Pero no ha ofrecido un programa económico y organizativo consistente como alternativa al oficialismo.

Además, esta estrategia no ha surtido efecto entre las bases de la patronal. Como publicó Crónica Global, más bien ha generado un reforzamiento de la cohesión lograda en el seno de la organización entre las distintas sensibilidades del pequeño tejido empresarial. Pimec, al igual que otros foros sociales, no ha sido ajena al procés, pero ha sabido mantener un equilibrio entre los diferentes sectores que componen el microcosmos de pymes catalán. Incluso en plena agitación electoral, la patronal ha conservado su transversalidad interna.

El papel de la patronal

La máxima que impera es que se trata de una organización social con papel representativo en el debate económico y empresarial, sin renunciar a tener voz y voto en la política catalana pero sin hacer de ello la única bandera que enarbolar.

De hecho, su participación en este ámbito está más relacionada con el desarrollo de leyes económicas, laborales o de distribución del territorio, por ejemplo, que en pronunciarse sobre la secesión. No existe un posicionamiento unitario de la patronal en este sentido porque las tendencias de sus empresarios son diversas, por lo que se ha rehuido este debate. Precisamente, eso es lo que se pretende revertir desde la llamada marea amarilla impulsada desde la ANC.

El secretario general de Pimec, Antoni Cañete (i), junto al presidente de Autónomos, Miquel Camps (c), y el líder de la patronal que habla del SMI, Josep González (d) / CG

 

El secretario general de Pimec, Antoni Cañete (i), junto al presidente de Autónomos, Miquel Camps (c), y el líder de la patronal que habla del SMI, Josep González (d) / CG

La importancia de Pimec

No hay duda de que Pimec es una pieza codiciada en el mundo representativo de la economía catalana. La patronal aglutina el grueso de la actividad económica de la región, por lo que su control se percibe como un altavoz para impactar sobre la sociedad. Tras su acuerdo con Foment del Treball para participar de forma paritaria en todos los órganos de concertación, su influencia se ha reforzado todavía más. De ahí que el independentismo lo haya apostado todo por desplazar del poder al continuismo mediante una operación análoga a la que se orquestó en la Cambra de Comerç de Barcelona en 2019. Todo ello tras el fracaso de dar forma a una patronal propia, idea aparcada por la casi imposibilidad de conseguir que la organización sea representativa. 

Pero parece ser que el error de la ANC ha sido pensar que Pimec era un órgano político, y no un agente social del que sus socios esperan servicios y soluciones para sus problemas económicos. Aún más en una coyuntura tan delicada como la actual, cuando las restricciones por la crisis sanitaria han desangrado a sectores importantes como la restauración, el turismo y el comercio. Este martes, los afiliados podrán decidir si priorizan el enfoque empresarial u optan por una deriva partidista para dirigir la patronal.

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