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El presidente de Unico Hoteles, Pau Guardans, futuro presidente de Barcelona Global / UH

Pau Guardans se perfila como presidente de Barcelona Global

Tomará el relevo de Gonzalo Rodés en el lobby catalán en la asamblea del próximo julio

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Relevo en Barcelona Global. Pau Guardans, presidente de Unico Hoteles, se perfila como el sustituto de Gonzalo Rodés al frente del lobby de empresarios y emprendedores que intenta incidir en la proyección de la capital catalana. Una decisión que se formalizará en la asamblea del próximo julio, momento en el que también se renovará la cúpula directiva que aterrizó en la organización en 2016.

Se espera que el nieto del político y abogado catalanista Francesc Cambó llegue al cargo sin oposición. Cuestión habitual en la asociación, cuyos presidentes hasta la fecha han sido elegido por designación directa

Promoción de vicepresidentes

Guardans es actualmente vicepresidente de Barcelona Global y lleva vinculado con la entidad que nació en 2012 y se hizo rápidamente un nombre por enarbolar la bandera de la modernidad y las nuevas prácticas ejecutivas en la ciudad. De hecho, fue una de las principales impulsoras de la marca Barcelona. Fuentes de la organización apuntan al periódico Expansión que se considera el “relevo natural”.

La organización cambia de presidente cada dos años, siempre mediante el ascenso del vicepresidente. El abogado Emilio Cuatrecasas fue el primero en ponerse al frente, seguido del máximo ejecutivo de Isdin, Marian Puig. Este empresario pasó el testigo a Rodés, que nombró a Guardans su mano derecha.

El futuro número dos del hotelero será, salvo sorpresas, el próximo presidente de Barcelona Global en 2020.

Colau y el independentismo

La organización, sin ánimo de lucro, cuenta con 130 empresas y 750 profesionales asociados. El brillo de sus primeros años se ha visto apagado parcialmente en los dos últimos años, el momento también de mayor complejidad para llevar a cabo su hoja de ruta.

De entrada, porqué la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha mostrado públicamente sus recelos con el empresariado de la ciudad desde el primer día de su mandato. Cuestión que hace muy difícil el trabajo de un lobby. Todo ello, cuando el independentismo a llegado a su zénit y ha tensionado las relaciones políticas en Cataluña y ha aparcado las reivindicaciones que no se hacían en clave nacionalista.