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Papeles pegados en un concesionario de Nissan tras la protesta de los trabajadores de las fábricas / EFE

La patronal de concesionarios condena los ataques de los trabajadores de Nissan

Faconauto recuerda que se trata de empresas privadas que se verán también seriamente afectadas por el cierre de la automovilística

2 min

La patronal de concesionarios Faconauto ha respondido a las manifestaciones de los trabajadores de Nissan de este viernes. Pese a lamentar la situación en la que se encuentran los empleados, condenan “enérgicamente” que éstos atacaran puntos de venta de vehículos durante sus protestas.

Faconauto hace referencia a las manifestaciones de los trabajadores de las plantas catalanas de la automovilística que este viernes se acercaron a distintos concesionarios de la empresa en Cataluña para protestar frente a sus puertas. Decenas de concentrados empapelaron los cristales de los concesionarios con mensajes como "no al cierre de Nissan", "sin industria no hay país" o "25.000 familias hundidas".

Afectación

Siendo consciente de la situación de los trabajadores de Nissan, la patronal condena estos "enérgicamente" a algunos concesionarios. Recuerda que se trata de empresas privadas que se verán también seriamente afectadas por el cierre, por lo que pide que no se repitan estos ataques.

La firma nipona mantendrá “con normalidad” la actividad de los 72 establecimientos que tiene en España. Aun así, los concesionarios perderán la referencia y el impulso que supone contar con una planta "tan representativa", señalan desde Faconauto.

Advertencia

Los sindicatos de las plantas de Nissan han anunciado que seguirán “luchando” para revertir la situación del cierre de Nissan. En este sentido, la del viernes fue la segunda manifestación de las anunciadas por algunos trabajadores. En alunas de ellas, los concentrados lanzaron huevos contra el logotipo de la marca japonesa en los concesionarios.

Faconauto, condena estos ataques, pero reconoce que la decisión de la empresa japonesa “supone un golpe muy duro" para las 20.000 familias que dependen directa o indirectamente de las plantas de la Zona Franca de BarcelonaMontcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca. Un golpe que, asevera, es una "seria advertencia" al sector de la automoción en España.