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Nick McCabe, nuevo consejero delegado de Grupo Pachá, que compró el fondo buitre Trilantic Capital Partners en 2017 / CG

Así han destrozado la marca Pachá sus nuevos propietarios

El fondo 'buitre' Trilantic Capital Partners hunde el producto y la reputación de la marca de discotecas más conocida del mundo en apenas dos años

27.04.2019 00:00 h.
8 min

Algunos lo temían y está pasando. Los nuevos dueños de Grupo Pachá están destrozando el producto y reputación de la marca española de discotecas, la enseña de ocio nocturno más conocida del mundo. En apenas dos años, el fondo buitre Trilantic Capital Partners ha conseguido empeorar la calidad del sello de discotecas, sublevar al sector y atemorizar a la industria turística, que teme que el efecto-caída contagie al turismo en Ibiza.

Hoteleros y empresarios del sector consultados por este medio son claros. Y esgrimen argumentos de peso para justificar su postura. "En dos años, lo único que ha hecho Trilantic es abrir una tienda en Formentera y otra store en el aeropuerto de Ibiza. Ahora, por fin, dicen que plantarán su bandera en Mónaco", lamentan. Contraponen esta tímida política de expansión con el crecimiento estratosférico de la compañía que fundó y comandó Ricardo Urgell durante 50 años. Citan que en la gestión que hizo el decano del ocio nocturno español se cuentan aperturas en, por ejemplo, Portugal (1992); Buenos Aires (1993); Múnich (2000); Londres (2001); Sharm el-Sheij (2004) o Nueva York (2005).

Daño reputacional e idea confusa

Hay más. La esclerosis en la que está sumido Grupo Pachá desde 2017 no se limita al capítulo de aperturas, sino también llega al aspecto reputacional. "Nick McCabe es el nuevo consejero delegado del grupo. Y se traslada de Londres... ¡a Madrid! ¿Cómo va a reinventar el producto y servicio si reside en la capital? O vives en Ibiza o no respiras la isla", critican. "Se enfrenta McCabe --continúan hoteleros ibicencos-- a su primera temporada al frente del conglomerado. Y no le auguramos una campaña fácil, no por deméritos propios, sino ajenos. La discoteca ha sido reformada sin criterio alguno y le han matado el alma, magia y encanto que tenía". Según los mismos empresarios, Pachá "no está ahora mismo en condiciones de enfrentarse a la férrea competencia que existe en el mercado del ocio nocturno en Ibiza. Y no es algo que nos inventemos. Se dice por cada esquina", explican. A este respecto, citan una puñalada reputacional a la enseña de las dos cerezas. Por primera vez en años, Pachá ha caído del top ten de la revista DjMag, pasando del 8º al 12º puesto. Ello ha alejado a la discoteca de la gente guapa nacional de Usuhaïa y Hï Ibiza, los clubes de la familia Matutes, que arañaron los puestos 3 y 4 de la prestigiosa clasificación.

A este navajazo en la reputación de la marca fundada en Sitges (Barcelona) en 1967 se le une la extrema frialdad con la que ha sido recibido su nuevo CEO. "No menciona en ningún momento que Pachá nació en la localidad catalana de costa y no en Ibiza: quizá es que ni lo sabe", aseveran. A este factor de desconocimiento se le uniría una idea romántica del concepto Ibiza. "Afirma que quiere exportar el formato de ocio y restauración internacionalmente. Pero debería informarse de los aciertos y errores de la pasada expansión internacional", se quejan. Emplazan por ello a "informarse" al directivo británico, que ha desembarcado en la nave ibicenca procedente de Hakkasan, un grupo de restauración y entretenimiento que nació del restaurante londinense homónimo. Cuenta ahora con once localizaciones en todo el mundo, incluida Las Vegas (Estados Unidos).

"Trayectoria errática"

Precisamente, la carrera profesional de McCabe al frente del grupo gastrofiestero fundado por Syra Khan and Alan Yau tampoco gusta. En el celoso universo del ocio nocturno balear, se desconfía de un producto que ha dado varios volantazos hasta encontrar su rentabilidad. "El nuevo consejero delegado presume de venir de Hakkasan y Las Vegas pero, ¿podría describir su gestión? El conglomerado ha encajado infinitas fusiones desde 2001, y no lanzó su marca de clubes nocturnos hasta que adquirió en 2014 Angel Management Group, una enseña fiestera con sede en la ciudad de Nevada", recuerdan. "Desde entonces sí, empezaron a presumir de reunir a 7.000 personas y comercializar un cartel de disyóqueys internacionales como Tiesto, Hardwell o Calvin Harris. Pero todo ello era copia. ¿Qué aportó de nuevo Hakkasan? Nada. Y encima probó, sin éxito, talentos como Jewel, Omnia o Liquid. Nunca cuajaron", enumeran.

Imagen del renovado Pachá Ibiza, que naufraga en producto y programación / CG

Imagen del renovado Pachá Ibiza, que naufraga en producto y programación / CG

Otras fuentes enfatizan que Pachá "ya era la séptima marca más conocida entre los jóvenes de 18 a 35 años de todo el mundo" antes de que Trilantic la adquiriera por 350 millones de euros en 2017. "Llegó a abrir 80 discotecas y stores bajo varios formatos. Y lo hizo con algo especial: el espíritu Ibiza inventado en la propia isla. Si los nuevos dueños traicionan esa filosofía, las reverberaciones pueden trasladarse desde dentro del grupo al resto del sector turístico", alertan. "La timidez del fondo buitre a la hora de abrir nuevos clubes se explica solo por el pinchazo que hasta ahora se ha encajado en la matriz. Si en la discoteca de Ibiza haces una reforma y no cuaja, y tienes que buscar a brand ambassadors en LinkedIn, es que algo estás haciendo mal", advierten fuentes del sector. Las mismas voces ponen en alerta a la enseña de las dos cerezas de cara al verano. "O programa mejor, o no llegará a la suela del zapato de competidores como Amnesia o Ushuaïa. Lo cerrado hasta ahora es débil y poco novedoso".

Un disqyóquey pinchando en la renovada discoteca Pachá Ibiza / CG

Un disyóquey pinchando en la renovada discoteca Pachá Ibiza / CG

A colación de ello, las mismas fuentes recuerdan que en la isla balear "el concepto de grandes programaciones está acabando". "No basta con pagar el caché de los disyóqueys más conocidos. Hay que inventar. Ibiza ha sido un laboratorio. La antigua Pachá o la propia Ushuaïa de Matutes lo demuestran. Las discotecas al uso están muriendo y no parece que los nuevos propietarios sean capaces de poner énfasis en la creatividad. Parecen más preocupados por los algoritmos y las cifras", remachan.

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