El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu / EFE

El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu / EFE

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El 'octubre negro' del Sabadell: 4.600 millones de pérdidas tras el 1-O

Josep Oliu explica que desde 2015 había avisado a Mas, Puigdemont y Junqueras de los riesgos del procés, y afirma que hubo más fugas de depósitos en Cataluña que en el resto de España

25 febrero, 2020 13:16

El presidente del Banc Sabadell, Josep Oliu, ha explicado la situación en que se encontró esta entidad financiera tras el referéndum del 1-O. Ha asegurado que, solo en una semana, se perdieron 4.600 millones de saldos, la mayoría en Cataluña, donde "había más miedo que en el resto de España a salir de la Unión Europea".

Oliu ha comparecido hoy en la comisión de investigación sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución del Parlament, donde ha respondido a los diputados Lucas Ferro (Catalunya en Comú-Podem), Carles Riera (CUP), Gemma Geis (Junts per Catalunya) y Jordi Orobitg (ERC), quienes han preguntado a Oliu si el traslado del Banc Sabadell a Alicante se debió a presiones políticas por parte del Estado, e incluso de la Casa Real.

Ha insistido en que esa decisión se llevó a cabo "por una inquietud profunda que había desde hace meses como consecuencia del procés. Antes habíamos hecho unos planes de contigencia para garantizar la estabilidad financiera en caso de que se dieran salida de depósitos por sucesos no controlables".

En septiembre creció esa inquietud, y de forma exponencial después del referéndum del 1-O, porque “hubo miedo a que Cataluña saliera de la Unión Europea”.

"Alarmas en rojo"

Las salidas de depósitos, pequeñas hasta ese momento, dieron paso a “alarmas en rojo y se dictaminó que había riesgo de liquidez”.

El presidente del Sabadell ha asegurado que, durante la primera semana de octubre, se perdieron 4.600 millones de saldos, el 57% salieron de Cataluña, y el resto de fuera de Cataluña, es decir, que “había más miedo aquí que fuera. Las pérdidas venían más de particulares, que del sector público”.

Ha confesado que en 2015 avisó a Artur Mas, y después a Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, del riesgo que podía provocar esa inestabilidad. “No recibimos llamadas ni presiones de nadie, se tomó una decisión en base a un plan de contingencia, que comunicamos al Banco Central Europeo. Informé al presidente Puigdemont, a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell y al ministro de Economía Luis de Guindos. Fue un ejercicio de responsabilidad bancaria”.

Respecto a las inquietudes sociales de la CUP, Oliu ha recordado que su entidad fue la primera que rechazó ejecutar desahucios.