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Quirze Salomó, fundador y exconsejero delegado de la empresa Nostrum  / CG

La banca desconfía de que la cadena Nostrum remonte

La empresa liderada por Quirze Salomó dispone de tres meses para cerrar en firme otro pacto económico con entidades, proveedores y tenedores de pagarés para sortear la quiebra

25.10.2018 00:00 h.
8 min

Nostrum, la cadena de comida preparada económica que lidera Quirze Salomó, trabaja desde hace poco más de 24 horas para dar la vuelta al preconcurso de acreedores que ha declarado la holding Home Meal. El desmarque de Ibercaja para refinanciar 10 millones de euros de pasivo ha activado una cuenta atrás. El grupo dispone de tres meses para cerrar en firme otro pacto económico que garantice su estabilidad. Debe convencer al pool de bancos que suscriben buena parte del pasivo de que sus reticencias sobre el futuro de la compañía no tienen fundamentos.

Las dudas de que Nostrum remonte son compartidas por buena parte de los grupos financieros que operan con la compañía. Además de Ibercaja, conforman el grupo BBVA, Targobank, Banco Sabadell, Santander, Bankia, Bankinter y Cajamar. Fuentes de este entorno se muestran poco optimistas respecto de la progresión de la empresa. Destacan las pérdidas que acumula desde hace cuatro años y muestran sus discrepancias ante la alternativa que el consejero delegado puso sobre la mesa hace casi un año para revertir la situación: emitir una criptomoneda propia.

Riesgo compartido

Los mismos interlocutores señalan que a pesar de que existan estas dudas por el perímetro del pasivo y el reparto de riesgo, la política que se mantenía hasta ahora era la de apoyar a Nostrum para sortear el concurso definitivo. Valoraban que en ese escenario existían aún menos posibilidades de recuperar la deuda. ¿Cambiará tras la declaración del preconcurso? Como mínimo, las respectivas entidades analizarán de nuevo a fondo los libros de la empresa y sus estimaciones de negocio para los próximos años.

El desenlace de la refinanciación ha pillado por sorpresa a la cúpula de la compañía. El día anterior a que Salomó decidiera ampararse en esta figura legal, que evita durante poco más de 90 días que un tercero inste la antigua suspensión de pagos, una junta de accionistas extraordinaria ratificó la operación.

Optimismo en Nostrum

Las entidades dieron el visto bueno a finales de septiembre a prolongar durante seis años la devolución de estos 10 millones. Salomó se comprometía a hacerlo con 12 meses de carencia y con la “compartición de garantía hipotecaria” por parte de todos los bancos que participaban en la operación. El pasivo total correspondía a 3,7 millones de deuda financiera y la renovación de los 6,3 millones en pagarés que cotizan en la bolsa de Luxemburgo. Los representantes del 45% del capital social con derecho a voto dieron el visto bueno a un plan que nunca llegará a ser ratificado.

Los portavoces de Nostrum son optimistas sobre la posibilidad de alcanzar un pacto entre las partes antes de que concluya el periodo del preconcurso. Manifiestan que aún no han escogido qué firma legal les asesorará durante el proceso, pero que sí han planeado sentarse con la banca, con los tenedores de los pagarés (hay en circulación un total de 63 notas) y con los proveedores. Las tres partes a las que deben convencer para evitar la quiebra definitiva.

Cuatro años en pérdidas

El grupo está abonado a los números rojos desde hace cuatro años. Cerró el ejercicio 2017 con unas pérdidas de 3,46 millones frente al quebranto de 1,53 millones del ejercicio anterior. El activo de la empresa alcanzaba los 30,3 millones, mientras que el pasivo se quedaba en los 23,4. La deuda financiera total es de 10 millones, a los que se debe sumar los 6,3 de pagarés y otros 7 contraídos con acreedores comerciales.

Salomó ha intentado sacar a flote la compañía desde el primer momento. Ha realizado sucesivas ampliaciones de capital que se saldaron siempre con éxito e incluso usó la fórmula de emitir papel en Luxemburgo, un territorio con una fiscalidad ventajosa.

Cotización

También llevó a Nostrum al Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Tocó la campana en 2014 con un valor de referencia por título que se fijó en 1,73 euros, aunque subió hasta los 2 euros desde el minuto uno. El mismo valor que tenía al cierre de la sesión de ayer.

La cotización del grupo en los últimos cuatro años ha dado pocas alegrías a los tenedores de acciones. Tocaron techo en los 2,46 euros en 2017, pero no se consiguió retener este precio en un periodo de tiempo sostenido. La rentabilidad anual del ejercicio en curso ha caído el 14,89% y en la última sesión se ha dejado el 4,76% de su coste. La capitalización total de la firma alcanza los 32,97 millones.

Efectos en el MAB

El futuro de Nostrum también tendrá efectos en el MAB. Concretamente, en la credibilidad del regulador de un mercado que se conoce de forma popular como la bolsa de las pymes. El escándalo de Gowex en 2014 casi se lo lleva por delante, ya que se demostró que los más de 1.000 millones con los que había valorado a la empresa de Jenaro García no eran reales. El ejecutivo, que ahora es investigado por estafa en la Audiencia Nacional, había falseado las cuentas y el supervisor no lo había detectado.

Sobre las mismas fechas también se había anunciado la quiebra de Bodaclick, una firma dedicada a la organización de bodas por internet y que se había incorporado en 2010 en el MAB. Otra de las cotizadas que acabó en concurso de acreedores a mediados de 2014 fue Zinkia, la creadora de Pocoyó. Antes había capeado las crisis de Facephi Biometría, cuya dirección reconoció que en un trimestre no había facturado un euro y las discrepancias en la cuenta de resultados de Eiboss o la suspensión de cotización de Carbures por el mismo motivo.

Los portavoces de Nostrum aseguran que su relación con el MAB ha sido la habitual hasta la fecha. “Nunca nos han solicitado información adicional”, declaran. El regulador también se juega mucho en el desenlace de este preconcurso.