Todo lo que se ha hecho para amarrar el Mobile World Congress a Barcelona

Colau y Fira Barcelona dan por descontado que GSMA cumplirá con el contrato vigente y se quedará en la ciudad hasta 2023

Varios asistentes se toman 'selfies' en la entrada del Mobile World Congress antes de su clausura oficial / CG
02.03.2018 00:00 h.
8 min

John Hoffman, consejero delegado de GSMA, cerraba este jueves la edición de este año del Mobile World Congress (MWC) con un compromiso: “Nos vemos en 2019”. Con esta frase confirmaba la estancia un año más en la capital catalana de una feria tecnológica que ha regado con otros 471 millones de euros la economía local.

Queda en el aire saber qué ocurrirá después de esta fecha. Si la todopoderosa organización que une los intereses del sector cumplirá con el contrato vigente con la ciudad hasta 2023 o si finalmente las tensiones políticas que se viven en Cataluña a raíz del proceso independentista pasarán factura al evento.

Colau reivindica la ‘normalidad’

La alcaldesa, Ada Colau, fue tajante al asegurar que el congreso del que había renegado durante la campaña electoral se quedará cinco años más. Manifestó que Hoffman y el resto del equipo de GSMA --es decir, primeras espadas de empresas tecnológicas o importantes grupos de inversión-- pasan de los conflictos y los desplantes entre instituciones en los que ha desempeñado un papel protagonista.

Aseguró que la prueba de fuego para la ciudad era que el MWC se desarrollara “con total normalidad” y que esta normalidad --reivindicada un año después de la huelga del metro-- no tenía nada que ver con el ruido político que marcó la inauguración de la feria y que propició un cierre en banda por parte de las operadoras que trabajan en el país.

Divorcio entre la política y lo empresarial

Una especie de divorcio entre la actividad política de Cataluña que este mismo jueves volvía a acaparar las portadas de los medios del país y la empresarial. En los pasillos del recinto Gran Vía de Fira Barcelona se ha respirado una ebullición de nuevos negocios que han llegado a otros enclaves de la ciudad como el Hotel Vela, donde la multinacional china Huawei instaló sus salas de reuniones de altos directivos.

Por allí han pasado ejecutivos de todo el mundo para explorar nuevas vías de colaboración, incluso algunos de la propia ciudad.

Mejoras en movilidad

Los responsables de Fira Barcelona también se suman a la apreciación de la alcaldesa. La institución dirigida por Constantí Serrallonga da por descontado que la feria se quedará hasta 2023 en la ciudad. Son los interlocutores más directos con GSMA y los que conocen de forma más directa los mensajes que manda Hoffman, un ejecutivo que por otro lado no suele divagar con sus peticiones.

Mostró su enfado en 2017 por los problemas en el transporte público derivados del conflicto laboral en el Ayuntamiento de Barcelona y ha aplaudido los cambios que se han hecho en la edición que acaba de terminar. La entradas y salidas de la feria han sido más fluidas en comparación a otros ejercicios gracias a una mejor planificación en el mismo recinto Gran Vía, donde se cubrió la fuente para instalar la validación de los pases, pero también por la organización en los accesos al transporte público.

Mimo al congresita

Se han habilitado filas preferentes para los congresistas, especialmente durante el primer día del evento, para acceder a la línea 9 desde los enlaces de Collblanc y Torrassa, y se ha regulado la entrada a los Ferrocarriles de la Generalitat a medida que iban llegando convoyes. Además de incrementar las frecuencias de paso, llevar a más taxistas hasta la feria de L'Hospitalet del Llobregat y habilitar una servicio de lanzadera hasta plaza España cuando no había suficientes vehículos en la zona.

La movilidad era la gran asignatura pendiente del MWC y este año ha pasado con nota. No ha habido incidentes en la seguridad y el mimo al congresista se ha llevado al extremo. ¿En cuántas ferias internacionales se llega al punto de regalar tampones en los aseos femeninos? Un detalle que ha sido comentado. Igual que el esfuerzo de GSMA para apoyar el discurso de género, aunque en el sector tecnológico quede mucho trabajo por hacer.

Menos asistencia

La ciudad ha intentado sacar lo mejor de si misma. Los restauradores se habían preparado a consciencia para trabajar sin parar, los hoteles estaban listos y las tiendas de las principales zonas turísticas han vendido el 43% más, tal y como indica Barcelona Oberta.

Hoffman destaca que este año han atraído a más ejecutivos de primer nivel, uno de sus objetivos, y desde Fira Barcelona se destaca que lo importante es la calidad de los visitantes y no las cifras absolutas. Ya que tras 13 ediciones en Barcelona, por primera vez se ha contabilizado una afluencia menor que en el año anterior (más de 107.000 personas frente a las 108.000 de 2017).

Pero también se debe tener en cuenta que se han registrado menos vuelos de jets privados y los hoteles de lujo no se han llenado como esperaban. Dos tendencias que se deben tener en cuenta en esta valoración final.

Edición de 2019

GSMA aterrizó el sábado en la ciudad para mantener una de las reuniones más importantes del año, la previa del MWC. Salieron y pudieron disfrutar de otro de los alicientes de la ciudad, un partido del Barça (en este caso, de la goleada al Girona) y han estado al pie del cañón en Fira Barcelona.

Ahora, el equipo se tomará unas vacaciones y empezará a diseñar la edición de 2019. Fira ya ha empezado a vender espacios y los grandes hoteles tienen espacios bloqueados entre el 25 y el 28 de febrero de 2019, las fechas del próximo evento. Barcelona entra ahora en una nueva rueda de 12 meses para demostrar que, igual que ha sido capaz de pasar página a la huelga de metro, podrá dejar atrás las tensiones políticas que han sido el telón de fondo del evento.

Y es que aunque las instituciones vinculadas al MWC lo nieguen, la sombra de Dubái es larga

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