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Estand de las Mujeres Moteras situado en el Salón Motoh! de Barcelona / CG

La mujer suspende en el Salón Motoh! Barcelona

Dedica un espacio reservado para ellas donde la fundación Mujeres Moteras trabaja para integrarlas en el sector de las dos ruedas

2 min

El mismo mapa de la feria lo indica bien claro: “Espacio reservado para mujeres. Palacio número 8”. El Salón Motoh! Barcelona, inaugurado este jueves y que se celebra hasta el próximo domingo, día 2 de abril, cuenta con un estand para cada marca y uno exclusivo para las mujeres.

Lejos de integrar a las moteras en el aparente machismo del sector de las dos ruedas, el hecho de que cuenten con un espacio propio separado de todos los demás parece alejarlas todavía más: ¿no son para ellas, también, las demás casetas?

Servicio de acompañamiento

El espacio femenino está organizado por una fundación llamada Mujeres Moteras, cuyo logo son dos tacones de aguja de dimensiones poco adecuadas para conducir una moto. La fundadora, Berta Doria, explica a Crónica Global: “No estamos separadas, pero hemos decidido juntarnos todas para ser más visibles para las marcas”.

Su asociación pretende acompañar a la mujer en los diferentes ámbitos de la moto: desde la que conduce una scooter en su día a día hasta la que quiere introducirse en el mundo de la competición.

Cartel situado en el estand Mujeres Moteras / CG

Cartel situado en el estand Mujeres Moteras / CG

Luchan, también, porque la ropa de moto femenina sea más estética. “Antes eran sacos de patatas y ahora tenemos ropa que, si no la tocas, no sabes que lleva protecciones para conducir”.

Mujeres inseguras

Según Doria, el problema radica en la inseguridad de las mujeres. Opina que muchas no se atreven a llevar un modelo que pesa o de dimensiones diseñadas para un hombre. “Es un tema de confianza y nosotras las arropamos y acompañamos”.

Resulta chocante, cuanto menos, que el estand de Mujeres Moteras luzca las motos más cañeras y en el de al lado presenten modelos “para mujeres porque pesan menos” y dos azafatas con vestidos minúsculos posen junto a ellos sin otro cometido que sonreír.