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La Zaragozana es la compañía propietaria de la cerveza Moritz, lanzada por el abuelo francés de los propietarios / FOTOMONTAJE DE CG

Moritz perdió 3,7 millones de euros en 2015

La cervecera eleva el 9% sus números rojos y el 12,6% la facturación en el primer año de su nuevo plan estratégico

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Cervezas Moritz ha cerrado el ejercicio 2015 con unos números rojos de 3,76 millones de euros. El grupo ha conseguido rebajar la depreciación hasta los 2,7 millones gracias a un crédito fiscal de 1,05 millones, según consta en el informe financiero consolidado que ha presentado ahora en el Registro Mercantil y al que ha tenido acceso Crónica Global.

La firma de la familia Roehrich sube de este modo el 9% las pérdidas del último ejercicio con las cuentas elevadas a público. Si se tiene en cuenta la cifra tras el ajuste fiscal, la cervecera incrementa el quebranto que arrastra desde hace años el 11,6%.

Vende el 12,6% más

Mejora, eso sí, en las ventas. Han pasado de los 15,6 millones de facturación en 2014 a los 17,8 millones, el 12,6% más. Evolucionan de forma positiva tanto las ventas directas de cerveza en la hostelería y en la alimentación, el 94,5% del total de los ingresos de explotación, como en la prestación de servicios relacionados con la marca. Suponen ahora el 4,15% del total de la caja de la compañía, una evolución notable si se tiene en cuenta que dos años antes solo propiciaba el 0,20%.

El director general de Moritz, Santi Manzano, afirmó hace un año que esperan resultados financieros positivos en 2020 mediante un plan estratégico que consolide el crecimiento “muy sano” que se refleja en la subida de las ventas.

Con todo, en ese momento mantuvo que la cifra de negocio del grupo era de 42 millones, el 11% más que el año anterior. En cuanto a las pérdidas, mantuvo que se habían quedado en los 2,5 millones.

Fin de la cerveza independentista

El plan estratégico que la cervecera emprendió hace un año pasa por reforzar la marca, tanto dentro como fuera de Barcelona, su principal plaza hasta el ejercicio pasado. Fue un año clave por la desvinculación definitiva del grupo de su primer ejecutivo, Albert Castellón, y un viraje en el empeño de éste por vincular Moritz al independentismo.

Jorge y Daniel Roehrich, los dos principales accionistas de la compañía, tomaron más distancia con las cuestiones políticas sin hacer demasiado ruido --entre otras cosas, mantienen su defensa por la “cultura catalana”, sin ir más allá-- e impulsaron otros motores para la marca más beneficiosos en lo económico. Ampliaron su distribución dentro de Cataluña y han puesto el foco en el resto del país.

Refuerzo de la oferta gastronómica

También reforzaron la apuesta gastronómica de la firma con la apertura del restaurante Louis 1856 y el traslado de Alkimia de Jordi Vilà a las dependencias de la antigua fábrica Moritz, hecho que implica rentabilizar tanto el espacio del antiguo centro de trabajo como de las oficinas contiguas.

Cervezas Moritz concentra su producción industrial en la factoría que el grupo tiene en Zaragoza.