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Rueda de prensa en Moncloa posterior al Consejo de Ministros extraordinario / EP

Moncloa interviene para frenar el precio de la luz tras un mes completo en máximos

El Gobierno acuerda rebajas y suspensiones temporales de impuestos ante una situación inédita que amenaza con hacerse crónica por su permanencia en el tiempo

7 min

Los precios de la electricidad redondearán este viernes un mes completo en cotas históricamente elevadas, como nunca antes durante tanto tiempo y en esta época del año. Treinta días consecutivos con cifras superiores a los 75 euros por megawatio/hora (MW/h), con las únicas excepciones, y no en todos los casos, de los fines de semana. La situación ha obligado a actuar al Gobierno con la rebaja y supresión de impuestos ante la amenaza de que el escenario se torne crónico debido a su prolongación en el tiempo.

El mercado ha fijado un precio medio de la electricidad de 86,57 euros para este viernes, 25 de junio, con máximos por encima de 98 euros. De esta forma, completa un mes entero, desde el pasado 25 de mayo, con cifras disparadas, a diario por encima de 75 euros por MW/h y con la mayoría de las jornadas por encima de 80. Durante tres días, los precios se fueron por encima de 90 euros y amenazaron con romper el récord de 94,99 euros que se registró el viernes 8 de enero, el ya célebre día en el que dio comienzo la gran nevada de la tormenta Filomena.

Medidas temporales

Ahora, la tormenta se cierne sobre el mercado eléctrico y consecuentemente, sobre el palacio de la Moncloa, donde el Consejo de Ministros ha tenido que precipitar medidas urgentes para tratar de paliar los efectos de esta situación en el recibo de la luz de cerca de la mitad de los usuarios.

Así, el Gobierno ha aprovechado la reunión extraordinaria del Consejo, convocada en principio para eliminar el uso obligatorio de las mascarillas en espacios exteriores, para aprobar de forma inmediata la aplicación temporal del tipo de IVA reducido (10%, frente al 21% ordinario) al recibo eléctrico y también la suspensión temporal del impuesto que grava con un 7% la generación eléctrica y que las compañías trasladan a la factura.

Resistencia

El Ejecutivo se ha resistido de forma notable a adoptar esta medida por los efectos negativos que tiene en la recaudación, especialmente en un ejercicio como el actual en el que busca una cifra de ingresos récord para tratar de cuadrar unos Presupuestos General del Estado especialmente expansivos.

Pese a la oposición del Ministerio de Hacienda, al Ejecutivo no le ha quedado otro remedio que aplicar una medida de la que, incluso, la propia titular de esta cartera, María Jesús Montero, llegó a afirmar que no era posible llevar a cabo por un supuesto veto de la Comisión Europea que, en realidad, no existía. Muy a su pesar, este jueves ha tenido que anunciar la decisión en su calidad también de ministra portavoz.

¿Medida tardía?

No obstante, el escenario no deja muchas más salidas, al menos en el corto plazo. La situación es excepcional incluso a ojos de los expertos, que no recuerdan en la historia reciente un periodo inflacionista que se prolongara tanto en el tiempo. Y menos aún sin que hubiera de por medido circunstancias meteorológicas especiales, un escenario de crisis energética mundial o algún tipo de anomalía con determinadas infraestructuras.

“La medida del Gobierno podría llegar demasiado tarde; cuando una tendencia como ésta se prolonga tanto en el tiempo existe el riesgo de que se vuelva crónica”, apunta a Crónica Global un consultor especializado en el sector energético.

Firme apuesta renovable

En este caso, el escenario se ha visto afectado por un incremento del precio de las materias primas como consecuencia de la abrupta recuperación económica de la crisis del coronavirus y también una desmesurada inflación en los mercados de derechos de emisiones de gases contaminantes, a los que tienen que recurrir los generadores de electricidad para sus plantas de carbón, las pocas que aún quedan y, sobre todo, las de ciclo combinado.

El actual Gobierno ha emprendido desde el primer momento una firme apuesta por las energías renovables, que se ha visto reforzada durante la crisis, cuando la Unión Europea ha situado la transición energética en el centro de sus programas de recuperación, especialmente a través de los fondos Next Generartion EU.

Dependecia energética

De hecho, cuando está a punto de cerrarse la primera mitad del año, por primera vez más de la mitad de la electricidad producida en España tiene su origen en energías limpias y más del 75% se genera sin emisiones (a las renovables hay que sumar la nuclear, también neutra en carbono). Sin embargo, hasta que se pueda cerrar el círculo, la factura de las tecnologías de respaldo, en especial el ciclo combinado, se ha disparado sin control.

Por ahora, el Gobierno no cuenta con otro mecanismo para tratar de intervenir en el mercado. El sistema de fijación de precios marginalista, por el que se fija la propuesta de la última tecnología en entrar en el mix, esto es, la más cara, es compartido por la mayoría de los países europeos y cualquier modificación que se quiera introducir no sería precisamente un proceso rápido.

España arrastra históricamente un problema de dependencia energética que quedará en buena parte resuelto por las renovables pero, igualmente a un muy largo plazo. Mientras llega se nuevo escenario, es decir, en tiempos de transición, esa dependencia está condenando de forma notable a los bolsillos de los consumidores.