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El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en Jaén, Cristóbal Cano, y el presidente de Dcoop, Antonio Luque / FOTOMONTAJE DE CG

Los agricultores critican la mezcla de colza con aceite de oliva que usa Dcoop en EEUU

UPA de Jaén arremete contra la cooperativa andaluza por usar el buen nombre internacional del producto español como “publicidad engañosa”

02.08.2018 05:31 h.
5 min

No ha gustado en el sector conocer algunas discutibles prácticas de Dcoop, el grupo líder en España en la comercialización de aceite de oliva. Después de que Crónica Global revelase que la cooperativa Dcoop, presidida por Antonio Luque, vende en EEUU una mezcla de producto español con aceite de colza, el secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en Jaén, Cristóbal Cano, ha criticado esa actividad.

En opinión del representante de la patronal agraria, las estrategias comerciales de Dcoop generan malestar por lo que significan para el conjunto de productores. "No es ni loable ni ético", ha dicho. Sus manifestaciones a la agencia Servimedia se producen después de que este digital informara de que la cooperativa agraria vende con la marca Pompeian en Estados Unidos una mezcla de aceite que incorpora un 85% de colza canadiense, pero que se presenta al mercado como si fuera aceite virgen extra.

Imagen del aceite mezclado entre colza y oliva que Pompeian comercializa en EEUU

Vista de la página web que anuncia los detalles del producto de Dcoop y en el que puede verse las proporciones que incluye de cada uno de los aceites / CG

Legal, si; ético, no

"A nuestro juicio –ha subrayado–, esto no deja de ser una mala práctica comercial. No entramos en el fondo legal de la cuestión, porque está permitido que en el mercado americano se puedan comercializar mezclas, pero sí es verdad que no vemos algo loable ni ético utilizar el buen nombre del aceite de oliva, como se puede ver en la etiqueta, cuando el porcentaje que tiene es mínimo. Se podría catalogar como publicidad que invita a la confusión e incluso engañosa".

Para el secretario general de UPA Jaén, “estas políticas comerciales hacen un flaco favor a todas las fuerzas que trabajan en la promoción del aceite de oliva virgen extra”, una de las quejas que mantienen los pequeños productores no asociados a la cooperativa de segundo grado que lidera Luque. “En la etiqueta del producto se ven aceitunas. Y si tú, como consumidor, ves aceitunas, piensas que lo que hay allí es aceite de oliva virgen extra. Si realmente no lo hay, no debe de ser una práctica comercial loable ni ética, a nuestro juicio”, ha señalado el dirigente agrario.

Gran esfuerzo de los productores hasta ahora

“Se lleva muchos años trabajando en la promoción y en la calidad del aceite de oliva virgen extra –prosigue–. Los productores han hecho grandes esfuerzos en las prácticas de cultivo, adaptándose para ser más sostenibles y adelantándose al periodo de recolección para que lleguen las aceitunas sanas. La almazara y la industria también han hecho grandes esfuerzos en modernizar sus instalaciones”.

Respecto a las informaciones que señalan que la proporción real de aceite de oliva virgen extra del producto, según fuentes del sector citadas por Crónica Global, es de apenas el 1%, frente al 15% que se indica en la etiqueta, Cano reconoció que también le han llegado esas mismas informaciones. Sin embargo, el líder de la patronal jienense prefiere abstenerse de comentar ese aspecto, “que todavía está sin contrastar”. "Sí es verdad que, a nuestro juicio, aún en el mejor de los escenarios, habría que indicarlo de una forma clara en la etiqueta, sin entrar en si es legal o no", añadió.

Mejorar las prácticas comerciales

"Creemos que la línea debe ser otra y apostamos por la comercialización con buenas prácticas comerciales", explica el secretario general de la organización agraria. En su opinión, lo que debe hacer todo el sector es primar "la producción con los máximos estándares de calidad" y que se traduzca "en un [mejor] precio para los productores".

Eso pasaría, a su juicio, porque “toda la cadena alimentaria, desde el productor hasta la distribución, los envasadores y, finalmente, el consumidor”, tengan "un margen razonable en base al esfuerzo que pone cada uno de los actores" sin que las malas prácticas comerciales “banalicen el aceite de oliva virgen extra”.

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