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Vuelve la tensión laboral en el Metro de Barcelona

La dirección de TMB, encabezada por Enric Cañas, debe hacer frente a dos conflictos colectivos interpuestos por el comité de empresa

Usuarios del Metro de Barcelona, uno de los medios de transporte público de la primera corona catalana / CG
30.03.2018 00:00 h.
5 min

Las relaciones laborales en el Metro de Barcelona no pasan de nuevo por su mejor momento. Ocho meses después de firmar la paz social en la compañía, los empleados del suburbano cargan de nuevo con lo que tildan de dejadez total en la organización interna de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). La empresa pública que depende de la concejal Mercedes Vidal y que está dirigida por Enric Cañas, a quien señalan como responsable.

Afirman que se ha incumplido de forma sistemática el convenio que se negoció durante año y medio. El comité de empresa ha elevado en múltiples ocasiones sus quejas a la dirección del grupo, pero la falta de respuestas ha llevado a instar dos conflictos colectivos judiciales. Las denuncias que han sido admitidas a trámite tienen su origen en cómo se reparte el trabajo en el grupo.

Motivos de las demandas

Según explican los promotores de la acción, la primera de ellas es por no respetar en las rutas programadas que el personal debe estar el mismo tiempo en las estaciones que conduciendo un metro. Una equivalencia que se justifica por razones de seguridad, añaden los interlocutores consultados.

Tampoco se habría ejecutado el compromiso de revisar las estaciones base del personal del metro, adquirido en la firma del convenio colectivo. El proceso para asignar nuevos puntos de partida y llegada, asignados según la antigüedad de los trabajadores, se debía completar en la primera quincena de enero. Más de dos meses después, sigue abierto y con retrasos destacados, lamentan los afectados. Ha desembocado en una demanda por incumplimiento de la conciliación de la vida familiar y la laboral.

Amenaza de un tercer proceso

Incluso existe la amenaza de abrir un tercer proceso judicial por la “modificación de las monografías del trabajo”, manifiestan desde el comité de empresa. Es decir, en las responsabilidades atribuidas a cada uno de los empleados.

En principio deberían corresponder a la categoría marcada en la escala laboral de los trabajadores públicos, una cuestión muy regulada en este sector de actividad. Los sindicalistas denuncian que en los últimos años se han cambiado de forma unilateral por parte de la cúpula de TMB.

Comité de recalificaciones

Tampoco tienen información sobre los criterios que se sigue desde el comité de recalificaciones que se ha puesto en marcha en el nuevo ejercicio. Un órgano que, oficialmente, responde a las demandas históricas de los trabajadores que piden que por sus atribuciones se les modifique al alza la categoría laboral (y el salario). Tanto de los de Metro como de los de la red de autobuses.

Se reconoció tras las interpelaciones por escrito del comité que los tribunales estaban conformados por un representante de Ferrocarril Metropolità de Barcelona, otro de Transports de Barcelona y por el propio consejero delegado. La parte social quedaba de lado.

Despido de la directora de autobuses

Igual ocurrió con el despido de la última responsable de la red de autobuses municipal, AMR. Una ejecutiva que llevaba años vinculada a la empresa y que tomó el testigo de Marta Labata en el organigrama de la empresa pública antes de verano.

Esta directiva dejó TMB para convertirse en directora general de Barcelona Serveis Municipals (B:SM), tal y como avanzó Crónica Global. A su sucesora se le aplicó un “despido disciplinario” que no fue detallado a los representantes de los trabajadores. Cuestión que, de nuevo, chocaría con los acuerdos laborales firmados.

Resoluciones judiciales

Ni siquiera les habrían informado de que la plaza había sido ocupada por otro de los trabajadores del grupo, tal y como explican los portavoces de TMB.

Los sindicatos acusan a Cañas de pasar completamente de sus funciones como consejero delegado en cuestiones laborales. Esperan que los tribunales les den la razón. Por el momento, no prevén convocar nuevas huelgas en el suburbano de la capital catalana.

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