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Imagen del interior de la planta de Metaru en Castellví de Rosanes (Barcelona) / METARU

La empresa catalana de cocinas que intenta ‘pegar un bocado’ a Ikea

Metaru ha cerrado una ampliación de capital de casi un millón de euros con el objetivo de realizar un avance tecnológico en su factoría

15.12.2018 00:00 h.
4 min

El sector de las cocinas modulares ha sido copado en los últimos años por grandes multinacionales como Ikea o Leroy Merlin. Competir con estas firmas es complejo, pero algunos fabricantes han resistido la parte más dura de la crisis y reclaman su parte del pastel. Este es el caso de Metaru, una firma familiar con sede en Castellví de Rosanes (Barcelona) que ahora acaba de reforzar los fondos propios de la sociedad con este objetivo.

Los dueños, la familia Megias, han desembolsado 930.000 euros que les permitirán implementar innovaciones tecnológicas en la factoría. Los portavoces de la empresa aseguran que la “evolución de la empresa requiere una adecuación” de los procesos productivos que se usan en la única planta en la que operan.

25 empleados

“Las circunstancias actuales nos hacen prever que vamos a crecer”, señalan los mismos interlocutores. Puntualizan que no está prevista ninguna fusión con un tercero ni ampliar los centros de trabajo. Operan en una única factoría que da empleo a 25 personas y así seguirán en el medio plazo.

Entrada en la factoría de Metaru en Castellví de Rosanes (Barcelona) / CG

Entrada en la factoría de Metaru en Castellví de Rosanes (Barcelona) / CG

Sí que darán un salto adelante en la maquinaria que se usa para fabricar los módulos de cocina, que son la base de su negocio. Precisan que su público final son los industriales del sector y que la versatilidad de sus productos les permite adaptarse a todas las demandas del mercado.

Fabricación de módulos en kit

Fabrican módulos en kit, desembalados, piezas sueltas e incluso baldas para los clientes que así lo necesiten. Todo fabricado a partir de tableros de partículas de aglomerado de 16 mm de espesor, tal y como remarcan las fuentes consultadas, que se recubren con papeles melamínicos por las dos caras. Es decir, que permiten fabricar cocinas para los presupuestos más ajustados.

Disponen de todo tipo de muebles. Altos, bajos, de fregadero, de horno o columnas, entre otros. Lo importante es que se comercializan de forma modular y que eso les permite adaptarse a las necesidades de los clientes finales, con quienes nunca comercializan de forma directa. Metaru vende a profesionales del sector.  

Más ventas, pero menos beneficios

Los resultados no le han sido del todo negativos. Cerraron el ejercicio 2017 con una facturación neta de 5,26 millones de euros, el 1,7% más que la cifra que habían obtenido el año anterior. El avance en los ingresos no se vio reflejado en los beneficios finales, que se desplomaron casi el 73% hasta los 57.537 euros.

El resultado bruto (ebitda) que muestra la cuenta de resultados presentada ante el Registro Mercantil es algo menor. Apunta un descenso del 25%, hasta llegar a los 367.421 euros. A pesar del tropiezo en el cierre del ejercicio, los analistas la consideran una de las empresas más saneadas del sector. Tras la ampliación de capital que se ha cerrado este diciembre, los fondos propios del grupo están cerca de los 1,2 millones de euros.

Desde el entorno del equipo gestor se apunta a que la mejora de los procesos productivos supondrán un impacto positivo en la cuenta de resultados. La previsión es que los ingresos vayan a más, falta que hagan lo propio los beneficios.