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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (centro), junto a la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Energética, Teresa Ribera / EP

El mercado eléctrico contradice a Sánchez: ni recibo como en 2018 ni moderación en abril

El comportamiento de los precios de la luz tumba el planteamiento del Gobierno para tratar de paliar la inflación energética, que amenaza con haber llegado para quedarse

5 min

Las últimas semanas del año se van a caracterizar por un nuevo repunte de los precios de la electricidad. La bajada de las temperaturas y el incremento de la demanda, habitual en torno a las celebraciones de Navidad, van a formar un cóctel explosivo junto al actual escenario energético que harán saltar por los aires definitivamente las previsiones y compromisos del Gobierno, que apuntaban al fin de los precios altos en el segundo trimestre de 2022.

También caerá en saco roto la promesa expresa del presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de que los consumidores terminarían el año con una factura de la luz global similar a la que abonaron en 2018 merced, entre otros factores, a la rebaja fiscal aplicada de forma temporal al recibo hasta marzo del próximo ejercicio.

La escalada del gas

Pero la espiral alcista de los precios en el mercado mayorista ha hecho insuficientes estas medidas. Tras un fin de semana con precios nunca antes tan elevados en sábado y domingo, los registros de lunes y martes se han situado entre los cuatro más elevados de la historia y el mercado de futuros apunta a que de aquí a final de año el precio medio de la electricidad no saldrá de esta zona, por encima de los 250 euros por megawatio/hora (MW/h).

Detrás de esto se encuentra la notable subida de los precios del gas natural, imparable a partir de acontecimientos como el cierre del gasoducto del Magreb, que conecta Argelia con el sur de Europa (en concreto, con España), debido a la crisis diplomática del país magrebí con su vecino Marruecos (por donde también pasa el tubo).

El factor Rusia

Y, sobre todo, la suspensión de la entrada en funcionamiento del Nord Stream 2. El nuevo gasoducto que atraviesa Europa central para el suministro del gas procedente de Rusia sufre también las consecuencias de la tensiones diplomáticas entre las potencias del Viejo Continente, lideradas por Alemania, y Rusia, ante las pretensiones y amenazas de ésta de llevar a cabo una intervención militar en Ucrania.

La subida del gas encarece de forma notable la producción de energía a través de los ciclos combinados, que emplean esta materia como combustible.

Un 40% más desde noviembre

Además, también precisan de derechos de emisión de CO2, cuyo precio también es disparatadamente elevado e igualmente afecta a la producción de electricidad a través de plantas de carbón, empleada mayoritariamente por países como Alemania y Polonia para cubrir el hueco que aun dejan las renovables para asegurar el suministro.

De resultas, el precio de la electricidad se ha disparado un 40% en las últimas semanas en el mercado de futuros. Hasta tal punto que a comienzos de noviembre los contratos referenciados a los meses de abril y mayo se pagaban a poco más de 100 euros por MW/h, mientras que en la actualidad superan con creces los 150 euros.

IVA reducido

Un extremo que tira por tierra las previsiones que manejaba el Gobierno, que apuntaban a una moderación muy destacada de los precios que, incluso, haría posible una cierta vuelta a la normalidad energética.

En ese camino de vuelta se incluiría el retorno del tipo de IVA convencional del 21% al recibo, después de seis meses con el reducido, del 10%, como medida transitoria. Algo que en estos momentos se encuentra en el aire, toda vez que Moncloa estudia prolongarlo.

La previsión del sector

No sólo el Consejo de Ministros manejaba esta previsión. También las compañías energéticas lo hacían, en atención al comportamiento del mercado, cuya volatilidad se ha disparado a raíz de los últimos acontecimientos y, sobre todo, del aumento de las tensiones geopolíticas.

En estos momentos, el mercado tiene que mirar más allá del primer trimestre de 2023 para encontrar precios inferiores a la cota de 100 euros por MW/h. El elevado coste energético amenaza con haber llegado para quedarse y ya es una realidad que, al menos durante los próximos trimestres, las principales economías europeas, con diversos grados de dependencia del exterior en este capítulo, deberán convivir con ello.