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Imagen de archivo de un matadero, donde los sindicatos denuncian que se producen las situaciones de mayor precariedad laboral de la industria cárnica / MERCABARNA

Declaran desierto el concurso del matadero de Mercabarna

Las cuatro empresas que estaban interesadas se retractan y desechan invertir los 9 millones de euros en Barcelona

2 min

Nadie quiere gestionar el matadero de Mercabarna. Ni siquiera las cuatro compañías que estaban interesadas hace aproximadamente un mes y medio, ya que han dado un paso hacia atrás y se niegan, ahora, a invertir en Barcelona los 9 millones de euros que ofrecía el concurso.

La presidenta del mercado de abastos, Montserrat Ballarín, presentó en octubre al consejo de administración la propuesta de externalizar el servicio ante las pérdidas continuadas que ha tenido el matadero desde 1979 y con la voluntad de que la ciudad continúe contando con este equipamiento.

Concurso desierto

Según han explicado a Crónica Global fuentes cercanas al caso, este miércoles, el propio consejo de administración ha explicado que la propuesta de PSC y Barcelona en Comú ha fracasado: el concurso se declaró desierto ayer.

No está claro cuál será el siguiente paso para hacerse con la gestión del matadero ya que, legalmente, no era obligatorio llevar a cabo un concurso público. Por lo que pueden presentarse dos panoramas: realizar un nuevo intento con mejores condiciones para las empresas que se presenten o decantarse por la adjudicación directa.

También Mediapro

Se trata de la segunda vez que se da esta circunstancia en menos de una semana, puesto que también ocurrió con el edificio Imagina, propiedad de la empresa Mediacomplex, participada por el Ayuntamiento de Barcelona y Mediapro, cuyo propietario es el magnate Jaume Roures.

Un total de 21 empresas habían expresado el pasado septiembre su interés por adquirir el inmueble y, dos meses después, ninguna de ellas pujó a la subasta, que quedó también desierta.

Las mismas fuentes lo relacionan con la inestabilidad política que se vive en Cataluña tras la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), que ahuyenta a los inversores y acaba repercutiendo, también, en la ciudad de Barcelona, que perdió la oportunidad de convertirse en la sede de la Agencia Europea del Medicamento (EMA).