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Representantes de las nueve bodegas que forman Corpinnat / CORPINNAT

La marca colectiva, motivo de la ruptura en la DO Cava

Nueve bodegas abandonan el Consejo Regulador y emprenden una nueva andadura bajo el sello de Corpinnat

05.02.2019 00:00 h.
7 min

Aunque no quieren hablar de guerra ni de portazo, las nueve bodegas que han abandonado la Denominación de Origen (DO) Cava --Llopart, Nadal, Gramona, Torelló, Recaredo, Mas Candí, Júlia Bernet, Huget-Can Freixes y Sabaté i Coca-- han iniciado su propia andadura fuera del paraguas del Consejo Regulador, bajo la marca colectiva Corpinnat.

A día de hoy, no cierran la puerta a volver a integrarse dentro de la DO, pero ¿cuál fue el motivo que llevó a estas empresas productoras de vino espumoso a emprender su andadura en solitario? Una “propuesta inaceptable”, en palabras de Xavier Nadal --propietario de Caves Nadal--.

Xavier Nadal, propietario de Caves Nadal

Xavier Nadal, propietario de Caves Nadal

Ruptura de la negociación

Según explica Nadal, existían dos negociaciones paralelas entre Corpinnat y el Consejo Regulador del Cava. Por un lado, la que atañe a la zonificación --delimitar el territorio de cultivo de este caldo-- y por otro, la de la integración de la marca colectiva bajo la DO. Las conversaciones se interrumpen cuando las nueve bodegas reciben una carta de Xavier Pagès, presidente del Consejo, en la que les exige “paralizar” su iniciativa a cambio de continuar con la delimitación del territorio. Es en ese momento cuando los nueve productores deciden en asamblea que “no hay nada más que hablar”.

“Si no se respeta el alma de Corpinnat, bajo el paraguas de la DO Cava, no podemos renunciar a nuestra filosofía de producción y al territorio. Razón por la que emprendemos nuestro propio camino”, explica el propietario de Cavas Nadal a este medio. 

Marca colectiva

Tras anunciar en abril de 2018 que estas bodegas se agrupan bajo una marca colectiva, el Consejo Regulador estudia la posibilidad de que ésta se integre en la DO. ¿Qué sucede? Meses después --en julio-- los nueve productores reciben una propuesta de Pagès, en la que les exige eliminar la referencia a que la elaboración del espumoso de Corpinnat se limita a una zona concreta del territorio. También les pide renunciar al reglamento de uso de la marca --que incluye requisitos como la crianza de 18 meses de sus caldos-- a cambio de estudiar cuales de estos aspectos se podrían integrar en la DO.

Xavier Pagès, presidente del Consejo

Xavier Pagès, presidente del Consejo

Otro de los puntos de fricción es el que exige a estos nueve productores certificar con una auditoría del propio Consejo el reglamento de uso. “¿Por qué no es suficiente un control externo llevado a cabo por profesionales?”, se pregunta Nadal. De hecho, quedaron a la espera de recibir una respuesta por parte de Pagès que, según el propietario de Cavas Nadal, nunca llegó.

Distinguirse para sobrevivir

¿Por qué crear una marca colectiva? “Esta figura europea está pensada para convivir dentro de la DO”, explica Nadal. ¿Qué es lo que persigue? En este caso, distinguir una filosofía dentro del cava. La de Corpinnat pone en valor la cosecha a mano de uva 100% ecológica así como el vinificado realizado íntegramente dentro de la propiedad. El inicio de esta asociación de productores data de 2015, cuando seis bodegas “tradicionales” coinciden en señalar que a la DO la falta delimitar un territorio y definir la forma de trabajar la viña. Además, acuerdan que la etiqueta debe certificar siempre el origen del cava, “no como en el caso de algunas marcas blancas”, comenta Nadal.

Aunque las bodegas que han abandonado la DO no hacen referencia a ello, los grandes productores, como Freixenet y Codorniu han quedado en manos de fondos de inversión extranjeros --el grupo alemán Henkell es propietario del 51% de la primera, y Carlyle posee el 55% de la segunda--. Desligarse de los gigantes del sector es una forma de supervivencia. Productores que conservan la tradición familiar, que avanzan hacia un producto más cuidado --crianzas mínimas de 18 meses a partir de uva 100% ecológica recolectada a mano-- que se asocian para poder diferenciarse de la industria. Una exclusividad que también permitiría huir a estas nueve bodegas de las guerras de precios que sí pueden emprender los gigantes del sector.

Entrada a las bodegas Codorníu / CODORNÍU

Entrada a las bodegas Codorníu / CODORNÍU

Consejo Regulador

Por su parte, desde el Consejo Regulador del Cava dejan claro que Corpinnat no podrá integrase dentro de la DO porque es “una marca privada”. "Ni Corpinnat ni otro pueden poner en una etiqueta algo que no está definido en el pliego del cava, ya que todos podrían empezar a diseñar las etiquetas a su gusto", expresó Pagès el pasado viernes.

Respecto a la zonificación, explican que es un “proceso largo” que tienen que abordar técnicos debido a su complejidad, pero que es una cuestión de "tiempo". Respecto a una vuelta atrás, desde la DO Cava no cierran ninguna puerta: "Si quieren volver, estaremos encantados", señala el presidente de los productores de cava. 

Futuro

Ahora, las nueve bodegas que han abandonado la DO se encuentran a la espera de saber si el Consejo Regulador les dejará formar parte de la mesa de negociación que aborda la zonificación --limitar el cultivo a un área específica, como pasa en Francia con el champán--. “Nos marchamos con la pena de dejar la casa del cava. Lo importante es el territorio y el vino espumoso”, señala Nadal.

Sobre la situación de las bodegas tras abandonar la DO, este productor señala que a partir de ahora comienza una "etapa de transición" en la que habrá que "cambiarlo todo": desde el etiquetado hasta la promoción de los espumosos bajo la nueva marca. Será en primavera cuando saldrán al mercado las primeras botellas bajo el sello colectivo. 

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