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Isak Andic, fundador y principal ejecutivo de Mango, junto a su hijo mayor, Jonathan, a quién cedió durante un tiempo el liderazgo de la multinacional / CG

Mango, igual que Zara, es acusada de plagiar a diseñadores emergentes

El gigante del gran consumo de moda afirma que el número de “incidencias” es muy bajo y que los artículos polémicos se retiran en los casos más flagrantes

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La historia se repite. Pequeños diseñadores emergentes que denuncian a grandes grupos de moda por inspirarse presuntamente demasiado en sus trabajos para las producciones de nuevo cuño que de forma constante renuevan el género tiendas de todo el mundo. Han pasado por esta experiencia gigantes como la española Inditex, la sueca H&M o la estadounidense Urban Outfitters y ahora le toca el turno a la otra gran marca del fast fashion nacional, Mango.

Se trata de un castigo básicamente de la redes sociales. Internautas de todo el planeta esta especie de historia moderna de David contra Goliat en el que una firma como Explorer’s denuncia con una imagen la apropiación indebida de un diseño suyo por una gran marca como la fundada y dirigida por Isak Andic.

Acusaciones virales

En este caso, Mango. Este grupo de creadores de Vancouver (Canadà) venden en una tienda de pequeño formato de Barcelona, Grey Street. Ambos empezaron la denuncia a la vez y han recibido multitud de apoyos por las reses sociales. Algo parecido a la acusación de plagio de Tuesday Bassen, la creadora independiente de Los Ángeles que provocó que Zara hincara la rodilla en verano.

Mango Acusada Plagio

La denuncia que ha hecho la firma canadiense sobre el presunto plagio de Mango / CG

La viralización de las acusaciones supone un golpe para la imagen de marca de estas firmas. Se toman muy en serio las demandas, indican fuentes del sector, a pesar de que algunas de sus actuaciones dejan que desear.

Bassen se hizo un hueco en las primeras páginas de periódicos de medio mundo al denunciar que el departamento legal de Arteixo (Galicia) le había chuleado ante la primera demanda que recibió. Afirmaron que una diseñadora emergente no podía pretender que el gigante del sector se tomara en serio su acusación. Después, ante la presión pública, corrigió su política.

Poco impacto en las ventas

¿Tienen un impacto real en las ventas? El profesor de iniciativa emprendedora de Iese Pedro Nueno defiende que no. Miembro durante 12 años del consejo de administración de la perfumera Grupo Puig, señala que se deben diferenciar las críticas públicas y las decisiones de compra. Asegura que la imagen de marca de estos grandes grupos es tan fuerte y consolidada que “la gente no piensa en estos casos” en el momento de adquirir un producto.

El caso más extremo, en otro sector, es el escándalo del diéselgate. “El grupo Volkswagen ha aguantado muy bien las ventas a pesar de reconocer que manipuló las emisiones”, señala.

Seguir las tendencias

Nueno afirma que las grandes cadenas no tienen necesidad de copiar creaciones de diseñadores que no están en nómina. Asegura que cuentan con los medios necesarios para conformar sus propios equipos creativos.

Los portavoces de Mango, a su vez, asegura que el “número de incidencias de este tipo es muy bajo si se tienen en cuenta los miles de artículos distintos que se diseñan a lo largo de cada temporada”. Detalla que una de las bases del departamento de diseño de la firma es “realizar un seguimiento continuo de las tendencias del mercado de la temporada para trasladarlas a las miles de prendas y complementos que componen las colecciones que la compañía pone de forma posterior a la venta”. Es en este proceso de trabajo en el que en “determinadas ocasiones alguna de las creaciones tenga similitudes con creaciones de otra marca o diseñador”.

Retirada selectiva de productos

“En función de cada caso, se analiza la similitud y se toman las medidas necesarias”, indica el grupo. Solo se retira el artículo en cuestión de la venta en casos “excepcionales y de manera cautelar”, no ante todas las quejas por propiedad intelectual que reciben.

Zara, en su día, retiró los diseños que Bassen denunció. La producción a todo trapo de la moda de gran consumo propicia el olvido del caso. Ni siquiera ha supuesto un impacto en las cuentas de la cotizada la retirada de los productos afectados.