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Un carpintero trabajando la madera en su taller / FREEPIK

¿Será la madera el hormigón el siglo XXI?

La última crisis eliminó el 40% de las empresas del sector y dejó un panorama de microcompañías de un tamaño medio de cinco empleados

Alba Marchador
10 min

Hablar del Gremi Fusta i Moble de Cataluña (Gremio de la Madera y el Mueble de Cataluña) es hacerlo de una entidad con historia. Su existencia se remonta a 1257, hace más de siete siglos, cuando cuatro de sus representantes se incorporaron al Consejo de Ciento de Barcelona. Pese a que han pasado por varias nomenclaturas a lo largo de los siglos, fue en 1977, con la nueva ley de asociaciones, cuando la entidad adoptó definitivamente su denominación actual. Con centenares de empresas​ asociadas, esta entidad reúne, del 17 al 28 de octubre, a lo mejor del mundo de la madera para celebrar la Semana de la Madera en Cataluña (setmanadelafusta.net).

“Hay organizados más de 40 actos en toda Cataluña​, la mayoría abiertos gratuitamente a profesionales y al público en general, preparados con ilusión y profesionalidad”. El que habla es Salvador Ordóñez, coordinador general del Gremi Fusta i Moble de Cataluña, que lleva seis años al frente de la entidad, a la que llegó un poco por azar, tras años como consultor empresarial especializado en proyectos complejos, y que le ha hecho enamorarse por completo del mundo de la madera​.

Salvador Ordóñez, coordinador general del Gremi Fusta i Moble de Cataluña
Salvador Ordóñez, coordinador general del Gremi Fusta i Moble de Cataluña

La crisis provocó el cierre del 40% de las empresas

Aunque Ordóñez tomó las riendas de este proyecto cuando el sector ya remontaba la durísima crisis económica, comenta con pesar de las consecuencias que tuvo para el sector y que, hoy en día, todavía son visibles. “Desaparecieron el 40% de las empresas de Cataluña dedicadas al mundo de la madera. Únicamente aguantaron las más sólidas que tenían una buena estrategia empresarial (financiera, de RRHH bien formados, de comunicación avanzada, abiertas a la internacionalización y a la innovación…) o aquellas que se resistieron a cerrar a base de grandes sacrificios.

El vacío que dejaron no se ha cubierto, pero las que subsistieron han podido trabajar bien y recuperar en buena parte el patrimonio industrial y comercial, e incluso ampliarlo. El incremento de la producción se acercó al 15%, destacando el subsector del mueble y el de la construcción sostenible en madera, con incrementos notables de la exportación y de la importación, con un volumen de negocio nada desdeñable, de unos 2.000 M€ en Cataluña. Las exportaciones suponen ahora, aproximadamente, el 35% del total del sector”.

Más de 2.300 empresas, 18.000 trabajadores

Y es que, pese a la pérdida irrecuperable de empresas durante la crisis, el sector de la madera en Cataluña está compuesto, actualmente, por unas 2.300 empresas, que dan trabajo a 18.000 personas. “Aunque la cifra se mantiene estable desde hace años, la realidad es que la media de trabajadores por empresa es baja, de en torno a cinco personas. El nuestro es un sector de pymes. Eso nos da una gran versatilidad para abordar muchos proyectos, pero es cierto que, también, nos resta potencia para otros. Hay que tener en cuenta que sólo un 1,5% de las empresas supera los 50 asalariados propios en plantilla”, explica el coordinador del Gremio de la Madera y el Mueble en Cataluña.

Según indica el informe sectorial de la industria de la madera y mueble 2018, elaborado por UNEmadera, la confederación de organizaciones empresariales que promueve el desarrollo y progreso de las industrias relacionadas con el sector de la madera y mueble, de la que forma parte el Gremi Fusta i Moble de Cataluña, entre 2007 y 2017, Europa pasó de ser la primera (42%) a la segunda región (26%) productora de muebles más grande del mundo. Si ponemos la vista en España, de todo el parque empresarial español del sector de la madera, “las empresas catalanas representan casi el 20%. Junto con Euskadi, Galicia y Valencia lideramos la actividad del sector”.

Creciente demanda de profesionales

Cifras aparte, el de la madera, es, para Salvador Ordóñez, un sector con mucho futuro. Se lo dice “la demanda creciente, en los últimos tiempos, de las de las empresas que buscan buenos profesionales, tanto a nivel técnico y operativo, como comercial o de gestión y diseño”. Y es que, en este sector, fundamentalmente tradicional y familiar, “existe la necesidad de atender un relevo generacional inminente de los equipos de personas que trabajan en él o lo dirigen”.

Varios carpinteros trabajando en una fábrica de muebles de madera / EP
Varios carpinteros trabajando en una fábrica de muebles de madera / EP

Echando una mirada al sector más allá de nuestro país, Ordóñez habla con admiración sobre el habitual uso de la madera en la construcción de edificios en Estados Unidos. Sorprende que, pese a tener una climatología mucho más adversa que la española, la madera es considerada allí un material seguro para levantar un edificio. “Se debe, principalmente, a razones culturales: son herederos de una población de colonos, que debían utilizar el material más abundante del lugar al que llegaban. La rapidez de montaje y el confort hicieron el resto”.

La madera, ¿el nuevo hormigón?

Pero ¿qué sucederá en España en los próximos años? ¿Será la madera el nuevo hormigón? Ordóñez lo tiene claro: “¿A alguien se le ocurre acariciar una pared de hormigón cuando entra en un edificio? Siglo XIX, siglo del hierro; siglo XX, siglo del hormigón; siglo XXI, siglo de la madera”. Para que se cumpla, eso sí, es imprescindible un "diálogo abierto y fructífero con las administraciones para evitar la discriminación que sufre la madera en la obra pública. También para mejorar la formación profesional y universitaria en relación a este material y a sus profesionales, tal como ya ocurre en países de nuestro entorno inmediato”.

Casas de madera de bambú "low-cost" / EFE
Casas de madera de bambú "low-cost" / EFE

Pese a que el sector de la madera en Cataluña “cree en sí mismo y avanza hacia la industria 4.0, el diseño y la construcción sostenible y eficiente, el gran hándicap pendiente está en hacer comprender a la sociedad que la gestión avanzada y sostenible de la masa forestal, que en Cataluña representa un 65% del total del territorio, es condición imprescindible para no depender de la materia primera exterior, y para tener unos bosques sanos y sin nefastos fuegos, al servicio de la salud del entorno y del planeta. Son necesarias podas y talas selectivas y certificadas. De lo contrario, cada vez tendremos una masa forestal más densa, peligrosa y vulnerable a las plagas”.

Un freno al cambio climático

Y es que ahora que se habla tanto de sostenibilidad y que el cambio climático forma parte de la agenda política, “es importante contar que desde el sector de la madera contribuimos netamente a su freno. La madera es un contenedor natural de CO2. Los bosques son una fábrica inmensa de materiales lignocelulósicos que nunca para, ni de día ni de noche, y que no depende de ningún suministro que no sea el sol, el suelo y el agua de la lluvia. Nuestra salud y supervivencia depende en buena medida de los bosques y de la madera que generan. No en vano, los objetivos tanto de Naciones Unidas como de la Unión Europea para el presente siglo son en buena medida las cualidades naturales de la madera: economía circular, costes energéticos cercanos al cero, materiales saludables…

La madera, que nos acompaña como especie humana desde el origen de los tiempos en todos los ámbitos de nuestra vida, es la materia prima más tecnológica que existe: ¡un invento genial de la naturaleza!