Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Una persona enchufa un aparato eléctrico a la luz / EP

La luz registra el tercer precio más alto de la historia

La electricidad marcará este lunes un coste medio de 98,8 euros por MW/h, con picos de 109 euros, nuevamente por encima del que se dio el día de la tormenta Filomena

5 min

El mercado eléctrico mayorista sigue sin control y deja por los suelos las medidas que ha implantado el Gobierno para intentar paliar los efectos de la desbocada subida de precios. Este lunes, el coste de la luz vuelve a marcar registrar históricos con la tercera cifra más elevada de su historia: nada menos de 98,8 euros por megawatio/hora, apenas un euro por debajo de la segunda y notablemente por encima de la que se dio el día que se desató la tormenta Filomena.

Aquel segundo registro más elevado de la historia es muy reciente ya que se consignó hace poco más de dos semanas. El pasado 2 de julio, el mercado mayorista registró un precio medio de 99,8 euros por MW/h, con un pico de 110 euros, correspondiente a la franja horaria de las 9 horas.

Un 4% más que el día de Filomena

En el caso de este lunes, la cota máxima también se sitúa un euro por debajo de la de aquella jornada aunque, en este caso marca los precios de la banda horaria de las 22 horas, habitualmente una de las de mayor consumo diario.

Este lunes, el precio medio de la electricidad se situará algo más de un 4% por encima del que se dio el pasado 8 de enero, cuando se inició la mayor precipitación de nieve que se ha dado en España en las últimas seis décadas, como consecuencia de la tormenta Filomena.

Desbocado casi dos meses

En aquella jornada, los termómetros bajaron hasta los -10 grados en capitales como Madrid y, además, se registraron los datos de demanda eléctrica más elevados de los últimos años.

Los precios de la electricidad encadenan ya cerca de dos meses consecutivos con cotas superiores a los 80 euros a diario, incluidos los fines de semana en los que, habitualmente, el coste suele reducirse como consecuencia del descenso de la demanda.

Moncloa reacciona

En este sentido, el mes de julio está siendo aún peor, ya que durante varios días los precios han superado la cota de 90 euros. Y en apenas 18 días se han marcado la segunda y la tercera cota más elevada de la historia, hasta el punto de que habría acudir al año 2002 para encontrar un registro superior.

De este modo, las medidas puestas en marcha por el Gobierno, algunas de ellas con carácter de urgencia, para tratar de reducir el impacto del comportamiento del mercado mayorista han pasado prácticamente desapercibidas.

Eliminar retribuciones

A comienzos de junio arrancó un nuevo sistema de tarificación con diversas fases en función de la demanda horaria en cada caso, que ya llegó envuelto en polémica por lo que suponía en cuanto a la modificación de determinados hábitos domésticos si el consumidor quería beneficiarse de las ventajas que ofrece.

Mientras, el Ejecutivo también ha iniciado la tramitación de una normativa para acabar con las retribuciones que perciben las eléctricas por la generación a través de plantas nucleares e hidroeléctricas, al considerar el Gobierno que las inversiones realizadas en su día por las compañías se encuentran ya amortizadas.

Medidas urgentes

Se trata de acabar con los llamados “beneficios caídos del cielo”, que permitirán despejar algo la parte regulada del recibo, que supone en la actualidad aproximadamente el 65% del total.

No obstante, esta medida tardará en dar sus frutos toda vez que el trámite parlamentario se prevé largo; de ahí que hace unas semanas el Consejo de Ministros decidiera tomar medidas desde el punto de vista fiscal para atacar directamente a la subida de la factura.

Bajar impuestos

En virtud de esta estrategia, el Gobierno suspendió de forma provisional el impuesto a la generación eléctrica (una tasa del 7% que también va a parar al recibo) y decretó la reducción del IVA de la electricidad al tipo reducido del 10% (frente al convencional del 21% que soportaba hasta entonces).

El efecto de todas esas medidas se ha quedado reducido a la mínima expresión. Las tensiones alcistas en los mercados de materias primas y la inflación registrada en el mercado de derechos de emisión de CO2 ha disparado de manera inédita los precios en el mercado mayorista, de manera que, pese a las rebajas fiscales, el usurario ve cómo su factura se incrementa cada vez más.