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Susana Monje, presidenta del grupo Essentium y exvicepresidenta económica del Barça, en una imagen de archivo / EFE

Los trabajadores de Susana Monje piden que se investiguen las cuentas de Essentium

La plantilla inicia una campaña en las redes sociales en la que recuerda que hay unos 300 trabajadores de la constructora a los que se deben nóminas desde julio

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El conflicto laboral que se vive en el grupo Essentium, el holding constructor encabezado por la exvicepresidenta económica del Barça, Susana Monje, se ha tensionado. Los empleados han empezado una movilización por las redes sociales para solicitar que se abra una investigación sobre las cuentas del grupo.

Los trabajadores han puesto en marcha una recogida de firmas online en la que denuncian que más de 300 familias están afectadas por retrasos en los pagos de nóminas desde julio. Los problemas de liquidez de la constructora son anteriores y, según fuentes cercanas a Susana Monje, es uno de los motivos que le ha llevado a dejar la gestión económica de uno de los principales clubes de fútbol en España. Hasta el verano había ido trampeando la situación y se acumulaba como mucho dos meses de atrasos, pero la tardanza en liquidar las mensualidades de la plantilla han ido in crescendo a partir de ese momento.

Dudas sobre los negocios en Venezuela

Todo ello, mientas más voces de la plantilla han denunciado la presunta mala gestión de la compañía y han expresado sus dudas sobre los proyectos que se habían iniciado. La unidad de inteligencia de la Policía Nacional, asimismo, habría puesto la lupa sobre los negocios de Essentium en Venezuela para averiguar si hubo algún tipo de irregularidades en la obtención de los trabajos.

No es el único país de América del Sur en el que Essentium tiene negocios, ya que también se ha hecho con varias concesiones en otros países como Chile. La mayor implementación en Latinoamérica es el plan de Monje para paliar el desplome de la actividad en España, país del que aún depende buena parte de la facturación.

Falta de gestión de la crisis

La aparición de esta información ha colmado la paciencia de la plantilla. La falta de una gestión efectiva de la crisis laboral que se vive en la constructora, la persistencia de las tensiones de tesorería y que la dirección no haya ofrecido garantías reales sobre la actividad futura del grupo han provocado todo tipo de rumorología en el seno de la compañía.

Incluso se especula que se han empezado a poner al día con el pago de las nóminas atrasadas con los altos cargos en lugar de empezar por los trabajadores con las retribuciones más bajas, como era habitual. Todo ello, mientras el 50% de la plantilla ha reclamado la rescisión del contrato a los tribunales para asegurarse cobrar por despido improcedente y que se le devuelvan las nóminas atrasadas.

El fantasma del concurso de acreedores planea sobre la compañía que preside Monje. El entorno de la empresaria asegura que la banca acreedora deberá dar en breve una respuesta sobre la refinanciación que está inmerso el grupo y que acabaría con sus problemas económicos.