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Pedro Sánchez (izquierda), líder del PSOE, y Antón Costas (derecha), presidente del Círculo de Economía en Sitges.

Los empresarios enmiendan el programa social de Pedro Sánchez

Los asistentes a las jornadas de Sitges cuestionan el rechazo del PSOE a la reforma laboral del PP y le exigen medidas que fomenten la cultura del esfuerzo

Cristina Farrés / María Jesús Cañizares
5 min

Los empresarios que asisten a la Reunión del Círculo de Economía en Sitges (Barcelona) han recibido con recelo las propuestas de “inversión social” y las críticas a la reforma laboral del PP planteadas por el líder del PSOE, Pedro Sanchez. El dirigente socialista ha intervenido en este foro económico, donde ha desgranado su programa económico, cuya finalidad, ha dicho, es reducir la desigualdad y apuntalar el crecimiento económico.

En la presentación de Pedro Sánchez, el presidente del Círculo de Economía, Antón Costas, ha dicho que las elecciones del 20D “nos demostraron que hay una laguna en la Constitución, porque puede haber un Gobierno en funciones y no responder ante el Congreso”. Por ello y ante esa situación de inestabilidad, ha recordado la propuesta del Círculo de Economía, de que si no hay ningún acuerdo para gobernar, se deberían aplicar las normas que funcionan en los ayuntamientos: preside quien tenga más escaños.

En una semana

Sánchez ha asegurado que su partido ha demostrado voluntad de diálogo y “si gana las elecciones, habrá Gobierno en una semana”. Los problemas de Cataluña y del conjunto de España son complejos, de nada sirve quejarse de la incertidumbre. El PSOE ha demostrado que es capaz de gestionar mejor que nadie esa complejidad”.

Ha asegurado que “no voy a vetar a ninguna fuerza política, no se trata de arrinconar a nadie. Quienes no quieren cambio, no podrán participar en mi Gobierno, pero sí en las grandes políticas". Respecto a su investidura fallida, ha precisado que la democracia no se debe basar en una "cultura de la adhesión", en referencia a las exigencias que le hizo el líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante las negociaciones.

Ha insistido en que "no habrá terceras elecciones" tras el 26J, porque "el ánimo del PSOE es negociar con todos aquellos que quieran un cambio".

"Igualdad, no igualitarismo"

Los empresarios se han interesado por el motivo del rechazo que los socialistas demuestran a la reforma laboral de 2012, similar a la de Francia, y han cuestionado que la inversión social defendida por el PSOE sea compatible con la cultura del esfuerzo y el apoyo a las empresas.

Sánchez ha precisado que sus propuestas “defienden la igualdad, no el igualitarismo”. Respecto a la reforma laboral, ha cuestionado la imposición del empresario en la modificación de los contratos, la desigualdad en el diálogo entre empresarios y trabajadores. Acabar con la temporalidad y reducir los contratos a solo tres modalidades, ha dicho, reducirá la precariedad.

En materia fiscal, otro de los asuntos que inquietaban a los asistentes, ha puesto de manifiesto la necesidad de “decir la verdad a los españoles”, pues “no se van a poder reducir los impuestos”, en alusión a las promesas del presidente en funciones Mariano Rajoy.

Ha defendido aumentar la tributación en las grandes fortunas y no forzar debates sobre el aumento del IRPF, en velada alusión al anuncio que hizo el vicepresidente económico catalán, Oriol Junqueras, que intervendrá por la tarde en este mismo escenario.

Pedro Sánchez aboga por renegociar el déficit del gasto impuesto por Bruselas, pues entiende que España ya ha hecho grandes esfuerzos en ese sentido.

El programa económico del PSOE expuesto por Sánchez choca con algunas de las peticiones del empresariado catalán. Él ha solicitado una “política fiscal más justa y eficiente”, algo a lo que de entrada nadie se podría oponer. El detalle de la propuesta es lo que cosechó más rechazo de la sala. Sánchez habló de “desplazar las cargas fiscales de las rentas del trabajo a la acumulación de riqueza” con tasas a las “grandes corporaciones, lucha contra el fraude fiscal y a los grandes emisores de CO2 y gases de efecto invernadero”.

Todo ello, con un objetivo de recaudación muy ambicioso: “Dos puntos del PIB”.

Derogación de la reforma laboral

Mantiene su intención de derogar la regulación de los convenios colectivos que contempla la reforma laboral del PP --la “descentralización a nivel empresarial” en una economía en la que existe una gran atomización de corporaciones que “rompe el equilibrio de las relaciones laborales”-- y “simplificar las relaciones contractuales”.

Para luchar contra la temporalidad, una de las grandes lacras del mercado laboral en España, Sánchez propone mantener tan solo tres tipos de contratos: “Uno indefinido para dar cobertura a los empleos estables; uno temporal para los empleos que lo sean; y uno de relevo y formación”. Para evitar la picaresca empresarial, prometió “más inspecciones y penalizar el excesivo uso del trabajo temporal y las rotaciones de plantilla”.