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Uno de los desfiles con los que la comunidad china de Madrid inició el pasado día 8 la celebración del Año del Mono de Fuego.

Los chinos echan raíces en España

El colectivo asiático, que casi se ha duplicado desde el inicio de la crisis, festeja el Año del Mono de Fuego y trata de desterrar mitos y leyendas urbanas

Antonio M. Yagüe
6 min

Apenas pasaban del millar hace cuatro décadas cuando abrieron sus extraños restaurantes de color rojo chillón, arroces raros, rollitos, carnes picantes y palillos para comer. En 2007, cuando se inició la crisis económica y el INE empezó a contarlos, eran 106.652.

Hoy, con un crecimiento imparable del 43%, los legalmente establecidos suman 191.341. Junto a los 400.000 que nos visitan cada año no llegan al 1,5% de la población, pero empiezan a mostrar su creciente nervio económico e inversor, con una segunda hornada nacida en España, que son comerciantes, economistas o abogados.

La tendencia al alza se manifiesta esta semana con la celebración de festejos, ferias y actividades sin precedentes del inicio del Año del Mono de Fuego. Este animal de su horóscopo representa la inquietud y la imprevisión, como actualmente su economía, pero también la abundancia y la energía positiva. Por lo que se espera que los chinos en general, este año viajen más y compren más.

Ramadán y la Semana Santa

Teniendo en cuenta a los residentes, pero sobre todo a la importancia de su turismo, el Ayuntamiento de Madrid, ciudad con mayor censo, seguida muy de cerca por Barcelona, les ha proporcionado una subvención fiestera de 150.000 euros. Tampoco es para tirar cohetes, pero es similar a la prevista para las celebraciones del Ramadán –en junio-- y la Semana Santa –en marzo--, lo que no ha gustado mucho a los sectores más  católicos.

Tras su tradicional Nochevieja, la celebración culminará el sábado próximo en Usera, el Chinatow madrileño, con un desfile de 800 participantes. Un espectáculo más de los 2.100 con que se celebra esta fiesta de primavera en 140 países de todo el mundo, según ha explicado el embajador de China, Lyu Fan.

Más chinos nativos

A pesar de las espantadas de algunas inversiones, las autoridades chinas y madrileñas están de celebración porque a final de año habrá cuatro rutas aéreas directas con Pekín, Hong Kong o Shangái, lo que contribuirá a aumentar el número de turistas que vengan a Madrid.

También porque los chinos residentes aquí han aumentado el último año un 6% hasta alcanzar los 50.000. Es la tercera comunidad extranjera más numerosa, la primera en crecimiento y la más joven. La mayoría tiene entre 20 y 34 años, con un porcentaje significativo de menores de 16, madrileños de nacimiento, lo que asegura un modelo de convivencia de respeto sin renunciar a las tradiciones.

Nueva orientación

La Seguridad Social constata que el colectivo de autónomos chinos es el único que no ha dejado de crecer durante la crisis: 46.451. Los expertos lo atribuyen a su efecto endogámico que le protege de las crisis. También a su facilidad para crear negocios, sobre todo en sectores básicos como la alimentación, el textil y los bazares.

Y probablemente a que han dispuesto de financiación propia para expandirse mientras que los bancos cerraban el grifo a posibles competidores españoles y de otras nacionalidades que optaban por el autoempleo.

En los últimos dos años, según Julia Zhang, directora de la Fundación Orient, organización dirigida a potenciar las inversiones en España, los empresarios chinos empiezan a apostar por la exportación de productos muy valorados en China, como el vino o el aceite españoles. Esta orientación está haciendo perder un poco de fuelle al famoso polígono industrial Cobo Calleja, en Fuenlabrada (Madrid).

Mitos y leyendas urbanas

El colectivo trata de echar abajo mitos y leyendas urbanas como que pescan en el parque del Retiro y cazan gatos y perros para sus restaurantes, e incluso que se comen a sus muertos y que todo lo controlan las triadas o mafias. Las leyendas obedecen a puro desconocimiento, según los sinólogos, que rechazan el tópico de que en general los chinos son desconfiados y huidizos. La policía y las administraciones han comprobado que el escaso número de enterrados en España obedece a que retornan a su país cuando superan la cincuentena, o son incinerados.

Economía sumergida y delincuencia

La comunidad china también lucha contra los sambenitos de que se mueven en la economía sumergida y la delincuencia. Gestha, el sindicato de técnicos de Hacienda, asegura que en España hay 40.000 pequeñas y medianas empresas propiedad de ciudadanos chinos que cumplen sus obligaciones tributarias y cotizaciones a la Seguridad Social como las demás.  

Pero eso no quita para que, de vez en cuando, salten escándalos financieros como la famosa operación Emperador, hace tres años, o la actual del banco ICBC. Tampoco es raro en un país como España, ejemplar en corrupción. Quizá han hecho suyos los refranes hispanos de Donde fueres, haz lo que vieres y Si el alcalde corta pinos, qué van hacer los vecinos.

Ciertamente hay unos cuantos Gao Ping y Ching Chones en España, una minoría china delincuente, estafadora, explotadora laboral de compatriotas, defraudadora fiscal y evasora de capitales. Pero, según datos oficiales, no llega a estar entre rejas el 5% de la colonia. Más o menos la media delincuente de cualquier país de Europa.