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Luis López de Herrera-Oria afronta la primera junta de la socimi Árima para pedir 200 millones a los accionistas

López de Herrera-Oria busca con Árima otro pelotazo como el de Axiare tras la OPA de Colonial

El empresario invierte 11 millones en la salida a Bolsa de la nueva socimi para intentar repetir el éxito obtenido con Axiare, donde en cuatro años se embolsaba 32 millones de euros

25.10.2018 00:00 h.
5 min

El pelotazo logrado por Luis López de Herrera-Oria, tras la OPA ejecutada por Colonial sobre Axiare, se convirtió a principios de este año en la comidilla del sector inmobiliario. Era la primera vez que, desde los tiempos del 'boom' de la pasada década, alguien obtenía unos beneficios tan altos y en tan poco tiempo.

Entre unas cosas y otras, la absorción de Axiare por Colonial dejaba 32 millones de euros en los bolsillos de Herrera-Oria. Los que, entre 2014 y 2018, percibió con sueldos, bonus variables y la conversión en efectivo de las acciones acumuladas, además de su parte en la comisión de 36,4 millones que, tras salir adelante la compra por parte de Colonial, se repartió junto a otros 20 empleados de Axiare, los siete directivos y el resto de la plantilla.

Repetir la jugada en condiciones más adversas

Ahora, pretende repetir la jugada con otra socimi, Árima, montada en un santiamén y que ya este martes debutaba en el Mercado Continuo de la Bolsa español con escaso éxito. Los 10 euros de precio de salida se reducían a 9 tras una caída del 10%, recuperándose ligeramente este miércoles hasta cerrar en 9,5 euros.

Como sucedió en 2014 con Axiare, también Árima nace sin ningún activo en su cartera, pero, a diferencia de lo que sucedía entonces, con una gran incertidumbre por las difíciles condiciones de los mercados bursátiles y la insuficiente demanda a los precios de colocación. Circunstancias adversas que, no obstante, no arredraban a Herrera-Oria a dar marcha atrás, como hace unos días decidía el fondo Mubadala con la petrolera Cepsa.

Solo 97 millones para comprar activos

No obstante, el veterano directivo inmobiliario ha podido comprobar cómo la situación de hace cuatro años es muy diferente de la que se da ahora. Mientras que Axiare, enganchada al furor inicial que supuso la llegada de las socimi --convertidas en las grandes animadoras del nuevo ciclo inmobiliario--, lograba levantar en su salida a Bolsa 360 millones de euros, Árima parte con solo 97 millones netos, 200 menos de los que inicialmente el equipo gestor comandado por Herrera-Oria pretendía obtener.

Y, además, el propio directivo ha tenido que poner de bolsillo 11 millones de euros para cubrir el 11% del capital. Un importe que supone, aproximadamente, un tercio de los 32 millones que se embolsaba tras su paso por Axiare entre julio de 2014 y marzo de 2018.

Herrera-Oria y su equipo aportan 14 millones, el 14%

También han aportado su grano de arena en esta nueva aventura inmobiliaria los seis miembros que completan el equipo gestor, los mismos que acompañaron a Herrera-Oria en Axiare, y que ocupan idénticos cargos en Árima.

Se trata de los directores inmobiliarios Guillermo Fernández-Cuesta (también adjunto al consejero delegado), Stuart William McDonald, Fernando Arenas y Fabio Alen, la directora financiera Chony Martín Vicente-Mazariegos, y Carmen Boyero-Klossner, directora de Relación con Inversores. Entre todos ellos, han desembolsado 3,15 millones de euros para hacerse con el 3,15% de la nueva socimi.

El fondo Pelham repite

De momento, solo un inversor institucional ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su entrada en el capital de Árima. El fondo británico Pelham, que ha vuelto a confiar, como ya lo hiciera en Axiare, en la gestión del equipo dirigido por Herrera-Oria, que promete obtener una rentabilidad de entre el 12% y el 15%. Ha invertido casi 10 millones para hacerse con el 9,98% del capital.

A partir de aquí, los gestores de Árima se han propuesto invertir los 97 millones captados en la compra de inmuebles en zonas estratégicas, sobre todo en Madrid y, en Barcelona, si surgiera alguna oportunidad de interés. El objetivo es que la cartera cuenten con un 90% de edificios de oficinas y un 10% de activos logísticos.

Con la drástica reducción del capital captado, de los 300 millones previstos a los apenas 100 con los que parte la socimi, el equipo de Herrera-Oria se ha visto obligado a dejar aparcadas buena parte de las operaciones que habían identificado, con la adquisición de inmuebles por un valor de 1.600 millones de euros.

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