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Lío entre los nuevos y viejos gestores de El Corte Inglés

Lío entre los nuevos y viejos gestores de El Corte Inglés

Marta Álvarez arrasa con el legado de su padrastro y fundador, lo que provoca la división entre accionistas, familiares y consejeros

6 min

El nuevo dúo de consejeros delegados de El Corte Inglés, Jesús Nuño de la Rosa y Víctor del Pozo, toman el relevo de funciones y poder de Florencio Lasaga y Carlos Martínez Echevarría, que siguen siendo consejeros de la empresa que gestiona el gigante comercial y de la Fundación Areces, pero con un mar de fondo de enfrentamientos y disputas. Los dos integrantes del máximo órgano de gobierno mantienen su despacho en la planta noble del holding español, pero se quedan sin el poder ejecutivo en sus respectivas áreas.

Nuño de la Rosa toma el mando de la parte corporativa de los grandes almacenes y sus filiales siempre en manos de Lasaga. Del Pozo, por su parte, se encarga de la parte comercial, ventas y la gestión de los grandes almacenes, tareas estas que siempre estuvieron en manos de Echevarría y Del Nogal. Este último fue el primero en caer en las garras de Marta Álvarez. A él le compraron a precio de oro su dimisión por los tres años que le restaban de mandato en el consejo de El Corte Inglés. Fue una negociación a espaldas del consejo y que, al final, se ha tenido que materializar con un contrato de no competencia y pagos aplazados en los próximos años.

Poder real frente a cargos

El fallecido Isidoro Álvarez siempre ejercía de presidente todopoderoso con su cuadra de fieles escuderos, Lasaga, Echevarría y Nogal, que gestionaban el día a día sin la posición de consejeros delegados, pero con más poder, si cabe, que los nuevos ocupantes de ese cargo y consejeros del grupo.

Ahora, Dimas Gimeno, el actual presidente, seguirá la senda de su tío, por obligación e imposición de Marta Álvarez, que ha decido traicionar el legado de su padrastro forzando una abrupta sustitución de los clásicos Lasaga y Echevarría y su poder ejecutivo de siempre, con el control accionarial del 22%.

Afán de control desmedido

Las hermanas Álvarez, adoptadas con todos los derechos por el desaparecido Isidoro Álvarez en su tardío matrimonio con María José Guil, nunca habían tenido un rol ejecutivo en el gigante de la distribución y no estaba previsto su interés en el legado póstumo de su padrastro, ni actuar sobre su equipo de confianza de toda la vida, relatan a Crónica Global fuentes del entorno familiar. Este mismo entorno añade que Marta Álvarez siempre ha tenido un afán de control y protagonismo “desmedido”, lo que la convirtió en la desencadenante de la crisis con los descendientes de la otra rama de los socios fundadores, los Areces, y ahora sigue con los Álvarez de verdad.

Fuentes internas de la planta noble de la madrileña calle Hermosilla aseguran que los dos octogenarios desplazados están sufriendo un trauma con estos nombramientos. Agregan que se sienten muy presionados por Marta Álvarez y su “guardia pretoriana” (formada por Nuño de la Rosa, Del Pozo y el secretario general del consejo de El Corte Inglés y de la patrimonial IASSA), como se conoce internamente a este grupo de nuevos ejecutivos.

Terremoto en la gestión

Los desplazados consideran que sus posiciones “son para toda la vida” y que su compromiso con Isidoro Álvarez era estar hasta el final con Dimas, el sobrino elegido para la sucesión. Las mismas fuentes consideran que ni Lasaga ni Echevarría siguen trabajando por dinero sino por lealtad a su jefe de toda la vida y para guiar la transición en la compañía según sus criterios y deseos, pero que la inesperada irrupción de Marta Álvarez está causando un terremoto.

Lasaga y Echevarría se han quedan sin poder ejecutivo desde hace unos días y nadie sabe qué pasará con ellos. “Es increíble pensar que no mandan”, añaden en el entorno familiar de los accionistas. Fuentes muy solventes del consejo pronostican que su salida es inminente, y añaden que están derrotados, y se sienten humillados por la descendiente del fundador y alma máter de la compañía.

También reconocen que la otra hermana Álvarez, Cristina, está al margen de todo y que siempre es cortés y cariñosa con los octogenarios ejecutivos y multiconsejeros del entramado fundado por Areces y llevado al máximo esplendor por Isidoro Álvarez.