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Imagen de la fachada del Teatro Real de Madrid / EFE

El Liceu sucumbe ante el modelo empresarial del Teatro Real de Madrid

El 43% del presupuesto que tiene la institución catalana proviene de la Administración

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El teatro de la ópera catalán por excelencia está resurgiendo de sus cenizas. Desde que tomó las riendas del Gran Teatre del Liceu de Barcelona el actual primer ejecutivo, Roger Guasch, la entidad cultural de la burguesía local no ha tenido otro remedio que sucumbir ante el modelo empresarial y de mecenazgo del Teatro Real de Madrid, liderado por Ignacio García-Belenguer.

El frenazo de la caída en picado de los números de la institución catalana se consiguió gracias a nuevas gestiones como la creación de una división de compras, que tiene por objeto la centralización y ahorro de costes, y la mejora en ámbitos como el patrocinio y el mecenazgo.

Tal y como informó Crónica Global, al frente de este departamento permanece, desde hace cuatro años, Helena Roca, hija del jurista Miquel Roca y, en los últimos años, el mecenazgo recibido por el Liceu creció un 20%.

Más subvenciones que mecenazgo

Sin embargo, fuentes internas han explicado a este medio que el Teatro Real de Madrid gana por goleada en ingresos por mecenazgo y patrocinio al Gran Teatre del Liceu de Barcelona: en el último ejercicio, la institución madrileña alcanzó los 11,8 millones euros, un 13% más que en 2015, y en taquilla la cifra arañó casi los 23 millones (22.714.585 euros). La entidad catalana se estancó en los 5,5 millones.

Las mismas fuentes desvelan que la Administración es la que proporcionan al propio Guasch el pañuelo con el que secar el sudor de su frente para conseguir lidiar las deudas de más de cuatro millones que acumula el teatro de Les Rambles de Barcelona.

El Liceu recibe 19 millones de euros de las instituciones públicas del total de un presupuesto de 43,3 millones de euros, lo que significa un porcentaje del 43,88%, casi la mitad de la cifra. El Teatro Real de Madrid, en cambio, recibe 13,6 millones de un total de 48,161 millones de euros, el 28,23% de subvenciones.

Escasas funciones

Pese a las diferencias evidentes del capital recibido por la vía pública, la batuta de Guasch ha marcado el ritmo de 114 funciones, solo 20 más que la de García-Belenguer. Una diferencia abismal, si lo que se tiene en cuenta es la relación económico-productiva.

A las dificultades económicas del emblema de la burguesía catalana se le suma, además, la problemática añadida de la falta de barítonos con la que a última hora tuvo que lidiar para poder cerrar la temporada 2017-18. El artista Dmitri Hvorostovsky tenía que encarnar al personaje de Renato en Un ballo in maschera, espectáculo inaugural. Su delicado estado de salud le hizo abandonar la ópera escenificada y pasó a cubrirle Giovanni Meoni. Finalmente, fue el malagueño Carlos Álvarez quien se dio a conocer como el nuevo intérprete del personaje de Verdi.

A Roger Guasch se le amontonan los problemas.