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Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, en una imagen reciente / EFE

Lesmes, presidente del Supremo, pide perdón por el 'caso hipotecas'

Niega haber recibido llamadas de ningún banco y reconoce que "no hemos gestionado bien" el asunto de las polémicas sentencias

25.10.2018 10:01 h.
3 min

El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes reconoce errores en la gestión del caso de las hipotecas, y asegura que no recibió "ninguna llamada" por parte de ningún banco tras la sentencia. Asimismo, ha reconocido sus discrepancias con el presidente de la sala tercera, Luis María Díez-Picazo, cuya decisión de convocar un pleno para revisar la jurisprudencia no comparte.

Lesmes ha pedido "disculpas a aquellos ciudadanos que se hayan sentido perjudicados en esta deficiente gestión" sobre a quién corresponde pagar el impuesto hipotecario: si al cliente o al banco, que debería hacerse cargo según la sentencia en suspenso hasta el 5 de noviembre. Y ha hecho "una llamada a la confianza".

"Lo sentimos"

"Esto no lo hemos gestionado bien, se ha provocado una desconfianza indebida en el alto tribunal y no puedo más que sentirlo, lo sentimos todos", ha indicado.

El presidente del Tribunal Supremo ha explicado que él no apoyaba la decisión de Díez-Picazo de llevar el asunto al pleno. Y que le pidió hacer una nota informativa "aclaratoria" ante la incertidumbre que se generó en los bancos.

El juez del Tribunal Supremo Luis María Díez-Picazo / CGPJ

El juez del Tribunal Supremo Luis María Díez-Picazo / CGPJ

"No me llamó ningún banco"

Asimismo, ha subrayado que "yo no recibí ninguna llamada de bancos sobre el fallo sistémico". Pero ha reconocido que habló por teléfono con Díez-Picazo al trascender la sentencia que establecía que el impuesto debería ir a cargo de los bancos, y no de los clientes: "Me llamó varias veces a lo largo del día".

Lesmes asegura haberle comunicado entonces la necesidad de emitir "una nota aclaratoria" para definir el impacto de la sentencia, "despejar incertidumbres" y "poner calma", por ejemplo en casos de retroactividad. Pero a Díez-Picazo "no le pareció oportuno, no estaba de acuerdo y un tiempo después me dijo que lo que iba a hacer era convocar un pleno".

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