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Una torre de control de Barcelona sobre un grupo de viajeros esperando vuelo.

La falta de controladores aéreos amenaza con un nuevo caos en los aeropuertos españoles

La plantilla denuncia exceso de horas y escasez de personal, hecho que se traduce necesariamente en retrasos

Redacción
3 min

Es posible que los viajeros que se embarcan en vuelos con retraso reciban un mensaje del comandante exculpando a la compañía en cuestión y señalando a los controladores. Los reguladores aéreos se defienden argumentando escasez de personal y exceso de horas, hecho que se traduce necesariamente en impuntualidad. Por seguridad para todos.

La falta de controladores aéreos en España no es un tema nuevo, como explicó Crónica Global a las puertas del verano, si bien este verano se agudiza la tensión por las previsiones de históricos sobre número de turistas. La plantilla se escuda en la Unión Sindical de Controladores Aéreos (Usca) para trasladar la situación a Gobierno y aerolíneas. No hay solución por el momento.

Sin convocatorias de empleo desde 2006

El sindicato calcula un déficit de 500 controladores sobre una plantilla de 2.000 trabajadores. La portavoz de Usca en Baleares, Mara Riosalido, explica que la torre de control de Palma cuenta con 45 empleados, cinco menos que hace un año. La solución extrema pasa por la aparición de voluntarios que accedan a hacer horas extra y a cubrir dos zonas aéreas en lugar de una, hecho que resta actividad en ambas.

La última convocatoria de empleo para el sector data de 2006 y corrió a cargo de Aena, luego denominada Enaire, en 2014 (encargada de la navegación civil). En estos momentos hay 39 plazas convocadas para 1.235 solicitudes, que se integrarán en 12 meses. Una cifra superior en poco más de la mitad de las 69 jubilaciones previstas para el mismo periodo.

“Puede tener consecuencias serias”

Los controladores niegan la posibilidad de huelga, pero urgen medidas. Especialmente en Barcelona, Palma de Mallorca y Tenerife. Desde Enaire no ven problemas y aseguran que hay personal suficiente, sobre todo en los aeropuertos más estacionales. Incluso se vanaglorian de que la inversión en innovación permite aumentar la capacidad sin necesidad de nuevas contrataciones. Y de que han reforzado los servicios en Barcelona y Palma de Mallorca con personal de controles con menos trabajo.

Enaire, finalmente, apunta al convenio de los controladores, que obliga a ofrecer horas extra, más caras, para cubrir guardias o en imaginarias. Los trabajadores, sin embargo, utilizan las redes sociales, entre otros medios, para criticar esta actitud y los constantes mensajes que reciben para cubrir vacantes. “El Sr. [Ignacio] González –el director de Navegación Aérea de Enaire— es un inconsciente. Jugar así con el descanso de los controladores puede tener consecuencias serias”, dice uno de los afectados, en Twitter.