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Oriol Junqueras y Carles Puigdemont hablan en el Parlamento catalán y la sede de Alstom Wind en el barrio del 22@ de Barcelona.

La bicefalia del Gobierno catalán llega al ámbito laboral

El presidente, Carles Puigdemont, y el vicepresidente, Oriol Junqueras, se comprometen por separado con los trabajadores de Alstom a defenderles ante General Electric

4 min

Dos reuniones, un mismo objetivo. La bicefalia que se ha instaurado en el Gobierno de la Generalitat entre el equipo de CDC, con el presidente Carles Puigdemont a la cabeza, y el de ERC, representado por Oriol Junqueras, se hace cada vez más pública. La última manifestación de esa extraña forma de gobernar se ha producido en torno a la gestión de uno de los grandes problemas laborales y económicos que están sobre la mesa en Cataluña: la reestructuración del negocio energético de Alstom, que pasa a manos de General Electric.

Un total de 380 personas irán a la calle y el comité de empresa intenta arrancar un compromiso de continuidad de la actividad industrial, centrada en I D, en la negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con General Electric. Reclamó la implicación del Gobierno catalán, y Puigdemont y Junqueras han asumido personalmente el reto. El mismo reto, pero en dos encuentros diferentes con los sindicalistas.

Relaciones complejas

La forma en la que se gestionó la convocatoria muestra el nivel de complejidad de las relaciones entre ambos partidos a nivel institucional. Pactaron inicialmente un encuentro que no se acabó de concretar en el que iban a participar, además de comité de empresa, el presidente, el vicepresidente y la consejera de Trabajo, Bienestar Social y Familia, Dolors Bassa. A la hora de cerrarlo, Puigdemont y Junqueras decidieron recibir por separado a los representantes de los trabajadores.

No se justificó demasiado el cambio, que responde exclusivamente a una cuestión partidista y al deseo de cada uno de ellos de querer marcar su propio perfil. Aunque, en el fondo, el mensaje que trasladaron a los trabajadores era el mismo.

Compromisos de CDC y ERC

Puigdemont manifestó al comité de empresa el miércoles que trabajaría para asegurar el futuro de los centros en Cataluña, especialmente la sede central situada en el barrio de la innovación de Barcelona, el 22@. Indicó que tenía intención de complementar los encuentros que ha mantenido el consejero de Empresa, Jordi Baiget, con el presidente de General Electric España, Daniel Carreño, con “otras acciones a nivel político”.

Junqueras repitió el discurso con un añadido: que estaban dispuestos a “buscar todas las posibilidades de influir en la negociación y de fijar un futuro sólido para los negocios en Cataluña”. Tanto en Alstom Wind, la división del 22@, como la de Alstom Grid, la factoría de Cornellà del Llobregat (Barcelona) que también cuenta con un centro técnico y que se cerrará en el marco de la reestructuración mundial.

Seis reuniones institucionales

Los trabajadores consideraron que los dos encuentros demuestran el “interés necesario” del Gobierno ante un problema como la posible deslocalización futura del negocio eólico en la capital catalana.

Se han reunido en seis ocasiones con el presidente, el vicepresidente y varios consejeros para abordar el reto en clave laboral y económica, aunque hay dudas en torno a la capacidad real del Govern de influir en una multinacional de la talla del gigante energético de EEUU.

Petición del comité

Fuentes del comité de empresa aseguran que mantienen sobre la mesa una petición: “Nos gustaría disponer de un posicionamiento claro y abierto por parte del Gobierno en defensa de nuestros centros de trabajo y nuestros centros de negocio”. La demanda se podría vehicular mediante una declaración del Ejecutivo, por ejemplo. Del Gobierno conjuntamente, aunque los debates y los compromisos se aborden por separado y según las siglas.