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Ramon Espadaler (d), secretario general de Unió, y Miquel Roca (i), abogado que gestiona la insolvencia del partido junto a la sede de la formación.

La banca fuerza a Unió a devolver su deuda en la mitad del tiempo que quería

La propuesta que está en la fase final de la negociación es la reintegración de los casi 20 millones en una cuota única pasados cinco años

Cristina Farrés
3 min

Unió Democràtica de Catalunya (UDC) se topó este miércoles con una nueva negativa de la banca acreedora para dar carpetazo a su asfixia financiera. Las entidades que forman parte del pool de fiadores, liderado por La Caixa, han rechazado la liquidación de los 19,3 millones de préstamos que se arrastran en una única cuota en 10 años, lo que en términos financieros se conoce como un bullet.

El plazo para sacar adelante la refinanciación vence este viernes y tanto el partido, representado por el bufete de Miquel Roca, como los acreedores intentan evitar el aplazamiento con una reformulación. Se mantiene un periodo de carencia, pero se recorta a cinco años y con el abono de los intereses.

Ventaja en los tipos

El tipo que se ha fijado es el Euríbor más dos puntos porcentuales, una tasa interesante si se tiene en cuenta que Unió está en preconcurso de acreedores, pero en línea a las condiciones de mercado que se podrían llegar a ofrecer a una empresa solvente, indican expertos financieros conocedores de la operación. El problema para el partido es que no se podrá beneficiar de ninguna condonación del pasivo tal y como pretendía.

Roca solicitó, en un primer momento, la aplicación directa de una quita al 95% del total, algo que choca con la ley de partidos, pero que según el bufete se puede negociar en el marco del convenio concursal porque la norma no se refiere en ningún momento a esta situación. Con el bullet a 10 años se obtenía de forma indirecta. Al no abonar intereses a lo largo de ese periodo, la evolución de los tipos propiciaba una ventaja a las maltrechas arcas del partido. 

Visto bueno final de riesgos

La nueva propuesta, que se debatió este jueves, cuenta con el visto bueno de todos los presentes en la mesa, pero aún no se puede afirmar que esté aprobada. Falta la autorización de los departamentos de riesgos de los bancos y cajas y el visto bueno de la cúpula de la formación política, aunque los mismos interlocutores aseguran que eso es un trámite casi burocrático.

Si no hubieran problemas en este sentido, se cumpliría con el plazo vigente para la refinanciación y el partido podrá levantar el preconcurso. El convenio salvará su imagen y la reputación de los bancos, ya que ni condonarán deuda ni intereses. Además, el partido dispondrá de cinco años para reconstituir sus finanzas con la venta de la sede de Barcelona, la aplicación de un expediente de regulación de empleo a su plantilla y abrazar la austeridad que implica no tener representación ni en las Cortes ni en el Parlamento catalán.