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Albert Rivera, Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, cuatro estéticas diferentes y muy bien calculadas.

La aritmética electoral centra la XXXII Reunión Círculo de Economía

El resultado de los comicios de junio es la principal preocupación de los asistentes a las jornadas, que se convierten en un encuentro entre empresarios y candidatos a presidente

Cristina Farrés / María Jesús Cañizares
5 min

Si alguien aspira a ser el próximo presidente de España y no ha pasado por la XXXII Reunión del Círculo de Economía en Sitges los últimos tres días, que se olvide de su pretensión. El lobby catalán está muy preocupado por cuál será el resultado de las primeras elecciones generales que se repetirán en democracia el próximo 26 de junio y en su encuentro anual aparcó todos los debates abiertos para poner la gobernabilidad del país encima de todos ellos.

El resto de sesiones que la junta directiva encabezada por Antón Costas programó pasaron desapercibidas, tanto en lo mediático como en los debates y chascarrillos en los pasillos. La pregunta más repetida que el empresariado se ha ido haciendo durante las sesiones era sobre los resultados electorales y las posibilidades de gobierno que la aritmética favorecería.

Estupefacción por el ‘efecto Podemos’

¿Se confirmará el sorpasso de Podemos al PSOE? Existen dudas sobre el reparto de escaños final. Tantas, como estupefacción sobre el ascenso del partido de Pablo Iglesias. Incluso algunos entonan el mea culpa por la falta de esperanzas de una generación atrapada en la crisis. La de la mayoría de hijos de los asistentes.

La formación morada no gusta a los ejecutivos del Círculo y Mariano Rajoy, como presidente en funciones, no dudó en convertirlo en la diana de un discurso sin materia económica --el líder del PP se limitó a repasar los datos de la legislatura y prometer más reformas-- que, sin embargo, fue muy aplaudido por la concurrencia.

La gran coalición

Rajoy dijo lo que el empresariado deseaba escuchar: está dispuesto a formar Gobierno e ir de la mano del PSOE en una gran coalición en la que se aparcaran las “cuestiones que no se puedan acordar”. Dio por descontado el apoyo de Albert Rivera, otro de los triunfadores gracias a su discurso liberal, sin papeles (solo le imitó Oriol Junqueras) que tampoco brilló en propuestas económicas.

Precisamente, los dos líderes que más adaptaron su discurso a la sala y más iniciativas tanto en lo fiscal como en lo social pusieron sobre la mesa fueron los que menos triunfaron.

PSOE y Podemos, los menos queridos

Pedro Sánchez era la segunda ocasión en la que hablaba en la reunión del Círculo (el récord lo tiene Rajoy, con 11 discursos) y estuvo menos rígido que en su estreno. Pero de su intervención, el lobby se quedó con una frase: “No se celebrarán unas terceras elecciones”. Criticaron que el PSOE pretenda eliminar la reforma laboral y que pactar con Rajoy fuera una línea roja tras el 21 de diciembre, pero se fueron a casa con la promesa bien apuntada.

A Iglesias, al igual que Ada Colau, le pudo el auditorio. Lo resolvió con la lectura a gran velocidad y sin casi levantar los ojos del papel de la conferencia que se había preparado.

Los nervios de Iglesias

Nadie fue capaz de digerir en directo cuál eran las propuestas económicas de Podemos, el momento en el que el nerviosismo del líder del partido fue más evidente y casi ametralló a los asistentes con iniciativas fiscales. Se pillaron al vuelo algunas como la creación de un impuesto a la banca para compensar parcialmente las ayudas recibidas por el sector o incrementar los gravámenes a los altos patrimonios.

En el turno de preguntas, sin papeles, se relajó y sus dotes de orador le permitieron salirse del brete en el que le metieron los empresarios. ¿Alguien se imagina al lobby preguntando a Rajoy o Rivera si creen en Dios? Iglesias tuvo que contestar la pregunta. Y lo hizo bien.

Costas, el más aplaudido

El Círculo quería garantías sobre la gobernabilidad y compromisos de que nadie vetaría a nadie. Para ello, las intervenciones de Costas fueron en todas las sesiones providenciales para someter a los candidatos a la presidencia a preguntas poco amables que él fue capaz de formular y transformar en ironía de la más fina.

Se le acaba el mandato el próximo noviembre y no hay posibilidades de prolongarlo, ya que pocas instituciones en Barcelona son tan litúrgicas como el Círculo de Economía y los estatutos fijan que las presidencias durarán tres años. Costas fue de lejos el que se llevó los aplausos más sonoros de los tres días de encuentro empresarial.

En cuanto a la XXXII Reunión, pasará como la más centrada en estrategias políticas de la historia del lobby catalán.