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Carolina La Valle, exconsejera delegada de Chimigraf, junto a las instalaciones que Kao renovará en Rubí / FOTOMONTAJE DE CG

La japonesa Kao actualiza el negocio impresor de Chimigraf

La multinacional amplía en 29 millones de euros el capital en la empresa tras anunciar otra inversión para modernizar la actividad de tintas digitales en Cataluña

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Kao Chemicals ha sacado la cartera para dar un impulso al renovado negocio impresor que tiene en Cataluña. Nueve meses después de quedarse la compañía familia Chimigraf, con sede en Rubí (Barcelona), la multinacional japonesa ha inyectado 29 millones de euros a la sociedad que creó para gestionar este centro productivo.

La operación financiera se produce poco después de la reestructuración interna de la actividad. El crecimiento del negocio impresor en el momento álgido de la economía en España propició que la familia La Valle, la fundadora, alquilara varias naves del polígono Can Jardí. Situó en cada una de ellas parte del proceso productivo. La firma nipona los ha recentralizado entre la planta original y unos almacenes adyacentes también en régimen de alquiler.

Renovación de maquinaria

Los trabajadores indican que la maquinaria en este nuevo espacio ya es de última generación. Queda pendiente actualizar los procesos del centro original de Chimigraf, lo que se espera que ocurra en los próximos meses. De hecho, fuentes del comité de empresa explican que la nueva dirección ha anunciado inversiones en este sentido.

La renovación es capital en un negocio en constante evolución tecnológica como el impresor. De hecho, la venta de la compañía de Rubí se explica en gran medida por la falta de recursos de los La Valle para hacer frente a la renovación de los procesos productivos de la planta.

Tensión laboral con la antigua propiedad

Los detalles de la operación aún no se conocen. Ni siquiera ha transcendido la cifra que pagó Kao para quedarse con Chimigraf. La opacidad de los acuerdos ha generado tensión entre los trabajadores de la compañía, tanto los que están en activo (unas 100 personas) como los 15 empleados que fueron despedidos poco antes de la adquisición porque se cerró la actividad logística.

Otro motivo de tensión laboral en el grupo es la actualización salarial. La plantilla acordó en el momento más duro de la crisis renunciar a parte de su retribución. Aceptaron el recorte con el compromiso de los La Valle de que iban a devolver estas cantidades al recuperar los beneficios. 

A la espera del juicio

Este momento nunca llegó y los trabajadores han llevado a los antiguos propietarios del grupo ante el juez. Quieren evitar que el pacto decaiga. Reclaman percibir las cantidades deducidas del montante que se pagó en la adquisición.

La causa ha sido admitida a trámite y las partes esperan que se fije fecha de juicio. El acto de conciliación ya ha tenido lugar sin que se llegara a un acuerdo entre los implicados.

Ampliación de la planta de Mollet

Además de la modernización de la factoría de Rubí, la multinacional nipona Kao ha anunciado esta semana que invertirá otros 25 millones de euros en Mollet del Vallès (Barcelona). Tiene previsto ampliar las instalaciones en este municipio para reforzar la producción de tintas digitales de inyección.

Hasta allí se han trasladado los empleados de Chimigraf que se ocupaban de esta actividad. Es uno de los activos del negocio impresor que la multinacional japonesa tiene en Cataluña.