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El próximo presidente de Iberia, Javier Sánchez-Prieto

Javier Sánchez-Prieto, ante el reto de pilotar Iberia tras la transformación de Gallego

El actual presidente y CEO de Vueling tendrá que hacer frente en su nuevo cargo a la integración de Air Europa y mantener la aerolínea como motor de IAG

6 min

Cuando Javier Sánchez-Prieto (Toledo, 1969) tomó los mandos de Vueling en febrero de 2016 tuvo que hacer frente a un verano complicado marcado por la huelga de controladores en Francia. A pesar de ello, y de las diferentes incidencias que han azotado a la aerolínea de bajo coste cada estío, deja como legado beneficios récord año tras año tras reposicionar a la firma entre las grandes low cost. A partir de marzo, el directivo tendrá que asumir el reto de culminar la transformación que su antecesor, Luis Gallego, realizó en Iberia para devolverla al primer nivel después de la peor crisis de su historia.

Sánchez-Prieto sonaba en todas las quinielas para sustituir a Gallego, que reemplazará a Willie Walsh como consejero delegado del grupo IAG. El movimiento generó un efecto dominó que el pasado jueves quedó oficializado: Sánchez-Prieto será presidente y CEO de Iberia, y su hueco en Vueling será ocupado por el italiano Marco Sansavini, hasta ahora director comercial de Iberia.

Experiencia en Iberia

El todavía presidente de Vueling aterrizó en el sector aéreo con Air Nostrum y fue en 2012 cuando desembarcó en IAG como director financiero de Iberia Express. Ya entre 2013 y 2016 desarrolló en Iberia la misma labor, siendo la mano derecha de Gallego. Fue a partir de ese año cuando asumió la presidencia de la low cost para relevar a Alex Cruz en su marcha como CEO de British Airways.

A diferencia de sus antecesores en Vueling e Iberia, Sánchez-Prieto se ha mantenido más alejado de los focos con un perfil más discreto, sobre todo en comparación con Cruz. “Es para mí un gran honor liderar Iberia. La aerolínea ha emprendido una transformación excepcional y mi objetivo es continuar con el desarrollo de esta gran compañía”, manifestó tras su nombramiento esta semana.

Beneficios récord

Su etapa al frente de Vueling está avalada por los buenos resultados económicos. En 2017, su primer año completo al frente de la aerolínea, logró un beneficio récord de 117 millones. En 2018, el dato se elevó hasta los 149,8 millones, su mejor ejercicio hasta la fecha, a la espera de conocer las cifras de 2019. Las cuentas han sido producto de situar a la compañía como una de las grandes referencias en un mercado tan saturado como el low cost. El año pasado se consagró como la aerolínea con más tráfico de El Prat, con 34,6 millones de pasajeros, el 5,6% más.

Imagen de dos aeronaves de Vueling e Iberia en pista. Puente Aéreo / EP
Imagen de dos aeronaves de Vueling e Iberia en pista / EP

Sin embargo, la gestión de Sánchez-Prieto también ha contado con handicaps estivales. Si en verano de 2016 tuvo que afrontar una incidencia operativa que se agravó con la huelga de controladores franceses, en 2018 ocurrió más de lo mismo y, ya en 2019, la compañía tuvo que cancelar centenares de vuelos a causa de los paros convocados por el personal de tierra de Iberia. Además, la baja tasa de puntualidad de El Prat no ayudó a mejorar la imagen de la compañía.

Los retos pendientes

Tras tomar posesión como presidente de Iberia, Sánchez-Prieto tiene importantes tareas al frente. Una de las principales es la integración de Air Europa, que la aerolínea compró el pasado noviembre por 1.000 millones de euros, y cuya fusión se espera que reciba el visto bueno de las autoridades europeas en la segunda mitad de 2020. Otro de los retos será mantener la tasa de puntualidad de los vuelos y el liderazgo en las rutas a América Latina. Tampoco se puede perder de vista el Brexit y la necesidad de reforzar un accionariado comunitario para seguir operando dentro de la Unión Europea.

Sánchez-Prieto deberá culminar la transformación iniciada por Gallego tras alcanzar la presidencia de Iberia en 2014, un momento crítico para la compañía, que arrastraba cinco años de pérdidas y la situación más convulsa de su historia. Fue entonces cuando la aerolínea acordó un ERE sobre 1.400 empleados que ha logrado mantener la paz social hasta ahora, al tiempo que la firma ha pasado de ser el vagón de cola de IAG a ser el motor, después de cerrar 2018 como el mejor año de su historia al ganar 437 millones.

En este tiempo, Gallego ha convertido Iberia en una aerolínea rentable y ha reabierto con éxito rutas que se tuvieron que cerrar en los peores años de la compañía. Su sucesor en el cargo tendrá como deberes también el futuro del puente aéreo entre Madrid y Barcelona en un momento en el que aparece un nuevo competidor por tierra como el AVLO, el tren low cost de Renfe.