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Un centenar de trabajadores de Isolux se han concentrado ante las puertas de la sede antes de la solicitud del concurso de acreedores / EFE

Isolux Corsán solicita el concurso de acreedores

El consejo de administración de la firma de construcción e ingeniería reconoce que ha sido incapaz de solucionar sus problemas financieros y captar a un inversor

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Isolux Corsán ha solicitado el concurso de acreedores. Una quiebra que por su dimensión consigue entrar en las primeras plazas del ranquin español junto a firmas con Martinsa Fadesa, Abengoa, Nueva Rumasa, Pescanova o Reyal Urbis.

El consejo de administración ha reconocido este martes la inviabilidad del grupo y seis de sus filiales. Acepta su fracaso en conseguir una alternativa que le hiciera superar sus dificultades financieras o buscar a un inversor que entrara en el capital y la rescatase, la prioridad de los últimos meses.

Agujero patrimonial de 802 millones

El agujero patrimonial es de unos 801,9 millones de euros y la plantilla que queda tras el expediente de regulación de empleo (ERE) aplicado el año pasado es de 3.884 trabajadores. De todos ellos, 1.992 se verán afectados por el concurso. Unos 1.104 trabajan en España.

La deuda total que arrastraba la compañía en abril alcanzaba los 1.270 millones de euros --557 millones ligados a proyectos--. Mantiene un pasivo de 405 millones con proveedores y asegura que está al día en el pago de las nóminas y las obligaciones asociadas (Seguridad Social e IRPF).

Dimisión en bloque del consejo

Nemesio Fernández-Cuesta, presidente de la compañía, y los seis miembros restantes del órgano directivo han presentado en bloque su dimisión. Aseguran que dan el paso para “facilitar la gestión de la nueva etapa” en Isolux, tal y como ha indicado en declaraciones recogidas por Europa Press.

La crisis de la firma se arrastra desde hace dos años. La mala marcha de sus negocios y el elevado volumen de deuda que arrastraba impidieron acometer una segunda reestructuración del pasivo que se planteó cuando no había pasado ni un año del rescate de la firma por la banca acreedora. Las entidades financieras controlan la empresa desde julio de 2016.

Ofertas por unidades productivas

En abril, se declaró el preconcurso para evitar que los deudores instaran la quiebra. La dirección se ha centrado los últimos dos meses en buscar a un socio que entrara en el capital, inyectara fondos y la hiciera salir a flote.

Fernández-Cuesta ha indicado ante la junta de accionistas que se ha celebrado al finalizar el consejo que “en los últimos días” han recibido seis ofertas presentadas por distintos inversores interesados sobre distintos negocios de la división de construcción e ingeniería. Implican subrogar no sólo a los trabajadores vinculados a los proyectos, sino también a otras áreas.

"Corresponde a los nuevos administradores, al administrador concursal y al juez, enjuiciar, valorar y, en su caso, aprobar alguna o alguna de estas propuestas recibidas que den continuidad a la labor empresarial y a los trabajos de este consejo de administración, que termina hoy su tarea", ha sentenciado.

Tres nuevos administradores

Caixabank y Bankia, los dos principales bancos del pool de acreedores que controlan desde el rescate del año pasado la empresa, han nombrado a tres nuevos gestores para sustituir al consejero. Indican que trabajarán junto a los administradores concursales que designe el juez.

Se trata de David Pastor, que será además el nuevo presidente de la compañía; David Vilella, que ejercerá de vicepresidente y Enrique Medina en representación de la firma Fuster&Partners, expertos en concursos los dos primeros y especialista en reestructuraciones empresariales el segundo.