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El IPC se dispara hasta el 9,8% en marzo / EFE

El IPC se dispara en marzo un 9,8%, el más alto desde mediados de los 80

La inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y de los alimentos frescos, se sitúa en 3,4%, su punto más alto de los últimos 14 años

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La subida de los precios de la energía y los carburantes, producto de las tensiones en los mercados de materias primas, ha elevado la inflación en España a cotas inéditas desde mediados de la década de los 80. El dato adelantado de Índice de Precios de Consumo (IPC) de marzo, publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE), refleja un avance interanual del 9,8%, inédito desde mayo de 1985.

Al margen de la influencia del sector energético, el comportamiento de los precios también muestra alzas notables, como prueba el dato de la inflación subyacente, que subió hasta el 3,4%, lo que supone su mayor tasa desde 2008, cuando comenzaba a dar sus primeros síntomas la crisis financiera que asoló las economías mundiales al final de la primera década del siglo.

Tres puntos más en marzo

Las cifras estimatorias del INE (el dato definitivo se publicará a mediados de abril) también reflejan un fuerte incremento de los precios en relación con el mes anterior, concretamente de un 3%.

Una evolución intermensual que no se veía desde 2002, cuando coincidió con un cambio metodológico introducido por el organismo estadístico para recoger con mayor fidelidad el comportamiento de los precios en el mercado.

El impacto de la guerra

En este caso, son apreciables los efectos de las tensiones provocadas por la invasión rusa de Ucrania, que se inició a finales de febrero y se ha prolongado durante todo el mes de marzo. Como consecuencia del conflicto bélico, los precios del petróleo subieron hasta el entorno de los 140 dólares por barril, la más alta de los últimos 14 años

La guerra también ha impactado en los costes del gas natural, lo que ha repercutido en un recibo eléctrico que ya estaba disparado en los últimos meses. Las subidas de los precios de la energía han impactado igualmente en los precios de los alimentos frescos, que ha sido otro de los componentes que el INE destaca como clave para entender este histórico dato. 

La inquietante inflación subyacente

No obstante, la evolución de la inflación subyacente, aunque muy descompasada con la del IPC frente a lo que es habitual, también indica que la presión alcista de los precios no sólo se debe al componente energético. 

El IPC ha experimentado un avance de 3,3 puntos en lo que va de 2022, tras cerrar el pasado ejercicio en el 6,5%, pese a que aún no había dado comienzo el conflicto bélico en Ucrania. No obstante, los costes de las materias primas sí habían encarecido ya enormemente la factura eléctrica. Durante marzo, los precios en el mercado mayorista llegaron a dispararse a picos de 700 euros por megawatio/hora (MW/h).

A la espera de desacoplar el gas

Tras la publicación del dato, el Gobierno ha asegurado que aproximadamente tres cuartas partes de las alzas se deben al impacto de la guerra y que la escalada alcista de los precios se detendrá de forma drástica cuando se desacople el gas del coste de generación eléctrica.

En colaboración con Portugal, el Ejecutivo ultima un proyecto para limitar los precios del gas que se emplea para la generación de electricidad (que podría estar en el entono de los 70 euros por MW/h), como medida para frenar esta escalada alcista. A finales de la pasada semana, el Consejo Europeo aceptó que los dos países ejecutaran esta medida debido a la especial situación de la Península Ibérica por sus menores interconexiones con otros sistemas.

Urgencia de Bruselas

El plan que presenten los Ejecutivos de Madrid y Lisboa deberá contar con el visto bueno de la Comisión Europea, que se ha comprometido a visarlo con carácter de urgencia. 

No obstante, se calcula que los efectos en el recibo eléctrico tendrán una demora de entre tres y cuatro semanas.