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Un convoy de un metro de la Línea 9 en funcionamiento, cuyo tramo central está todavía en construcción / TMB

La banca 'se aparta' de la L9 y deja paso a inversores institucionales

ACS y sus socios refinancian 725 millones en el tramo II con un CaixaBank que reduce su exposición en unos 200 millones

3 min

Los inversiones de la Línea 9 son como su trazado: ha ido sufriendo modificaciones a lo largo de estos años de obras faraónicas. La sociedad Línia Nou Tram Dos, cuyos propietarios son ACS (50%), Allianz (36,5%) y John Laing Fund (13,5%), cerró una reestructuración de su deuda por 725 millones en la que quedan fuera el resto de sociedades de esta infraestructura. 

La operación, que publica Expansión, presenta dos grandes novedades. La primera de ellas son los cambios en los acreedores y la segunda el ahorro que supondrá para la Generalitat. La sociedad tenía una deuda viva de 549 millones de euros, aunque el importe total de la refinanciación ha sido más alto, puesto que en las negociaciones se han incluido distintos conceptos. 

Cambios sustanciales

La operación –de 650 millones de euros– que se firmó en 2014 dibujó un mapa de financiación distinto al actual, donde intervinieron un grupo de empresas lideradas por CaixaBank, con 300 millones. Le siguieron el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con 120 millones, y BBVA, con 100 millones. También participaron, aunque con importes inferiores, el banco alemán WestLB, el francés Natixis y Sabadell.

El perfil ha cambiado sustancialmente, puesto que los bancos citados únicamente queda el de Isidre Fainé, que reduce su exposición a una tercera parte con 90 millones de euros. En cuanto al BB y al Sabadell, se quedan con 90 y 25 millones respectivamente. Asimismo, varias entidades extranjeras participan con 140 millones, según el mencionado diario. 

Novedades

En la operación también ha participado Unipol, el segundo grupo asegurador italiano con un préstamo de 75 millones. Metlife, aseguradora de vida con matriz en Nueva York, ha puesto 70 millones de euros mientras que también han participado otros como Rivage (Estados Unidos) y Ubibanca (Italia). 

Esta nueva estructura permite a la banca española reducir su exposición al sector público. Para la Generalitat es empujón le sirve de excusa para vender su solvencia económica, al tener el aval de inversores internacionales aunque al final dependa del Estado. 

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