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Imagen de la manifestación independentista del 1 de Mayo que Intersindical-CSC y la ANC organizaron en Cataluña / EFE

El independentismo pasa de 150 a 450 delegados sindicales en Cataluña

Intersindical-CSC crece de forma destacada entre el personal docente y funcionario, aunque se queda muy lejos de los 21.000 delegados de CCOO o los 20.000 de UGT

22.06.2019 00:00 h.
4 min

La ANC ha dado esta semana un impulso al proyecto Eines de País, su estrategia para que el independentismo ocupe espacio en el empresariado catalán, con la puesta en marcha de su registro de compañías que están comprometidas con el procés. También ha dado otro paso en la iniciativa de ganar músculo en los agentes sociales, en esta ocasión en el sector del trabajo a través de Intersindical-CSC.

La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha sido el último centro educativo donde esta organización se ha hecho fuerte. Ha conseguido siete de los 20 representantes en el comité de empresa del personal docente e investigador y siete de los 22 de la junta de personal funcionario. En este último grupo se convierte en el sindicato más representativo con dos delegados más que CSIF y CCOO, que empatan a cinco, mientras que pasa a ser la segunda fuerza entre los primeros trabajadores, por detrás de los 10 representantes que ha conseguido CSIF.

Triplicar su fuerza

El éxito en estos comicios no es un rara avis. La organización liderada por el Carles Sastre, condenado por pertenecer a Terra Lliure y haber participado en el asesinato del industrial Josep Maria Bultó, ha conseguido triplicar su fuerza en Cataluña en la oleada de elecciones sindicales que se iniciaron en el último trimestre de 2018.

Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC / EP
Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC / EP

Ha conseguido pasar de los poco más de 150 delegados con los que contaba a finales de los comicios anteriores hasta los algo más de 450 actuales. Todo ello, gracias al impulso por que se le ha brindado desde la entidad liderada por Elisenda Paluzie y el entorno de Carles Puigdemont, que se ha empleado a fondo en dejar claro que esta organización de marcado carácter político es su opción para defender los derechos de los trabajadores en Cataluña.

Lejos de la fuerza de CCOO y UGT

A pesar de contar con ambos altavoces, su fuerza total se queda a años luz de la obtenida por CCOO y UGT. Los dos principales sindicatos de clase se reparten el 80% de los delegados de Cataluña, con 21.000 representantes por parte de la organización encabezada por Javier Pacheco y unos 20.000 por la que capitanea Camil Ros.

Además, su fuerza es heterogénea si se analiza desde el punto de vista de los sectores de actividad donde obtienen representantes. Mientras los dos sindicatos más representativos están presentes en empresas públicas, los servicios y la industria, los independentistas consiguen casi la totalidad de sus delegados en los centros de enseñanza y en el personal de la Administración Pública, especialmente funcionarios.

Representatividad

Los portavoces de los sindicatos de clase reconocen que el crecimiento es muy destacado, pero apuntan que es muy complicado que lleguen a conformar una organización que les pueda hacer sombra. Apuntan a que ni siquiera USOC, el tercer sindicato en Cataluña, ha llegado a superar una representación del 5%.

Pasadas las elecciones en el grueso de los centros de trabajo públicos, la previsión es que la fuerza de Intersindical-CSC se quede alrededor de los 500 delegados. El sindicato independentista catalán ha crecido, pero no estará en las principales mesas de negociación de convenios laborales, el gran poder de toda organización de los trabajadores. “Ni está ahora ni por ahora se le espera”, sentencian fuentes de UGT. Por ahora, su representatividad global es limitada.

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