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Joaquim Boixareu / EFE

El independentismo fracasa en su intento de asaltar la patronal del metal

Boixareu se ve incapaz de liderar la UPM y retira la candidatura para negociar una “compensación” y tener presencia con un representante en una vicepresidencia

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Fracaso. El independentismo no ha logrado asaltar la patronal del metal, la Unión Patronal Metalúrgica, y busca ahora un acomodo en la dirección. Joaquim Boixareu (Irestal), ha retirado su candidatura, apoyada por FemCat, y negocia ahora una “compensación” que podría pasar por una de las cuatro vicepresidencias que se constituirán, tras las votaciones en la patronal previstas para la tarde de este jueves.

El llamado “entrismo”, la voluntad del independentismo de acceder a palancas de poder en organizaciones empresariales y de la sociedad civil, tendrá un obstáculo por ahora insalvable en la UPM, una patronal determinante para poder, desde esa instancia, tener presencia en la ejecutiva y en la Junta Directiva de Foment del Treball.

Eso es lo que estaba y está en juego: buscar una candidatura, a medio plazo, para acceder a la presidencia de Foment, que ahora dirige Josep Sánchez Llibre.

Boixareu, con Marsal y Abad

Boixareu ha seguido los pasos de Antoni Marsal, --su programa en la candidatura es el propio proyecto estratégico de Marsal-- que ocupó la presidencia de la UPM entre 2006 y 2012, y que fue condenado por la Audiencia de Barcelona y por el Tribunal Supremo --siete años y cuatro meses de prisión-- por adueñarse de fondos de la entidad, parte de ellos subvenciones públicas para formación entre 2007 y 2012, tras una denuncia de los propios trabajadores.

La otra candidatura para presidir la patronal del metal la lidera Jaume Roura, empresario barcelonés, presidente del grupo Lesseps, y de la Asociación Nacional de Concesionarios Seat (Ancosat). Para ocupar la vicepresidencia primera, Roura cuenta con Ramón Asensio (Roca Radiadores), que gestionó la patronal, tras los problemas judiciales de Marsal y que logró equilibrar una precaria situación que llevó a vender la sede de la patronal por el agujero dejado por Marsal.

Un acuerdo con una vicepresidencia

La voluntad de Boixareu ahora es negociar una vicepresidencia, de las cuatro que se constituirán. El empresario, apoyado por el lobby independentista FemCat, contaba con Antoni Abad, presidente de Cecot para una vicepresidencia, pero éste ha decidido no presentar su candidatura ante las pocas garantías de que saliera votado --las vicepresidencias las votan las territoriales de la patronal-- y también debido a sus problemas judiciales, tras la decisión de la juez de reabrir el caso por la gestión de sus escuelas concertadas en Terrassa.

Uno de los nombres para esa vicepresidencia segunda podría ser el de Alicia Bosch, representante del Centro Metalúrgico de Sabadell.