Montoro aparca el impuesto a los refrescos azucarados por las promesas del sector

La patronal de las bebidas afirma que ha reducido el 28% el dulce de sus productos hasta 2016 y promete recortar otro 10% en dos años

Imagen de archivo de un lineal de bebidas refrescantes en un supermercado / EFE
17.04.2018 00:00 h.
4 min

Los productores y distribuidores de bebidas refrescantes están en pie de guerra contra el impuesto catalán que se aprobó en mayo de 2017. Un gravamen contra el que ultiman un recurso contencioso administrativo, tal y como ha explicado la cúpula de la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) este lunes en Alimentaria, y que por el momento no tendrá repercusión a nivel estatal. “No aparece en el proyecto de Presupuestos que presentó el ministro Cristóbal Montoro por las promesas que ha hecho el sector”, ha explicado el director general de la organización, Josep Puxeu.

Reivindican que en los últimos 10 años, los refrescos que se venden en el país han bajado en un 28% la cantidad de azúcar añadido. Todo ello, frente a la media de una reducción del 12% que se ha conseguido en 15 años en toda Europa. Y se comprometen a recortarlo otro 10% hasta 2020, cifra que les consolidará en esta posición de alumno aventajado.

Preservar el sabor

El presidente de Anfabra, John Rigau, señala los esfuerzos en innovación que ha implicado llegar a estas tasas. Una revisión de las fórmulas que se deben dar sin perder el sabor tradicional de los refrescos que han triunfado entre los consumidores, cuestión clave para sobrevivir. La tendencia se ha traducido en un auge del 4% de los llamados productos light que se han vendido en el último ejercicio. Cuando la facturación global del sector alcanzó los 4.600 millones de euros, el 0,3% más que en 2016. 

Refrescos que usan otros productos sustitutivos del azúcar añadido, demonizado en pleno éxito de la alimentación saludable, y que se defiende desde la organización. “El problema no es beber un refresco azucarado de vez en cuando, es la dieta que se sigue”, puntualiza el ejecutivo.

Malos hábitos alimentarios

El director general de Anfrabra, Josep Puxeu, destaca malos hábitos muy implementados en la sociedad española como es desayunar poco, comer pasadas las tres del mediodía y cenar tarde. Hecho que propicia que se consuma azúcar de forma extraordinaria. Un gesto tan habitual como el de poner dos terrones de azúcar en el café de media mañana que se toma frente al ordenador.

Además de asumir compromisos de reducción de este tipo de dulce en el cómputo global de las bebidas refrescantes que están en el mercado (colas, naranjadas, limonadas, tés e isotónicas), la patronal también apuesta por hacer pedagogía del consumo en máquinas expendedoras y salas de cine. Promover que el consumidor conozca más con estrategias de marketing, como la distribución en las estanterías de productos bajas en calorías.

Menores de edad

También prometen apostar por la concienciación en la publicidad y los eventos deportivos que se patrocinen, con especial atención a los menores de edad. Aunque, en este sentido, también se recuerda la corresponsabilidad de los padres en promover una dieta saludable. Tampoco se realizará actividad promocional directa en los centros de primaria, y en los de secundaria sólo llegarán las propuestas light.

De esta forma, intentarán sortear la implementación de una tasa disuasoria al consumo. “Nosotros no somos el causante principal de enfermedades como la obesidad o la diabetes”, defiende Puxeu. “Sólo representamos el 2% de la ingesta total de calorías diarias”.

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